miércoles, 21 de diciembre de 2016

NOCHEBUENAS NUEVAS.

Su mirada se ve triste, muy triste.

Sus ojos se ven cansados, muy cansados. No en vano han pasado ¿que? ¿veinte? ¿treinta años? de hacer lo mismo y decir lo mismo a la misma hora.

Ya no cree en nada, ya no cree en nadie. Tal vez, nunca creyó, o sólo fingió creer.

La vida siguió su marcha y lo dejo esperando quizá un beso, quizá la justicia de todo un amor; o tal vez sólo algo real, puro y cierto.

- ¿Tendrá un cigarrillo que me regale?

-¡Claro! -Le respondo ofreciéndole un paquete - Son suyos guárdelos...

- Esto... - me dice tras golpear el paquete en la mesa para que se apriete el contenido y sacar uno colocándolo en sus labios...

- La vida que aquí tenemos, es como purgar una condena ¿sabe?

- acerca su cara al fuego en el encendedor que le ofrezco, entrecerrando los ojos y tras inhalar una bocanada de humo prosigue...

- Dios no existe, ni ha existido nunca. Dios es sólo un consuelo para las almas desesperadas o débiles; para todos aquellos que han sufrido demasiado y que esperan de alguna forma un consuelo como recompensa. Y para ajustar esas cuentas aquí en la tierra, es que existimos nosotros, los demonios terrenales, los lobos de algunas malas ovejas...

El infierno es aquí... ahora; aquí se sufre, aquí se paga, aquí se condena uno y aquí se expía y sólo si eres muy suertudo o muy listo o ambas es que se puede burlar el sistema.

- ¿Entonces usted fue muy listo?

- No hombre, mi caso fue suerte... siempre he tenido mucha suerte hasta que se me acabo, pues si su servidor fuera listo, no hubiera hecho lo que hice, ni jamás me hubiera metido en tantos problemas. ni quizá (y solo quizá) sentiría esta comezón en las manos que me enferma cuando veo a una mala gente -me dice esto dando una aspirada profunda a su cigarrillo, mirando fijamente la superficie pulida de la mesa, tratando de quitar una mancha que sólo el mira, con el costado de la uña del pulgar de su mano derecha, mientras piensa acomodando en su cabeza su siguiente declaración. Suelta el humo con una exhalación sonora al tiempo que revira:

- ¡He cometido tantas pendejadas en esta vida! Y observa extrañado la brasa del cigarrillo que chisporroteante hace figuras extrañas con el humo que desprende - La vida y la navidad son un misterio y ambas son cruelmente mágicas... Por un momento, por un mes que es diciembre, la gente se olvida de todos sus problemas, cae en un embrujo tierno, tonto y a la vez irónico como pocos. En ese momento de la vida todo se torna dulce, las personas dejan de preocuparse y sólo piensan en convivir y amar respetando y respetándose y sólo pensamientos bonitos embargan la mente de la mayoría de las personas. Para la minoría, estamos nosotros. Gente como yo, que en esas fechas se atarea con tanto infeliz poca madre que se ha olvidado de la navidad y su real significado...

- ¿Entonces es usted un "justiciero"? - Le pregunto...

- ¡No, hombre, ni pensarlo! - Me contesta de inmediato dibujando una sardónica sonrisa - Soy un enfermo, como todos... Cleptómano creo que le dicen ¿Verdad? pero que esta del lado de los buenos o algo así

- ¿Pero cincuenta y un homicidios no lo convierten en algo así como un ángel vengador? - Le digo poniendo el dedo en la llaga y el motivo por el que estuvo preso...

- ¿Cincuenta y uno? bueno, yo no he confesado ni uno, yo pensé que usted hablaba de las pertenencias que robe. Robé, si, pero repartí todo lo robado. Hice felices a muchas familias en navidad, que no tenían ni para comer. Yo no guardé ni un quinto para mi.

- ¿Entonces me va a decir que no sabe nada de los homicidios? ¿Que purgó treinta años por nada?

- Por nada no, si robe y se lo estoy diciendo...

- ¡Por dios! llevamos ya dos horas con lo mismo y ha sido así, día tras día, durante todos estos treinta años. Cuando yo le conocí era apenas litigante... Así que, si no por justicia, por simple compromiso con su credo, (usted, que se dice cristiano), debería de confesar para liberar su alma y estar en paz con su dios y sabe bien de lo que hablo, pues de no ser culpable no hubiera estado aquí tan de buena gana esos treinta años...

- Yo creo en el destino y si el destino precisaba que yo estuviera aquí los treinta años lo acepto sin más, tenía que aprender algo que sólo me podía enseñar la cárcel... ¿Ahora, si soy culpable de lo que usted dice... porque me sueltan?

- Un idiota demente ha venido a declararse culpable. Y ha aportado datos que no se hicieron públicos como el hecho de que los dos cuerpos que tenemos presentan envenenamiento con una mezcla de benzodiazepina e insulina...

- ¿Y entonces?...

- Pues resulta que es un demente ignorante que no sabe nada de medicamentos de alto riesgo, es más, no sabe nada que no sea chatear en computadora y en cambio usted mi amigo...

- ahora resulta que el tener un puñado de conocimientos es peligroso ¿no? bueno, siempre lo ha sido a decir verdad...

- jeje... Le admiro real y honestamente por su astucia ¿sabe? pero dígame, (en el hipotético caso) que usted fuera el asesino, ¿cual sería su "leitmotiv"? ¿Porqué motivo, asesinaría usted a cincuenta y un personas?...

- Bueno, siendo honesto, - Me dijo acercando su rostro y mirándome a los ojos con una mirada fría e inerte como la de una rata o un tiburón - como ya le dije, yo me robe sus pertenencias y aclaro, sólo las de la casa donde me apresaron. Ellos habían robado al pueblo y engañado a otros tantos y así eran todos, desde el más grande hasta el más pequeño de cada familia de ladrones, todos eran tiranos de los pobres, de los desposeídos, de los honestos, y en ninguno había ni el más mínimo rastro de arrepentimiento y se lo digo por la ostentación que hacían de sus lujos, todo eso salía en los periódicos, por eso sé, no vaya usted a pensar mal... Todos hacían gala y exhibición de sus puestos políticos no por la forma de servir al pueblo, sino por la forma de servirse del erario... ¿Dice usted que los mataron usando benzodiazepinas e insulinas?...

- Si eso mismo dije yo y esta registrado en la grabación mi listo amigo, así que prosiga...

- bueno, sólo lo decía para que quedara constancia. Así pues, lo más viable es que les dieran las benzodiazepinas como tranquilizante y después inyectarles la insulina para provocar un coma y un paro respiratorio, digo así podría ser posible ¿no mi jefe?...

- Le sonreí con mi mirada más cínica que tenía, pues ese era el "modus operandi" del que teníamos conocimiento en las dos víctimas encontradas, mientras él volvía sus ojos a la mesa y a tratar de quitar con la uña la mancha que sólo el veía y en su mano izquierda jugueteaba con otro cigarrillo, el cual cerraba por la parte del papel arróz que dejaba libre el tabaco al comprimirse haciendo muecas y levantando las cejas mientras murmuraba "bueno, eso digo yo", "a lo mejor así se podría" "sería cuestión de que alguien probara ¿verdad?" - Y añadió interesado después, usted no me puede mentir ¿no es así? Digo, si yo le preguntara sobre mi y sobre mi caso, habiendo una grabadora de por medio y testigos sería considerado... ¿Como se dice?... ¿Perjurio?...

- Si, algo así... ¿porque, que me va a preguntar?

- ¿Esta afuera mi abogada?

- Si...

- ¿La puede hacer pasar mi jefe? - me volteé e hice una seña al custodio que de inmediato pasó a la señorita abogada quien sentándose se acerco a su defendido y le cuchicheo algo a la oreja, mientras este sólo asentía con la cabeza para acto seguido decir:

- Si, ya se lo había preguntado antes de que usted entrara pero por si las dudas por eso la hice pasar... Y yo pregunto, ustedes, la procuraduría de justicia, me encerraron acusándome de homicidio, cosa que no pudieron comprobar, ni que yo declaré durante estos larguísimos treinta años, a pesar de haber tortura de por medio y pues para ser robo, hasta me quedaron a deber ¿no es así? Digo, ustedes no me podrían volver a procesar acusándome de lo mismo ¿verdad?

- Ejem...Tiene usted razón, no se puede...

- Entonces ¿cuando salgo?

- Hoy mismo, de hecho aquí está su absolución, la cual entrego aprovechando la presencia de su abogada...

- Gracias, entonces eso significa que...

-Así es, esta usted en libertad y no puede ser procesado de nuevo por la misma razón...

- Oiga, usted no me dijo cómo es que sabían lo usado por el justiciero...

- Lo sabemos por una pareja que encontramos allá en Topilejo por la carretera vieja a Cuernavaca. Pienso que son de los primeros ejecutados pues los encontramos en el maletero de su propio auto y sabemos que son cincuenta y un desaparecidos porqué a los demás si los hemos encontrado en el extranjero... huyeron del país en cuanto empezó esto de los homicidios en serie de políticos...

- Las ratas siempre abandonan el barco antes que nadie. En fin; yo quiero decirle mi jefe, que admiro su tenacidad y en pago al tiempo que le hice perder, quiero darle una postal que yo mismo hice, y que queda muy al propósito de esta temporada navideña - y de entre sus ropas de reo, saco una foto muy bien cuidada y preciosamente enmarcada - La hice yo mismo en el taller de informática de aquí de la prisión y luego en el taller de carpintería le puse un marco, un amigo de la internet, con quien chateaba de vez en vez, se tomo el tiempo de ir a tomar la foto cada cuando, a un campo de nochebuenas que esta por allá por el sur, así que tengo el registro fotográfico del crecimiento de ellas que ya ve, en esta temporada decembrina, han alcanzado su máximo esplendor, mostrándose preciosas al mundo... Son nuevas y puras, como mi intención de no volver a robar y perdonando la expresión, espero no volverlo a ver ¡nunca!...

ah, por cierto, el hombre ese... el que se declaro culpable, es inimputable ¿verdad? porque no está en condiciones de comprender las consecuencias de sus actos... ¡Dios bendiga a los locos!

Gustavo Reyes Ramos. Dr.






viernes, 2 de diciembre de 2016

Alicia.
(Q.E.P.D. 01/12/16)
¿Te dije que hace dos noches te presentí mientras dormía? Venías con mi madre de la mano para llevarme a una fiesta. No sé si te acordabas de mi, quizá si, tal vez no. hace tantos errores míos que no te veía; siempre fui mal hijo y peor sobrino... no es que sea ingrato... no, sólo que mi naturaleza es así, te quise mucho, los quiero mucho a todos, pero siempre he sido muy desapegado. Instinto de conservación de mi alma, o a lo mejor trauma de niño ¿Quien lo sabe? 
Eras junto a mis padres y mis segundos padres (mi tía Chuchena y mi tío Raúl) lo que más he amado en mi vida de niño y de hombre. Siempre fuiste calor, ternura dulce y comprensión, como todos mis amados y hoy, aunque ya no estés, no sé porque quiero que lo sepas. Tal vez estoy expiando mis pecados de omisión o mi ausencia de ternura para con ustedes. Tal vez, y sólo tal vez, me pesa mi silencio y le pesa a mi arrepentido demonio mal agradecido.
El tiempo pasa tan rápido que a veces no nos da tiempo de corresponder, no lo sé, el mismo tiempo lo dirá.
Me pesa el hueco que cada día se agranda más en mi corazón...
Te has ido ya, pero estás indeleble en cada uno de mis pensamientos que te añoran con cariño, en cada una de las sonrisas de tus hijos, en cada una de las miradas de tus nietos y en cada uno de mis suspiros por ti y por todos mis seres amados, presentes y trascendidos. 

Los pienso hoy más que nunca. 
Me hacen falta hoy y siempre. Y sin embargo el mundo sigue girando a pesar de la enorme falta que hacen, a pesar de todos mis errores, a pesar de mis pocos aciertos, a pesar de todos los recuerdos... 
Tu duermes, caminas cumpliendo con los tiempos y movimientos pactados con el universo... nosotros envejecemos, nos equivocamos, nos arrepentimos, nos hacemos falta, pero nos acordamos demasiado tarde de decírnoslo.
Gustavo Reyes Ramos.


https://www.youtube.com/watch?v=A-dmuTEhWdk&list=RDMMweMuTeKGbYo&index=22

jueves, 1 de diciembre de 2016

LAMENTO DE UN PERRO CALLEJERO.

Te recuerdo perra.

Y mi recuerdo de ti, se hace garra en la garganta.

Y mi dolor de ti, se hace astillas, aullándole a la luna.

Te recuerdo perra y recuerdo cuando los dos eramos cachorros y vivíamos felices dando saltos por la vida, sin pretensiones a futuro. Y si había pan era bueno, pero nunca hubo desdicha... Tal vez solo al final.

Te recuerdo perra, husmeando en nuestro parque, caminando nuestras calles que en ese entonces eran nuestras por derecho, sin collares de promesas ni correas con abalorios que hoy te son tan necesarias.

Te recuerdo perra, y desboco en tropelía la memoria de tus besos; lengüetazos húmedos de promesas oscuras, como cuchilladas largas y frías justo en medio de la noche. Ya no me sirven perra, ya no me saben, porque tu esencia ahora es completamente otra... Has dejado de ser el animal simple, que repleta de amor siempre me entendía.

Te recuerdo perra, y vagando sin ti, me revuelvo a dentelladas y con miedo, entre las estridentes luces de esta ciudad que aniquila. No sé si a ti, o a mí, o a nuestro tiempo juntos, pero nos mata lentamente.

Alguien a cambiado pienso, mientras busco un lugar donde descansar este mi ser dolido, mi ser huérfano de gentes, de colores, sin memoria de caricias y quizá, sin olvido de penas.

Estoy cansado perra, de buscar tu amor entre los vidrios.

Buscando donde pasar la noche, encontré un lugar oscuro y frío, donde dejar el polvo de este cuerpo que tanto ha vivido, mientras siento anochecer en lo profundo de mis huesos. Llorando tu memoria, me echo sobre el mar de púas que heredé de todas nuestras alegrías rotas. Busco cobijo en todas las tristezas que recuerdo y se asoma en el horizonte la añoranza, con lo único que he amado... Tu mirada repleta de inocencia de ayer, de amor y de nosotros. Consciente en mis sueños de que ya no estás, aprieto los ojos nostálgico de esa secreta esperanza ingenua, al tiempo que lamo mi nariz reseca y fría.

Soñando sueño que te soñaré y que tal vez, hasta te vea mañana. Aunque estés distante, aunque seas otra, aunque quizá ya no despierte de este ir y venir constante, a ninguna parte y que ajeno de ti, mi perra y compañera, me tiene sin ningún cuidado.

Gustavo Reyes Ramos. Dr.


https://www.youtube.com/watch?v=BxZeU4BRFlc

viernes, 25 de noviembre de 2016

MARY.

Cada vez que te pienso, mi alma te bendice,mis lagrimas te añoran y mi cordura te maldice.

De poderlo hacer, de poder dilucidar, no sé que es lo que me dolería más, si Seguir hiriéndome con la arista del engaño, o cercenarme el corazón aceptando la verdad del error tan grave que cometo.

En esto del amor, cada quien decide la forma de despedazarse el alma y la razón o la forma de engañarse... de cualquier forma duele.

Nunca me amaras, pero no quiero matarme la ilusión; ¿que tal, que en una de esas, vuelves a necesitarme y yo no estoy?

Se que nunca me amaras, pero me da igual; de todos modos ya te entregue mis suspiros y silencie mi latido para escuchar la enorme nada que retumba en tu pecho.

Ya mi locura se desvive por tu cielo, imaginando tus ojos y tus labios. Y mi alegría se alegra alegre por tu risa extraña de niña pura y desamparada; con cabello largo y pies helados, a la que sólo escucho cuando viene a verme desvelada e insustancial.

Se que nunca me dirás "amor", ni velaras o rogaras por mi si no me encuentras; total, te buscas otro loco que te adore y ya, así de sencillo es para ti desechar el cariño de un mortal tan simple como yo. Y eso es lo que nos diferencia, pues tu para mi lo eres todo.

Se que nunca me amaras ni trataras de intentarlo, ni tampoco te obligare a fingirlo; no se puede forzar lo que no nace del corazón, y tu no puedes sentir... mucho menos intentar.

Yo se que nunca me amaras, porque alguna vez entregaste el corazón y te lo arrancaron, dejándote el hueco frío y lleno de vacío y que sólo puedes venir a reposar en mi cama por ternura, sexo sin compromiso y tal vez, algo de comprensión. 

Se bien mi lugar; sólo soy un amigo, un "fan", un admirador con suerte, (que diera yo por ser algo más... un poquito más) aunque no me importa. Y te lo susurro en el lugar donde alguna vez hubo una oreja y un oído y te lo repito besando tus cuencas vacías, tus manos heladas y descarnadas y lo pienso mientras en el beso profundo que te doy, paladeo ese sabor a tierra tan propio de tu boca y al que me he acostumbrado.

Gustavo Reyes Ramos Dr.

https://www.youtube.com/watch?v=P1vp8avx8w4


jueves, 24 de noviembre de 2016

ESCRIBO PARA NO MORIR.

Escribo para no morir, para desahogar este alud de sentimientos que me ahoga, que se me desborda en forma de letras.

Escribo para decirte, para aullarte, la oscuridad de mi querencia que me ensombrece el alma con tu nombre, a pesar de que mi ser hosco y huraño tenga su propia densidad en la negrura.

Escribo para no morirme ahogado en recuerdos de ti, para no morirme ausente de mi sin ti.
Desahuciada mi memoria por tus ojos, despojado de tus risas en el vacío sin sentido de tu promesa "por siempre", vago  torvo y resentido de todo y contra todo, lanzando dentelladas a todo aquello que suene a ti, que huela a ti, aunque viva añorándote con el corazón. 

¡Cuánto te extraño!

¡Cuánto te quiero!

¡Cuánto me dueles!

¡Cuánto quisiera odiarte!.

Gustavo reyes Ramos. Dr.

https://www.youtube.com/watch?v=j6haiqhomb8

martes, 22 de noviembre de 2016

¿Y QUE?

¿Y qué si te quiero de manera rabiosa y violenta sensual y apasionada?

¿Y qué, si te quiero con ansias de morderte, de besarte, de ahogarte y despedazarte para rehacerte nueva y libre?

¿Y qué, si quiero darme un festín con tu carne, con tus ojos y tus sueños y ser el dueño de tu ser y de tu alma?

A veces, tal vez podrías mal interpretarme, pensar que es mi deseo dañarte, que quiero llevarte a la perdición de ti misma; pero en el fondo de tu corazón, sabes cual es mi más intima necesidad, sabes que lo que quiero es que seas para mi y conmigo Que camines para mi y por mi, esos metros más que te alejen de los falsos principios moralinos, que te liberes y te dejes ser. Que seas carne y pecado libre de las ataduras de tu prejuicios y etiquetas mentales que tan aferradas tienes. 
Quiero saber que cuento contigo para ser intento de perfección, sublimación del deseo, que puedo hacer de ti , el vehículo de liberación de nuestras almas y deseos. Quiero saber de ti, si puedes ser el sueño que soñé, si puedo probar contigo el sabor de la libertad que tanto ansío, con gusto a prohibido, a pecado, a demonio, a paraíso, a luz y redención.

¿Y que si quiero estar en tus sueños?

¿Y que si quiero ser tus sueños mismos y el único pensamiento que te enajene por completo la mente?

¿Y que si quiero ser la verdad y la luz en el pecado y en la oscuridad de todo lo que no te has atrevido a hacer?

¿Y que si te quiero para mi y conmigo, en un mundo perfecto y perverso que solo sea de amor para los dos?

Gustavo Reyes Ramos D.R.


¡AHÍ ESTARÉ!

¿Te quedarás cuando el tiempo de la dicha se agote?
¿Cuando sea un viejo necio, tonto y amargado?

¿Cuando las palabras se repitan cansadas y obsesivas contando las mismas historias de siempre, porque la memoria ya no sea la misma?

¿Cuando el gozo sea sólo un triste y doloroso recuerdo que se escurra en el olvido?

¿Cuando la enfermedad me provoque desvarios y me haga actuar extraño y sea grosero pidiéndote que me dejes solo?

Cuando me acerque a tu dios por medio de la devastadora y última tribulación, que es cuando realmente aflora la naturaleza inválida del ser humano, ¿Te quedarás?

¿Estarás ahí, para acompañarme cuando ya no sea yo lo que mires, sino un despojo marchito y enfermo, agotado por mis propios pecados a los que abrazaré hasta el final aunque ya no los quiera?

¿Que pasará cuando me vuelva tan inútil como un recién nacido?

¿Estarás ahí cuando no tenga control sobre mi ser más básico y la vergüenza impía me impida contestarte y mirarte a los ojos para darte las gracias?

¿Que pasará cuando las palabras se agoten, cuando ya no fluyan? ¿Cuando solo sea llanto lo que veas en mis pupilas mezclado con terror a lo que viene por ser desconocido?

¿Estarás ahí cuando la vida me robe la risa del alma y la proximidad de la muerte solo me permita abrir la puerta al acobardamiento?

¿Estarás cuando llegue la hora del sosiego más a fuerza que por gusto?

¿Cuando se me hayan acabado los sueños y no pueda ni esperar sentado junto a la ventana la promesa de un nuevo día?

¿Y cuando se cuelguen de las comisuras de mis labios todas las tristezas que he callado cerrándome la boca en un gesto de amargura?

Y cuando se me acaben los "Te amo" y los "Te quiero" no por falta de ganas de decírtelos; sino por falta de fuerzas para susurrarlos aunque sea, en tu oído ¿Estarás ahí?

¿Cuando sea casi invisible la luz de mi intelecto por estar mi mente perdida entre laberintos sin salida de miedo y de dolor?

Cuando se me acabe la esperanza aunque tu la prometas. Cuando se me olvide en la aflicción de los últimos días, los recuerdos que vivimos, lo mismo que nuestra canción y el amor con el que te cuide entre abrazos y pleitos ¿Ahí estarás?

¿Cuando ya no sienta ni el viento, ni el sol, ni tu caricia o tu beso, cuando ya no oiga la música, ni vea la flor, cuando más te necesite aunque quiera estar solo y muerto por temor a vivir así... ¿Tu, estarás ahí?

Y la respuesta simple surge refulgente de tus labios, (alejando con su resplandor de promesa amanecida mis miedos). "Ahí estaré", dices; mientras besas mi mano despejando con tu promesa mis oscuras cavilaciones del futuro.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.


ES USTED.

Usted es y será siempre mi mujer. Por siempre mi puta más amada, mi señora persignada, mi amor más dolorido, mi querer más insistido, la perra incondicional en el insomnio bendito de mi cama y la dama perfecta por quien se desvelan mis suspiros. Usted es, y será siempre mía; porque yo soy su dueño así como usted es la mía.

Usted es mi amor eterno y mal correspondido, mi mujer sumisa con su devoción mal sometida.

Usted es mía, siempre mía, aunque esté en otra cama, aunque sea otro quien la lleve prendida de su brazo; porque solo yo he podido verme reflejado en sus ojazos.

Usted es mi mujer, mi Señora, mi tristeza incomprendida, mi canción de la existencia, mal cantada y aprendida, mi esclava sublevada. La historia de mi vida.

Hoy he amanecido especialmente lascivo, decidido a compartirte mis más profundas oscuridades, a hacer de ti mi perra, mi redención, mi puta y mi salvación.

Hoy amanecí decidido a llevarte a la hoguera del sexo pleno; para, en ese crisol; sacar tu esencia más pura, y beberla de tu copa al rojo vivo. 
Hoy he decidido llevarte al infierno del placer y redimirte mediante el sexo más pleno, más animal, más puro y más santo que jamás has conocido.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.

Yo soy aquel...


Soy el hombre que envenenas con tu tacto, al que embriagas con tu aliento, a quien seduces con tu canto.

Soy aquel de la cabeza altiva, del orgullo ríspido, que delante de ti se postra manso, para besar tu delicado pie con un beso puro, con un beso casto, deslumbrado por la virginidad de tu pasión tan viva.

Harto de las falsas impuras y mundanas, me arrodillo ante ti para calmar esta sed de amor y de verdad, que solo puede venir del centro de tu fuente inagotable y líquida; prohibida por la santa inquisición de la doble moral y el prejuicio, pero que tiene un color rosado muy bonito.

La ternura de tus muslos estremece de envidia a la gran venus. 
Diosa pagana y mía de las perfectas ubres. Ronzal mágico de aquel que incauto se mira sin querer en tus preciosos ojos. Dominas a la bestia masculina con el resplandor del fuego que de ti emana.
Hembra que desdeña ser, pero que con sus caderas redime, pues la naturaleza obliga ¡Reina de las cortesanas!

Soy por suerte el hombre que dichoso se acurruca al abrigo de tu alma, (afortunado entre los hombres dicen acertadamente), y que en esta fragua de amor, haces de mi sencilla arcilla algo divino, mas fuerte que el acero, más suave que la seda, más dulce que un licor, más bendito que el olvido.

De barro soy señores. ¡Nunca lo he negado! pero ella hace sonar mi nombre como si a un dios se mencionase. Al escucharlo brotar de sus amados labios como un gorjeo, como un canto de misteriosa y enamorada hada, todo mi ser montaraz y huraño busca cobijo en su regazo, lo mismo que el calor de su pequeña mano.

Si el tiempo de mi final me sorprendiera, me gustaría que fuera con este pensamiento de ti en mi memoria, que despreciando el yugo del miedo a la descarnada novia, con gusto le gritaría que puede tomar mi cuerpo, porque mi alma es tuya para la eternidad de la postrera historia.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.
CUATRO ELEMENTOS, UNA SOLA PALABRA.


Si me llamaras aire, sería siempre un remolino suave de caricias a tu alrededor. Sería siempre esa brisa fresca que te mantuviera cómoda y
a gusto. tratando de envolverte en aromas de campos de nardos y naranjos, buscaría la forma de hacerte un halo a menta, lavanda y laurel que te hicieran lucir siempre como una flor silvestre envuelta en perfumes de verdor y de frescura acordes a tu preciosa imagen. Buscaría en mi espacio, en mi dominio, las palabras más dulces y ardorosas dichas por los poetas más sublimes para acariciar tu alma y por ende, tu corazón.

Si me llamaras tierra, buscaría la manera de ser suave, húmedo y terso para que tu pequeño pie no se lastime; para que tu suave planta siempre tuviera el gusto por sentirme, el deseo de tocarme encantado. Haría crecer para ti los pastos más perfumados y más suaves. Apartaría de tu paso todo abrojo o roca que pudiera lastimar o interrumpir tu caminar de ángel entre los mortales.

Si me dijeras agua, los mares enteros y sus criaturas estarían a tus pies. Miles de ríos acariciarian tu piel enternecidos y enamorados por tus portentosas curvas. Y la lluvia no te mojaría respetuosa o te mojaría si lo pidieses tratando de caer tibia sobre tu delicioso rostro de niña, para no incomodarte. Dibujando y resaltando cada detalle de esa hermosura auténtica y sin malicia; convirtiéndose en las noches en arrullo para dormirte y velar tu sueño, tornando acuoso el rayo para que ruede suave y no te espante.

Si me llamaras fuego, sería la chispa incandescente que habitaría siempre en tu corazón, lo mismo que la llama solícita que se enredaría en tus dedos para quitarte el frío. Sería la flama que te abrase amorosa pero sin dañarte. Y sin embargo, en un arranque pasional, sería el incendio, la vorágine de llamas que te consumiría hasta más allá del alma y de donde renacieras incendiaria, con el hambre de la pira, con la voracidad ardiente, que te llevara a encender de nuevo la yesca una y otra vez.

Pero si alguna vez, tu me dijeras "Amor"...¡No sabes todo lo que por ti haría!

Gustavo Reyes Ramos D.R.



EL SABOR DE LA NOSTALGIA.


¿A qué sabe la nostalgia?

Sabe a pasado irrevocable,

intocable e inamovible,

sabe a pan con miel de estrellas frescas, remojado en la noche.

Sabe a risas de ayer en medio del infierno.

Sabe a rabia de rendición 

y a gloria de saber que viviste lo mejor aunque todo haya acabado.

Sabe al recuerdo de una vida sin preocupaciones en una tarde soleada, encontrando formas en las nubes,

que viene a la memoria... Justo cuando te estás muriendo.

Gustavo Reyes Ramos. D.R. 


domingo, 20 de noviembre de 2016

MIENTRAS TE VEO DORMIR.

La vida, esto que llamamos vida, esta hecha de muertes a deshoras, de sueños truncos, de arrepentidos "hubiera" que nunca hubo.

La noche me vigila y yo le guiño coqueteando a sus sombras misteriosas con mis siniestras sonrisas.

La vida es fea ¿sabes? pero al paso del tiempo, nuestra imaginación la vuelve linda. Es como una especie de droga, que nos dora la píldora de los días vividos, para que podamos tragar el pasado, para que aceptemos el presente y digamos al futuro que "nuestro tiempo fue mejor".

Ilusos sin sombra que nos espantamos de nuestro propio reflejo avejentado día tras día, sin darnos cuenta que a cambio de la lozanía de nuestras pieles y la firmeza de nuestras carnes se nos concede la gracia de la experiencia y el don de la resignación.

Aquellos que mueren jóvenes son afortunados.

Somos bacterias sin nombre para el gran velocista de nuestra dimensión, el amo del tiempo que se yergue altivo sabiendo que es y será siempre, el ganador irrefutable.

Despiertas, y me dices que no te gusta que te mire mientras duermes; que sientes que te acecho. Que en que pienso...

En nada - te respondo - que es sólo la luna que me pone introspectivo.

Mis ojos centellean. Guardo el hacha y me acomodo para dormir pensando que una mujer debe morir mientras aún es bella y joven.

Gustavo Reyes Ramos D.R.



viernes, 4 de noviembre de 2016


SUEÑOS...

Jamás debí salir tan tarde de casa y menos después de pasar tan mala noche...
- Le dije a la niña que me acompañaba mientras caminábamos por la carretera vacía.
- Pareciera - le dije - que la pesadilla que tuve fuera premonición de algún modo de lo que me pasó al reventarse la suspensión y el chicote del freno, lo bueno es que no pasó nada malo...
- Nada malo - repitió mientras dibujaba en su rostro una sonrisa ligera sin motivo alguno, como hacen la mayoría de los niños.
- Me choca esa sensación tan real; cuando sueñas que estás en algún lugar y despiertas y realmente estás en otro. No sé si a ti te ha pasado, pero por instantes es terriblemente confuso. Soñé... bueno realmente no recuerdo bien que soñé, había gritos, ruidos muy fuertes, sacudidas, vidrios rotos y chirridos de metal, tumbos, muchos tumbos; era como un accidente ¿sabes? y cuando todo pasó, tenía miedo y frío y estaba oscuro y yo estaba como mojado de algo en la cabeza y el cuello, pero lo que más miedo me dió es no saber dónde estaba porque estaba solo (sí, sí, mi más grande temor) sólo, sin nadie, en un lugar desconocido. Me desperté yo mismo con mis gritos, pues en el sueño, empecé a pedir ayuda a voces siendo que en realidad, estaba yo acostado en mi recamara, en mi cama, pero no reconocía el lugar, estaba muy cambiado incluso la disposición de los muebles, su distribución en el espacio de mi casa. No sé si me explique, pero mi casa ya no era la misma y eso me aterro más, fue lo que me acabo de despertar y me dejó taciturno espantándome el sueño...

- Si, yo sé cómo son esos sueños - me dijo sin voltear a mirarme con esa serenidad que le iluminaba su carita, siempre viendo hacia adelante tratando de ver, de encontrar lo que andaba buscando.
Me extrañó que anduviera sola tan niña y tan de noche, pero me dijo que andaba buscando una oveja descarriada y pues como íbamos en la misma dirección le ofrecí acompañarnos. Ella aceptó y caminamos, aunque a veces sentía como que era yo muy lento para ella pues había veces que la veía hasta cinco o diez metros delante mío. Entonces ella se detenía y volteaba a verme diciendo:
- Deja de pensar que por eso te atrasas.
La noche, o debería decir la madrugada, empezó a ponerse fría y le ofrecí la americana que yo llevaba puesta; me dijo que no tenía frío, que me la dejara yo, pero insistí pues me dio pendiente que se pudiera enfermar tan pequeñita tan delgada y pálida que se veía y a regañadientes aceptó ponersela y así continuamos. Deje de hablar y de pensar en voz alta. Sólo quería llegar a donde fuera que viviera y saber si ahí de algún modo me podrían ayudar; cuando después de varios metros andados me espetó:
- Ya llegamos.
Traté de escudriñar el paisaje para vislumbrar su casa, pero era tan densa la noche carente de luna, que no pude ver nada, entonces le dije:
- Vamos pues, te llevo hasta la puerta, para que tu familia no esté con pendiente.
- Ella sólo con su sonrisa enigmática y maliciosa y me dijo:
- Es aquí, lo sé porque está la cruz... Estamos en casa .
Entonces recordé de golpe todo. El accidente, la oveja que esquive, su vestido ligerito de tirantes amarillo con flores blancas que se esfumó cuando la golpeaba con el auto... Pero lo más aturdidor, fue cuando al bajar la cabeza, leí mi nombre en la cruz y más abajo unas fechas. Ahí fue que comprendí todo mientras un grupo de espíritus nos salían al paso preguntando si estábamos bien y porque habíamos tardado tanto en nuestro paseo nocturno de cada noviembre.

Gustavo Reyes Ramos D.R.


 

domingo, 16 de octubre de 2016

JAMÁS... NUNCA.

Somos amantes distantes, agotados de hartazgo y de silencio. Extenuados de lejanía aún cuando reposamos juntos. 

De callados adioses están hechos nuestros días. De arrepentidos "hubiera" nuestra muda compañía. Y damos paso a las lágrimas resecas que áridas nos danzan en los ojos... ¡Ojalá tuviéramos alma!.

Fuimos amantes en el cuento de amor que un duende burlón nos contó. 
Amantes que se tocan solo para bailar, pero que no se ven y que ni siquiera se soportan en cercanía.
Alguna vez, pensamos que éramos el uno para el otro y nos esperabamos con ansia... Al menos yo te anhelaba sin conocerte, pensando que serías mi pareja y la depositaria de mis secretos. Cómplice de mis grandes luces y mis profundas oscuridades, que me  miraría enamorada alentándome en todo lo que hiciera. Incluso creí, llegue a pensar, que viviríamos hechizados en la mirada de la otra, del otro. Y por un tiempo (muy corto en verdad) así fue; pensamos ingenuos, que la música y las nubes, que la oscuridad y los destellos, que la nieve y el idilio eran parte de nosotros y que nosotros inmersos en nuestro gran amor habíamos creado con la magia de la ternura todo a nuestro alrededor.

Y danzábamos abrazados, cada nuevo día, cuando se hacía la luz, luciendo nuestra sonrisa de enamorados cuando se iluminaba el escenario.

Lo que nunca tomamos en cuenta, es que jamás tuvimos corazón, jamás "lo nuestro" fue nuestro, jamás el paisaje "idílico" fue nuestro lugar, jamás hicimos el amor y avergonzadas nuestras miradas se esquivaban cada que nuestra pequeña dueña abría la cajita de música "Made in china" donde tú y yo bailábamos abrazados frente a sus azules ojos. Fingiendonos un cariño que nunca existió, condenados a simular un amor ausente que se repetía con la danza aquella que nunca terminamos. Con la misma canción, artificial y triste como el decorado en tonos pastel, la nieve de mentiras, nuestro amor y todo lo demás.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.





miércoles, 12 de octubre de 2016

YO YA TE OLVIDE.

Ya olvidé tus ojos.

Me olvidé de tus labios carnosos y rojos y tus cariños porque si y a deshoras.

He olvidado tus manías y tus antojos. Tus tristezas dulces y tus enojos.

Ya no recuerdo la forma tan amorosa en que sonaba mi nombre saliendo de tu boca.

Ya no recuerdo tu naricita pequeña y bien formada, ni la elegancia de tu cuello que mordisque tantas veces mientras levantabas tu cabello, en claro preludio a nuestro encuentro.

Me he olvidado de tu risa explosiva, espontánea y generosa, de tus suspiros a granel, de tus latidos, de tus desprecios silenciosos. Y sin embargo, te busco en todos los adioses que tienes sin cerrar, en todos esos sueños que prefieres olvidar. 

Te busco en los pliegues de cada una de las preguntas que me debes. En cada anochecer que aún te espero desvelado, rogando a las estrellas por tu bien. En cada atardecer que vivo alejado de tu lado. En cada amanecer en que parado junto a la ventana, me pregunto cómo estás, si estás bien, si te estás cuidando y si acaso tu también me has olvidado.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.




lunes, 10 de octubre de 2016

YO, POBRE DIABLO.

Su risa era divina y a la vez sardónica. Fascinante "per se" conteniendo toda la burla del mundo y a la vez tan limpia que era contagiosa. Hincado en la acera, con los brazos abiertos, formando con su cuerpo una cruz, levantaba su rostro mugriento al cielo disfrutando la lluvia como hace mucho no veía a alguien hacerlo. Y reía, reía a carcajadas locas, como si no hubiera mañana, como si no se estuviera mojando en medio de ese aguacero tupido. Y sus risotadas que restallaban aún por encima del ruido de la lluvia, eran un bálsamo contagioso que sin quererlo, sin proponérselo, me limpiaban por dentro curándome del todo. Y me empecé a olvidar del auto y de la lluvia, del traje y los zapatos caros, de la disciplina, de la citas para comer, de los restaurantes lujosos, de los menús en francés o alemán, de las prisas, del tráfico y del tiempo mismo; me empecé a olvidar de mis penas y de mis tristezas y del viejo blues que me heredaste; y solo pensaba en que yo quería ese mismo bautizo que el estaba teniendo. Solo tenía cabeza para pensar en esa divina epifanía gozosa que ese miserable sujeto desdentado y enjuto estaba disfrutando sin tener ni traje, ni auto, ni zapatos, ni comida, ni amor, ni pesar, ni conciencia. Y se me hacía urgencia el bajar del coche para irme a hincar frente o junto a él para que su dios o lo que sea que le estaba prodigando esa bendita dicha se me contagiara ya por ósmosis, o ya por convicción; porque a la fecha ya no tenía ninguna. (Desde que te fuiste deje de creer en todo). Y quería creer, o sentir, o al menos abrigar la esperanza de tener alguna meta en mente que no fuera la de morir.

Solo esperaba el momento propicio para poder abrir la portezuela del auto,una interrupción en el flujo vehicular que me permitiera descender, cuando de improviso cesó la lluvia. mire al cielo maldiciendo la volubilidad de esas nubes tan caprichosas mientras mi mesías callaba y lentamente bajaba sus brazos encogiéndolos sobre su pecho, su mentón cayó con la misma desolación de quien recibe una noticia fúnebre de repente, pero que esperaba en cualquier momento; mientras de su rostro antes iluminado, se esfumaba la sonrisa y parsimoniosamente se ponía de pie, suspirando hondo desdibujando de su ser esa enorme dicha que me había encantado y que se iba evaporando como un delicado y efímero perfume a su alrededor. Esa alegría que me había hecho estacionar el auto para preguntarle el secreto de su felicidad, se esfumaba ante mis ojos.

Acto seguido, cabizbajo, limpio una lágrima de sus ojos con sus manos tan sucias que parecían pintadas de negro y empezó a caminar ensopado y lento, arrastrando los pies descalzos envueltos en algo que parecían vendas o calcetines sin puntera, ni talón y que alguna vez fueron blancos. Mientras al pasar al costado de mi auto empezó a canturrear con voz aguardientosa rascando su hirsuta, mugrienta y despeinada cabellera:  "Así es la vida, de caprichosa, a veces negra a veces color de rosa, así es la vida, jacarandosa, te quita, te pone, te sube, te baja y a veces te lo da"...


Gustavo Reyes Ramos. Derechos reservados.

lunes, 19 de septiembre de 2016

SIROCO.

Eres viento del desierto. Abrazador, seco, áspero, que viene y me envuelve en su calor.

Agresiva y ardiente sorpresa que me da todo aunque me hiera y se hiera, aunque me extinga y se extinga.

Tempestuosa, formidable y pronta; quizá sabiendo que el paso de este amor sea tan fugaz como el impulso del aire caliente que le da vida. Impulso que me seca por dentro y por fuera, llevándose mi sudor, mis lágrimas y mi saliva, dejándome en la boca el musitar reseco de su nombre. Como el pedir agua en la boca del sediento.

Viento del desierto que me deja el alma pelada y árida y el placer en carne viva.

Viento del desierto que me deja ciego y erizado, por sus cariños salvajes, expectante por sus ternuras calcinantes que es lo único que no me da.

Viento del desierto que me acaba en el placer y me extingue en la pena del "no me llames amor".

Viento del desierto que aparece de la nada y me arrasa en su avalancha pasional de sexo apresurado, de travesura relampagueante de niña, que me deja triste, solo y enamorado anhelante de cariño, de ternura, de mimos que me hacen esperar la próxima tormenta de arena. Para tener sexo con un tizón encendido de labios granate, que me da todo, menos su corazón. Dejándome sediento de ternuras tan antiguas como yo.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.



martes, 13 de septiembre de 2016

LLUVIA NOCTURNA.


Llueve. Pero no como al soñar y mucho menos al soñarte.

Llueve, como cuando divagas; soñando despierto, encandilado a la luz de las ilusiones.

Llueve, pero no como cuando he soñado que te digo que te quiero y me besas, agitando y perturbando el estanque de la noche, con ondas que despiertan la luz y las risas de las inquietas estrellas.

Llueve, pero no como cuando te escribo y se me empapa el alma con la brizna tupida de todo lo que tu recuerdo conmueve en mis adentros.

Llueve, pero no como cuando te escribía en braille y sin censura, mi terrible, oscura y demandante pasión desesperada.

¡Ay, oscuro de mi! Que pido a gritos de sombra, a voces de negrura, que te apiades de mi densa pena. 

¡Ay, oscuro de mi! Que te escribo de noche y con tinta negra. Añorando a ciegas a mi dulce esclava, mi oscuro placer, mi negra pena; inmerso en esta brutal niebla que significa para mi el no tenerte, el no saberte, el no besarte. Pensando en que ojalá me pienses. Deseando saber que me has soñado y morir por no poderlo saber a ciencia cierta tristemente.

Llueve, pero no con la pasión de este reclamo de amor enfebrecido.

Llueve, de nubes densas y pesadas, como todo el cariño que siempre he querido demostrarte, que siempre he querido expresar enardecido, pero que nunca pude mostrarte debido a tu rechazo.

Llueve, pero no como en los sueños. En los sueños siempre me besas y estas enamorada.

Llueve, pero no como en los sueños, en los que cuando llueve, nos empapamos desde el cuerpo hasta el alma. Son aguaceros turbios, que nos ensopan la conciencia y nos liberan de resentimientos viejos y egoístas.

Esta lloviendo. Y se que es en la realidad, porque son gotas breves, carentes de sentido. Son gotas suaves y tibias que no dejan huella. Pero sobre todo, porque a ese tenue aguacero, le faltas tu.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.


domingo, 11 de septiembre de 2016

SÓLO ENTONCES...

Cuando se pase el miedo de mirarte.

Cuando al amparo de un abrazo, tenga la certeza de tocarte sin romperte.

Cuando pueda al fin olerte imperturbable y desnuda al calor de la tarde.

Cuando vea tus cabellos regados por la almohada cual desbandada oscura de la mismísima noche y tus mejillas encendidas haciendo dos soles de verano con una sonrisa al medio, dedicada a mi, con tus grandes ojos entrecerrados.

Cuando yo huela a ti y se desprenda de mi cuerpo ese aroma a bizcochos azucarados cocidos junto a pan de trigo silvestre. Cuando huela a hierba de las orillas del pueblo pisadas al amanecer. Y pueda caminar ligero, al ritmo de las risas de los niños, deslumbrando a todos como si mi sonrisa estuviera confeccionada con sueños, entonces tendré por cierto que he sido tan de ti, como tu mía. Certeza de viajar en una nube rumbo al paraíso del amor, sin haber muerto en el intento.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.



YO TAMBIÉN HABLO DEL MISMO BLUES.

Sentado al fondo de la desilusión, pedí un café para los dos. Aunque siempre sea yo solo.

Las chicas del servicio son siempre muy amables conmigo, e incluso me coquetean. Y yo se los agradezco tratando de hacer mi mejor sonrisa (esa, la sonrisa chueca de la que te enamoraste) que no intenta conquistar, pues se bien, que es parte de la atención que me prestan y del trato amable que me devuelven (al fin y al cabo, naturalmente siempre mujeres), por ser "lindo", educado y generoso en mis propinas.

Reviso mis apuntes a mano. Al día de hoy son tan contados. No debería confiar tanto en la tecnología tan voluble y decepcionante como el amor en estos tiempos de inmediatez, pienso mientras acto seguido abro la portátil y suspiro recargándome en el respaldo de la silla.

Son los actos sencillos de los hombres los que hacen la vida. Es su hacer y dejar de hacer y dejar hacer a los demás; lo que va construyendo el sentido de su triste paso por el tiempo segundo a segundo, cada uno de ellos.

Aquí, o en cualquier otra parte del mundo, se tejen relaciones, unas terminan, otras empiezan. Lo mismo que las vidas.

La vida solo es valorada por algunos cuando está perdida.

Solo cuando te estás muriendo es que realmente aprecias todo lo que tienes y todo lo que eres y fuiste y cada instante se torna tan valioso que lo tratas de ocupar en algo meritorio.

No sé si me explique. Te digo mientras observo tu lugar vacío y veo humear tu taza de café.

Una de las chicas (la que siempre ha sido mi favorita por sus ojos dulces y su hermoso rostro sensual y latino) se detiene a mi lado preguntando:

- "¿Como está mi amado poeta?"

Y la respuesta de siempre:

- Y... No lo sé, si quieres dime donde está sentado y voy a preguntarle.

Ella trata de sonreír y al hacerlo, se escapa de su rostro dulce una ligera mueca de dolor.

- ¿Que tienes, que pasó?

Ella apenada, voltea su rostro, desviando la mirada y cuando vuelve a hacer contacto visual, veo sus ojos vidriosos y aprecio un moretón grande en la parte izquierda de su cara, disimulado por el maquillaje.

- Él... nosotros... - Empieza a decir y después sentencia:

- No quiero que me juzgues... ¿Esta bien?

- ¡Claro! - le contesto - Yo no soy nadie para juzgar a nadie, ni estoy libre de culpas...

- ¿Me puedo sentar?

- ¡Por favor! le reviro haciendo el ademán de levantarme para jalar una silla. Ademán que ella detiene con un gesto suave, pero firme con su mano derecha en mi hombro mientras con la izquierda jala una silla. Y mientra se sienta, me dice:

- Quiero aclarar que esta confesión que te voy a hacer, es sólo para que no te preocupes pues siempre has sido muy lindo conmigo y porque tu me revelaste el secreto de las dos tazas de café al mismo tiempo.

Él... Nosotros, mi pareja y yo, estamos involucrados en el juego del sado y a veces se le pasa un poco la mano. Hay ocasiones en que él no se detiene aunque yo se lo pida y al final, pues creo que me he acostumbrado... Yo lo amo pero el sólo me utiliza y no quiero que se vaya, no tanto por mi sino por mis hijos que lo adoran. después del sexo yo me siento vacía y muy triste. No, por favor, no digas nada. Es una confesión de ida solamente ¿Si? Y me voy, pues tengo trabajo y si me ven que estoy contigo mucho tiempo, me van a llamar la atención.

Y levantándose súbitamente, me dió un beso en la mejilla y se alejó.

De esto es de lo que te estaba hablando pensé, volviendo a mirar tu lugar ausente.

Unas mesas más allá, una pareja en medio de una diplomática y fría cordialidad, acaba de finalizar los arreglos de su divorcio, mientras en sus miradas navega la pregunta ¿Donde está esa persona maravillosa de la que me enamoré?

Dejo de mirarlos y me concentro en tu taza de café, mientras de una mesa al lado, alguien dice:

- Pues yo no sé como lo hagas, pero quiero que la herencia del viejo sea únicamente para mi, bastante le aguante sus groserías. Que sea el pago de mi sacrificio.

Alguien junto a él murmura algo inteligible y él revira:

- A mi no me importan sus otros hijos ni sus familias pobres. Yo lo iba a ver casi diario por diez minutos... ¡Diez minutos! ¿Sabes tu cuanto de mi vida es eso?...

De alguna otra mesa (ya no busco la ubicación) me llega el rumor de gente que ha vendido su alma...

- Entónces los trescientos pesos nos los dan cuando acabe el evento... pero ¿y las despensas?...

Ya no quiero escuchar.El mundo está jodido te digo mentalmente. Acercando a mis labios tu taza de café ahora tibio y después del sorbo digo en voz alta "La vida es un eterno blues del que todos hablamos y yo no puedo evitar que en tu ausencia, yo también converse de ese mismo blues que me amortaja el alma".

Gustavo Reyes Ramos. D.R.


NOSOTROS LOS SOLOS.

Nosotros los solos vagamos por la vida, callando tímidos, palabras que reinventarían a los amantes. Lastrados de cariños tristisimos y caricias desengañadas que harían llorar un blues.

Nosotros los solos, aunque comemos de pie y a deshoras, somos gente sin prisa y sin hambre. Famélicos de amores que jamás han de llegar. Sedientos de besos, vamos por la vida, anhelantes de caricias que a nosotros los solos jamás se nos darán.

Nosotros los solos, extrañamos el pasado, no por lo vivido, sino por lo amado, aunque nunca fuese correspondido. Agrietándonos a diario con la exasperante frase "Yo sé que no fue, pero ¿que tal si hubiese sido?"

Nosotros los solos vagamos por la vida desheredados de la ternura, mudos y cansados caminamos expiando silencios tan duros, que hasta la verdad más simple, callada y oculta, bajando la mirada, con pena en los ojos, nos mira pasar.

Nosotros los solos compartimos la cama con el inmenso vacío de nuestra soledad. Y olvidando el llanto, le cantamos arrullos y arropamos sus sueños y le damos abrigo entre nuestros brazos como a un ser querido, porque solo nosotros sabemos cuánto sufrimos si se llega a despertar.

Nosotros los solos somos un ejército de vicios y manías aprendidos sobre la marcha y el ejercicio de nuestra sórdida soledad.

Nosotros los solos le sonreímos a la muerte brindándole nuestra mirada más entrañable. Bien sabemos que, cuando nos coquetee, puede ser más que un desliz.

nosotros los solos nos aburrimos de noche enamorando la luna o las nubes o a veces tan solo el humo de un cigarrillo en la profunda oscuridad . Y andamos de día murmurando "te quieros" envenenados, escuálidos y ojerosos, cansados de desdicha, hediondos de amargura,enfermos de "qué más da".

Nosotros los solos, vagamos por la tierra, desposeídos y desterrados a veces hasta de nosotros mismos, robándonos lágrimas a escondidas para mitigar la sed en las sombras, callando angustias rotas, inciertos pesares de ilusiones de ayer. Besando la cal y el salitre de los muros que sólidos y pesados nos brindan egoístas y felices, los amantes al vernos pasar.

Nosotros los solos, somos gente coherente, que viaja sin prisas y que habla despacio.

Somos una raya en el viento. Un callado silencio que no incomoda, que acompaña solemne aunque sea triste, en este sin sentido de no hacernos notar.

Nosotros los solos somos gente sin alma, que se muere de frío, que tirita de ganas de tener un cariño que fuera verdad.

Nosotros los solos nos cantamos canciones que aprendemos contándonos las llagas, cicatrizadas y abiertas, una por una, rimando en el vacío y nada más.

Nosotros los solos mendigamos cariño, desde el altivo gesto de nuestro rostro adusto. Sin hacernos ilusiones, pero deseando con toda el alma, que las migajas compasivas fueran amor en realidad.

Nosotros los solos somos almas sin alas, ilusiones sin esperanza, sal ya sin lágrimas que se apoya en más nadie, que en la lúgubre y siniestra fe a nosotros mismos.

Gustavo Reyes Ramos.D.R.



RUÉGAME SEÑORA.


Ruégame Señora.

Para que mis anhelos te busquen el sonrojo.

Ruégame Señora.

Para que mis tristezas hagan nido entre tus besos.

Ruégame Señora.

Para que mis caricias te enamoren a la orilla del desvelo.

Ruégame Oh Señora, que enamoras a este humilde pecador del desconsuelo. Porque he dejado de creer en la vida eterna de un beso enamorado.

Porque he dejado de soñar que hay una vida futura donde todo es propicio, donde nada es infortunio, donde no se sufre ni se llora y los enamorados se pertenecen como ramas a los árboles, como aguas a los ríos, como las risas y las campanas a los sonidos al viento.

Ruégame Señora.

Porque he pecado de realidad y de cordura. Porque mis ojos han llorado todos los parajes salobres de la tierra y mis ojos están áridos de desencanto y desamor.

Ruégame Señora.

Porque quiero ser tuyo en cuerpo mente y alma, pero la precaución me condena, me pierde y me detiene.

Ruégame Señora.

Para que este pecador de lo concreto pueda volver a creer en el brillo de tus ojos, en la promesa de mi nombre acariciado por tus labios y en la promesa de un sueño viviendo juntos en la realidad del futuro.

Amén.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.



miércoles, 31 de agosto de 2016

ES SOLO AMOR...

Eso - Le dije yo - eso es amor. Mientras la vida se le escapaba entre borbotones y  coágulos de sangre. Y en medio de su última exhalación, trataba de balbucear algo. Quizá que se estaba muriendo. Quizá, que no entendía de que le hablaba... ¿Quien pide una explicación cuando se le escapa la vida? Y no lo sé. Tal vez él ¿Quien lo sabe? El punto es, que incluso yo, no me refería a su deceso. Eso se lo expliqué cortésmente. Le dije que, para su información y lamentablemente su fallecimiento, él era mi último crimen. Que me retiraba por haber encontrado el amor verdadero y pues obvio que nadie quiere ser pareja de un asesino ¿Verdad? Tal vez si, pero son mujeres totalmente desequilibradas, que no sé, siento que no son mi tipo. Es que a veces son muy "lanzadas" ¿sabe? Y yo... Bueno, a mi me gustan más las mujeres a la antigua... Y entonces fue, que me di cuenta que me había puesto a filosofar y viéndolo en los estertores de la muerte añadí "Espero que disculpe mi banalidad mientras usted agoniza" Después de lo cual, me miró con sus ojos muy abiertos y parpadeando dos veces me dio a entender que disculpaba mi desliz. Para (posteriormente) patalear de forma leve y acabar de morir.

Me despedí de él quitándome el pasamontañas en señal de respeto. (No siempre se topa uno con una víctima tan educada) y partí, feliz y enamorado a disfrutar de la compañía de mi esposa número... Bueno, esta mujer a la que adoraba y que esperaba que fuera la buena. Digo, tan poco es tan fácil ir deshaciéndose de personas por la vida. 

¿En que cabeza cabe?. 

¡Por dios! 

Pues ¿Que clase de monstruo cree que soy?

Gustavo Reyes Ramos. D.R.


NIHILISMO PURO.

Era un fanático religioso tan obsesionado con demostrar que el diablo y el infierno eran reales, que se pintó de rojo, se puso cuernos y cola bajo la piel y para hacer más convincente su presentación, se implantó una pata de cabra y una de gallo y así salió a caminar de noche, entre las personas. Esperando que con el susto de su aparición, se arrepintieran sus almas pecadoras; aunque en realidad solo causaba risa por su forma de caminar deteniéndose de las paredes, como quinceañera primeriza en tacones.

Esa misma madrugada, ya de regreso a casa, sin acabar de acomodarse a los implantes, fue atropellado en la vía de alta velocidad al tratar de cruzar a pie... o podría decirse "a pata".

Gustavo Reyes Ramos D.R.


UN HOMBRE SENTADO FRENTE A UNA TAZA DE CAFÉ.


Un hombre sentado frente a una taza de café, observa su reflejo dentro. hacía mucho ya que no reflexionaba tanto. Que no era tan profundo al reflexionar. Y mientras lo hace, nota la media luna en su rostro que le devuelve el reflejo. ¿Cuanto tiempo ha pasado? ¿Dónde está el tiempo que se ha ido? ¿Donde el tesoro que le correspondía por haber invertido tanto tiempo en el aprendizaje y la perfección? Esa frente tan amplia no estaba ahí la última vez que pensó en ese ir y venir de días sin sentido. Aunque pensándolo bien, la vida de entonces como la de hoy, seguía sin sentido. Igual, siempre fue una larga espera. Esperar por las órdenes, esperar por el objetivo, esperar por el tiempo preciso, esperar para una ejecución perfecta y en el inter de esa espera, esperar por el amor, por la vida, por los sueños, esperar porque hubiera tiempo para vivir en paz, esperar porque hubiera con quien vivir en paz y que ese "con quien" pudiera aceptarlo con vicios y manías, con perversidades y virtudes.

Todo era esperar a que se agotara el tiempo de espera, para ya no tener que esperar y poder sonreír como lo hacían todos, sin miedos, ni preocupaciones, sin tener que estar al pendiente de nada, sin cubrir rastros ni estar al acecho y ser solo feliz. Simplemente feliz.

Un hombre sentado frente a una taza de café negro y tibio observa su reflejo dentro y piensa para si, que quizá sea tiempo de dejarlo todo. Ya no es tan ágil como antes. Ya su vista se ha cansado y sus reflejos han empezado a volverse lentos. Incluso sus tendones y sus huesos empiezan a doler con el frío y la humedad. Como decía Pablo Neruda y citaba su padre "Nosotros los de entonces ya no somos los mismos". Pero en eso, no tenía certeza. Él siempre, en su yo interno, había sido el mismo. Quería una niña, quería un amor, quería un hogar y un trabajo simple y mediocre que cumpliría con devoción en medio de una rutina asesina. Aunque al día de hoy, quizá, estaría con los mismos resultados: Su hija ya sería mayor y se habría ido y su esposa tal vez ya se hubiera fugado con otro resultado de la mediocridad que termina decolorandolo todo, que todo vuelve insaboro e insustancial. Al final, la soledad sería lo mismo para el.

Igual sería rutina. Tal y como lo era hoy. Igual tendría que pensar en todo lo que pasó. Igual estaría revisando todos los detalles de su ejecución para analizar los fallos y los tiempos, pero a diferencia de su trabajo (en el que los contratos se sucedían con frecuencia), necesitaría otra vida para volver perfectible aquello en lo que había fallado.
Y sin embargo, en su cabeza, tal vez por el reloj biológico que sólo dicen poseen las mujeres, había constante una idea; el deseo irrefrenable de una hija y de un amor que fuesen sólo suyos por siempre. Por lo que restara de vida. Serían escudo y promesa, serían aliciente y sueño de dignidad, serían certeza y compañía y quizá también, su única y más grande debilidad.

Un hombre sentado frente a una taza de café, medita con la mirada perdida en el interior de su taza, escondido o refugiado (¿quien lo sabe?) en el rincón mas oscuro de un cafetín barato de la ciudad. Alejado del bullicio y el ajetreo de todos, lejano de si mismo, pero cercano a su pensamiento como pocas veces en muchos años. Mientras da un sorbo a su taza que pareciera un beso. Sus ropas se ven tan gastadas y cansadas como sus ojos y su piel, colgando de su cuerpo lo mismo que sus arrugas y su mirada triste y acerada, descreída de todos y de todo y a la vez feroz cuando hace contacto con los ojos de alguien más; aunque evite la permanencia en la mirada. No quiere a nadie, aunque daría su brazo derecho por tener un amor verdadero que lo mimara y reconfortase a su vuelta a casa.

Sus ojos se ponen vidriosos de tanto tiempo que deja sin parpadear y cuando lo hace, una inevitable lágrima cae de su ojo izquierdo, levanta su mano enfundada en un guante negro de cabritilla (fuera de lugar como su porte) y con el dorso de la mano la limpia. Sacude su cabeza, cierra los ojos un momento y exhala abriendolos de inmediato con la precaución de mirar hacia todas partes como hace un ciervo que se acerca cauteloso a tomar agua de un riachuelo. Mira su reloj, y vuelve a suspirar, saca de sus ropas una foto arrugada con la mano izquierda, mientras que con la derecha aferra algo dentro del bolsillo de su chaqueta. Su mirada huidiza vuelve a barrerlo todo, parroquianos y viandantes fuera del café y su cabeza se hunde entre sus hombros. Su vista se fija en alguien que sale de un edificio con aspecto de funcionario y todos sus músculos se tensan bajo sus viejas y descoloridas ropas. "Es hora" musita levantándose de la mesa mientras deja caer dos billetes arrugados de cincuenta que pagarán consumo y propina a la vez que limpia meticulosamente la orilla de la taza y su lugar con una servilleta.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.

¿VIVA MÉXICO?...


Estoy cansado de la estulticia del ser humano que se repite una y otra vez, en su ausencia de memoria.

Tal vez, y solo tal vez, me hagan falta unas buenas vacaciones mentales. Es decir, me gustaría poder sacarme el cerebro y mandarlo lejos o encerrarlo en una caja oscura y aislada donde después de un tiempo de no tener ninguna estimulación, saliera y viera todo nuevo y maravilloso y así, pudiera yo imitar a algunas gentes que se limitan a agradecer cada nuevo día a su dios (sin mirarle ningún defecto... como hace los niños en su bendita inconsciencia).

Estoy cansado de la idiosincrasia acomodaticia y huevona de la gente. Y no sé para que me quejo, si bien pudiera cualquier otro quejarse ¿Verdad?

Harto de la doble moral donde las mujeres dicen ser princesas, pero son "cabronas y chingonas" donde pregonan su libertad a los cuatro vientos pero exigen que el hombre las mantenga. Donde se quejan y odian al machismo, pero son las primeras formadoras del mismo en sus "pequeñines" querubes infernales. Igual que del maltrato y la falta de respeto a los demás.

Estoy harto de vivir en esta época decadente donde la mujer es fomentadora de la ignorancia y la decadencia consintiendolas, promoviendolas y heredándolas. 
Donde el hombre es "princeso" tibio y falto de testosterona y de principios para lo que realmente debe ser hombre y no para las payasadas de andarse arañando la cara con otros o "chupando" hasta el embrutecimiento total cada fin de semana.

Estoy harto de esta época en que todo lo debe de resolver el "diosito". Donde la falsa moralina tibia y descafeinada de los creyentes, les hace pensar que ese ser mágico algún día hará justicia, y dejan todo en sus "benditas manos" hasta que se hartan y se vuelven bestias feroces sedientas de sangre, (que no de justicia). Ojalá y renaciera el fervor cristiano al estilo de San Francisco de Asís (quien sepa... pues ya sabe, quien no, pues puede investigar. No les digo aquí porque ya bastante flojera les va a dar leer Taaaaanto.)

Estoy harto de esta época donde impera la ley del más fuerte, del más abusivo, del más "marrullero", donde las conciencias se arrastran por billetes o posiciones o por "amiguismos" insulsos que no les llevan a nada. Y donde la gente misma solo por el gusto de la mediocridad le pone el pie a cualquiera que tenga una iniciativa (aún y cuando esta sea buena para todos).

Estoy harto de esta época donde impera el "chingue yo y chinguense los demás" donde todo mundo es "listísimo" tanto, que jamás admite que se equivoca. Donde son tan "listos" que venden su patria, sus sueños, y su libertad, por unos pesos y todavía se jactan diciendo "¿Y a ti que te dan, que te retribuye el pensar distinto?"

Estoy harto de esta época del aparentador, que trata de imitar al batracio pudiente y alevoso porque lo admira en serio.

Estoy harto de esta época donde los mediocres se regodean, escuchando el chapoteo que hacen al estarse moviendo en su propia mierda.

Estoy harto del "mirey" al cual esos mismos mediocres han encumbrado en su trono "espanta-pendejos" si, así como se oye VULGAR, MEZQUINO, PEDANTE, FRÍVOLO Y DISOCIADO DE LA REALIDAD pero donde lo han entronizado los miles de "admiradores" INSULSOS, CLASISTAS Y PUSILÁNIMES que no tienen nada, que no son nada, pero que aspiran a ser "fresistoides" jodidos. Ciegos a toda realidad donde jamás de la mesa de sus amos, caerá una migaja que solo por un día les lleve a vivir los desplantes de sus "ídolos".

Estoy harto de vivir en México, mi México, donde no sé qué le ha pasado a mi gente, a mis jóvenes, que en lugar de hablar de revolución, se la pasan buscando animales estúpidos y fantasioso, olvidándose de los necesitados, de los miles (hombres y animales) que volverían a vivir si alguien les ofreciera un poco de alimento una caricia o les dijera "¿estás bien?... ¿necesitas algo?". Donde hombres y mujeres prefieren decir "Hay dios dirá" que unirse a las causas de todos. Donde esos mismos hombres, mujeres y jóvenes, prefieren evadirse en la fiesta y la inconsciencia, antes que tomar un libro y aprender y enseñar que tenemos derechos sí, pero también obligaciones, que somos un gran pueblo cuando actuamos con civismo y conciencia y que esa misma consciencia podría hacer mucho por nosotros mismos si practicaramos la desobediencia civil organizada.

Este quince de septiembre, habrá pozole, y gastos y cohetes y fiesta y transmisión en cadena nacional de las fiesta patrias. y podría decir que también nacionalismo "de a peso" pero ya ni de ese conocen los mexicanos que admiran al "chapo" y a "Paulina Apretalini", a "Ladie corcho-dipu" y demás runfla de gañanes sin nombre que se mueven en lo oscuro aspirando secretamente a ser los "lords y ladies" que hacen sus desplantes para ser admirados en las redes sociales. Estoy harto y me dueles México.

Gustavo Reyes Ramos. D.R. 


jueves, 11 de agosto de 2016

Beso a contraluz.

Beso tu sombra contra el muro. Y sus labios me saben a salitre de pasión, a concreto desgastado y húmedo, a ocre y oscuridad tan profunda como la mía.

Beso tu sombra como quien besa la noche; con tiento, con cuidado, pero con mucho amor. Mientras limpio los destellos de dos lágrimas en tus ojos. Es de dicha, me dices. Y pienso en el resplandor de las estrellas y que su brillo en la noche sea a causa de una pena o una alegría¿Quien lo sabe?

Beso tu sombra durmiente, tranquila y pienso que es dulce, oscura y serena como los sueños de los muertos, pero liviana, como tu alma de niña, como la inocencia que dices que perdiste, pero que llevas escondida.

Beso tu sombra y aunque soy igual de oscuro que ella, voy detrás de la luz que de ti emana. Voy por tu calor, por tu carne, para morderla como hace el sol cuando bailas descalza y desnuda sobre tu sombra que yace complaciente, columpiando tu piececito desnudo para que no lo toque el pasto.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.


lunes, 8 de agosto de 2016

PELIGRO INFLAMABLE.

Los amantes comen sueños susurrados por el miedo.

De trozos de poder y de belleza están rebosantes sus platos y sin embargo ellos quieren la tristeza que escurre siniestra de la hiel embarrada de nostalgia.

Los amantes no existen. Se reproducen como los hongos y de sus esporas revientan reinventándose en la noche. Como ojeras al desvelo.

Los amantes son nada de todo.

Son estero de agonía.

Son luto entre las sombras. 


Son desvarios radicales de mentes razonables que predicen temblores e inundaciones entre quejidos y agónicos suspiros.

Los amantes son fríos. Goces ocultos que tiemblan siempre y lloran por oscuras y simplistas razones.

Son fuego que se derrite descafeinado.

Son delirios bien pensados.

Agentes perversos de lo incierto que mata de risa lo solemne.

Los amantes no tiene hora, ni día. Carecen de lugar y sin embargo siempre están a tiempo para su cita. Siempre desnudos envueltos en la formalidad de su querencia para devorarse en sus amores enfermizos, para demostrarse que son amantes; improvisando a deshoras, espectáculos de caricias prohibidas para los ciegos burdos de la moral aciaga, que les juzgan desde los burdeles.

Lo bueno de los amantes es que mueren casi al nacer. Una propiedad intrínseca de su mismo anatema, les exige que mientras más arda la flama, más pronto se extinguen en su desvarío.

Mueren a diario y renacen en la maldición de reencontrarse porque se buscan sin saberlo, sin quererlo, sin desearlo.

Los amantes tienen certificado de calidad, pues cuando son amantes de verdad, enloquecen y pierden todo contacto con la realidad por su entrega.

Los amantes jamás aprenden. Nunca escarmientan. Siempre viajan a tientas y muertos en vida sobre los lomos de la fatalidad, pues han entregado los ojos, el alma y el corazón, esperando con desesperanza la desdicha de ser felices solo un momento.

Sabes que un amante ha sobrevivido, cuando lo ves convertido en un viejo amargado, carente de ilusiones y pasiones, cuando nada le conmueve, ni le sorprende, cuando ya no ríe, ni llora y su gesto es siempre de disgusto; pero cuidado, no te acerques mucho. Son inflamables e incendiarios a la más leve suposición de coqueteo.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.




domingo, 7 de agosto de 2016

PLACEBO.

Me masturbo como remedio contra la impotencia y el desamor.

Me masturbo como remedio contra la crueldad del mundo. Como remedio contra la apatía y la angustia. Como remedio contra la bipolaridad del amor, el cáncer de la vejez y la insoportable presencia de la soledad y el abandono.

Me masturbo como remedio contra la enfermedad de la nostalgia. Como remedio contra la estupidez, que entregó mi alma inocente (como un adolescente urgido) a una come-sueños; a la edad en que ya no se puede ser estúpido.

Me masturbo como conjuro contra la realidad.

Como remedio contra la iniquidad humana y divina.

Me masturbo y mientras lo hago, me susurro al oído que es por la paz del mundo, como para (a manera de consuelo), no dejarme ver que estoy totalmente jodido masturbandome a solas;
 aferrado a un sueño de amor, que es mi anatema, mi bendición y mi camino.

Me masturbo para eludir el trago amargo de que estoy amargado y vacío sin tener siquiera el consuelo o el alivio, de poderme evadir en alguna droga o en los "amigos" callejeros o en alguna bendita puta redentora. Jamás se podrá escapar a la propia conciencia.

Me masturbo callado, sin ganas, ni esperanza de consuelo, sin quejidos al vuelo, ni profanas satisfacciones.

Me masturbo ajeno al placer, pero con la intención masoquista de descansar del dolor, satisfaciendo mi dolor... Aturdiendome en el dolor mismo.

Me masturbo con esta insatisfactoria rabia de tenerlo todo sin poder disfrutar de nada.

Me masturbo removiendo perverso mis espesas tristezas, sabiendo que estoy a unas cuantas eyaculaciones de distancia de donde sea que tenga que llegar.

Me masturbo soñando entre desilusiones, que tal vez, en alguna parte, en algún lugar, alguien me podría amar romántica y platónicamente.

Me masturbo ausente de sexo, ausente de ganas, ausente de mi.

Me masturbo con mis lágrimas, mis desengaños y mi desolación.

Me masturbo buscando de entre mis recuerdos, las texturas más ásperas, las más agudas, para que el dolor del sacrificio sea agradable a los volubles dioses del destino.

Me masturbo ensoñando... Para morir justo a tiempo y no antes.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.

https://www.youtube.com/watch?v=AOv1_ZP3tMs


sábado, 6 de agosto de 2016

LOS AÑOS NO PASAN EN VANO.


Soy un paria de mi mismo.

Un hombre sin sombra ni polvo que vive aferrado a un sueño.

Redondo y mínimo a fuerza de rodar. Oculto en la inmensidad de la masa y el bajo perfil. Nada tengo, para que nada me pese dejar.

No me mueve el dinero, mucho menos la apariencia. Me mueve en cambio la búsqueda de un camino que ni yo sé si exista. Una senda de perfección y de sosiego que trato de hacer día a día y que espero me lleve a la evolución y a la liberación de mi alma.

Detesto ensuciarme (es parte de la imperfección).

Me parece asqueroso el simple hecho de saber que al respirar estás inhalando ADN, microorganismos, esporas y no se que tantas cosas de otros seres.

Detesto ensuciarme. La más mínima salpicadura me intranquiliza y me obsesiona hasta que logro eliminarla. Es horrible ser así, pero eso, así como otras "habilidades", son las características que me forman.

Te veo. Y mientras te acercas, pienso en todo lo que me gustaría decirte, para que no tengas miedo. Para que no haya sorpresas.

Soy ese algo, esa cosa que siempre agradecerás nunca encontrar en tu caminar a solas, y que si la encuentras o la presientes, sabes que es porque has obrado mal. Y sabes también que cuando me reconozcas, será el momento de arrepentirse sinceramente de todo aquello que lastró y ensució tu vida.

Estás sudando a mares aunque haga frío.  Tienes miedo, pero no tienes porque. Es solo una transición. Tu mirada está asustada. Quisiera poder tranquilizarte. Hablar contigo para hacer que estés listo, pero es tu imperfección la que te hace temer.

Ojalá que estuvieras en calma para que me permitieras presentarme.

Soy esa clase de monstruo maldito que vive en las sombras y se alimenta de ellas, pero que siempre anheló un abrazo, un beso sincero y una hija de un amor verdadero.

Soy ese tipo de monstruo que siempre quiso ser otro. Que nunca estuvo de acuerdo con su destino, pero que después de muchos años de negación, auto-tortura y lucha interna, encontró la aceptación para servir y honrar sus aptitudes natas.

Soy ese tipo de monstruo que hubiera sido feliz siendo otro, viviendo fuera del infierno una vida sencilla y normal, sin tener que acatar los contratos. Me hubiera gustado ser un escritor quizá. Y vivir una vida normal y plena, realizado en las cosas simples de esa vida. Pienso, (mientras me acerco a ti), que soy de ese tipo de bestias sentimentales ¿sabes?

- Mi "jefecito" disculpeme...

- ¡Lárgate pinche ebrio infeliz!...

- ¡Discúlpeme de nuevo patrón! - Y le digo esto, mientras siento cómo se desliza la afilada hoja sin tropiezos, de lado a lado como si dibujara en un bote de manteca, tal vez sea la adrenalina pero la carne del tipo es muy suave a la hoja...

- Le pido una disculpa, - Le digo - para que sepa que si tengo sentimientos y que nuestro encuentro, no es personal. Solo son simples y burdos negocios.

Y mientras lo veo deslizarse suavemente contra la pared, pienso que de ser otra la situación, tal vez estuviera mostrándole la foto de mi amada esposa, la dulce sonrisa de mi preciosa hija, estaría acabando de firmar el libro que me diera y él estaría acabando de hundir su hoja en mi.

Simples negocios, burdos negocios. La gran diferencia es, que yo soy mal, que come mal. Mientras ellos son mal que come bien. A veces dios debe tener a alguien que haga el trabajo sucio, el trabajo que mancha las manos y perla la frente de sudor... de nueva cuenta las manchas...

Pienso que odio ensuciarme, mientras me quito el disfraz de indigente.

La sangre aún brota en leves chisguetes de sus cortes y sus ojos abiertos como platos, aún me ven con miedo y sorpresa.

Recojo del bote junto al poste en que me encontraba esperando, el letrero de "violador" que debo colocarle y la ropa de recambio que cubrirá el traje aséptico. Me visto con calma. es tarde ya, o muy temprano según se vea. Esta ropa la tiraré en el bordo y el traje aséptico, el cubrebocas y los gogles, los incineraré ya cambiado con los buenos "amigos" de Félix Cuevas que no me conocen, pero me hacen el favor.

Sería bueno escribir esto y todo lo que pienso mientras trabajo. Sería una forma de empezar a dejar esto y tratar de salir del infierno. Si no se vende, al menos sería como un diario de expiación.

Los años no pasan en vano (pienso mientras comienzo a caminar) y en mi cabeza resuena una canción vieja, una salsa (no sé porqué, si a mi ni me gusta la salsa) que dice "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida". ¿Estaré muy viejo para pensar en tener una hija?... ¿Existirá alguien para mi, que me ame y me acepte en totalidad, con mis vicios y mis pecados presentes y pasados?.

Comienzo el camino rumbo a casa. A lo lejos escucho una sirena de ambulancia. Espero que no sea nada grave en la casa a la que va o de la que viene, aunque a esas horas, por lo regular son cosas serias. 



Empieza a serenarse la noche o la mañana y hoy, a diferencia de otras veces si tengo sueño. Los años, pienso, los años no pasan en vano.

"Si naciste para martillo, del cielo te caen los clavos"

Gustavo Reyes Ramos. D.R.


https://www.youtube.com/watch?v=fINSsP-8szs

viernes, 29 de julio de 2016

MI TIPO DE MUJER...

Me gusta la mujer que me hace mimos, que me solaza con toda su ternura femenina, que me habla con delicadeza y amor. No sé si eso sea "machismo tradicionalista y misógino" en el lenguaje de las nuevas "feministas", pero creo que eso es parte de la simple naturaleza, Yo no quiero, ni creo en una "mujer brava" pues "bravas" solo algún tipo de vacas.

Es simple naturaleza (la mujer es suave y el hombre es rudo por llana química - estrógenos y testosterona -).

La delicadeza, la ternura y la suavidad, son parte de la femineidad y buscarlo necesitarlo y quererlo es parte de la naturaleza humana y parte del amor y del respeto que nos debemos al ser pareja.

No es sumisión de lo que hablo, por favor, no se me mal entienda.

No creo en la mujer que apática me dice:

"Esta bien... como tu digas... has como creas" porque esa no es una pareja, ni es una mujer a la que yo le importe realmente, o le interese un bledo lo que se hace en favor o en contra de lo que se construye para ambos.

Me gusta la mujer que me cuestiona, que aporta, que tiene opinión y criterio. Pero no la que me pone obstáculos o me avergüenza delante de otros. Me gusta la mujer que me enaltece como compañera y que se desenvuelve en lo que sea que haga con soltura y con firmeza, que escribe y declara su libertad y su pensamiento. Pero que busca tiempo a solas conmigo, que me escribe cosas cursis y sentidas, y me declara su amor sin pretextos ni sonrojos; totalmente franca como una niña.

Me gusta la mujer que sabiéndose educada y de buena cuna, se hace valer con criterio y firmeza, sin caer en la rudeza y la grosería. Pero no la mujer que sintiéndose "feminazi" aprovecha su poder para imponerse, o su condición para salirse con la suya. O que cree que ser mujer le da el derecho de estar por encima de cualquiera. O (peor aún) que piensa que ser mujer es sinónimo de "hembra entrona, cabrona, atascada" y abusiva, Y que eso le permite actuar con alevosía en el anonimato, escudándose en su feminismo para salirse con la suya injustamente "por sus ovarios".

Me gusta la mujer que es pareja y es honesta, que es cabal sin tratar de burlar mi confianza o de hablar mal de mi a mis espaldas cuando no estoy o no puedo defenderme o nos hemos separado. Que no me exhibe con sus "amigas" o "amigos" por mis gustos o mis vicios los cuales le he confiado en la intimidad creyéndola compañera. Me gusta la mujer que piensa, que es sensible, que es independiente, que es HUMANA antes que Juez y parte de un funesto juego de roles entre machos y hembras.

Que me hace una caricia sin amagar las garras o tratar de averiguar o conseguir algo.

Que me pregunta antes de cuestionarme, interrogarme, o inculparme juzgándome y sentenciando sin oírme.

Que me ama y se entrega a esa pasión y a ese amor con naturalidad sin hacer de la alcoba un campo sexista de guerra.

Me gusta la mujer que discute y razona sus puntos de vista sin alegatos necios, ni buscando ofuscados o nefastos triunfos solo "porque soy mujer" y que en su momento, me hace ver el error con paciencia y con cariño, sin restregarmelo en la cara mil veces, ni declararse vencedora (por un error o defecto en mi discurso) sobre mi hombría y mi orgullo. Me gusta la mujer que me explica sin ser voluble, ni explosiva y sin regañarme pues "Madre solo hay una", lo mismo que la niñez.

Me gusta la mujer que con respeto me enseña lo que quiere que entienda sin tratar de hacerme sentir un burdo idiota solo porque soy hombre y su androginia le castra las "entendederas" y le atesta de estrógenos la soberbia.

Me gusta la mujer que no se ciega con falsas tapujeras moralistas acordes a la foto al discurso o a la moda del momento.

Me gusta la mujer que me trata como igual, como le gustaría ser tratada, porque así es como yo la trato. Pues antes de ser un "macho" en busca de una "hembra brava", soy un ser humano que busca una pareja de la que espera respeto, amor, ternura, comprensión y compañía auténtica y no enmarcada en falsos valores y etiquetas.

Ah, y me gusta el "papi" dicho con amor y cuando lo dice de corazón y porque es mujer sin importar su edad, así como me gusta decir "mami" por el mismo tenor, sin ninguna connotación freudiana o enferma con la que se etiqueta en estas épocas de la nueva doble moral de "igualdad y feminismo".

Gustavo Reyes Ramos D.R.