Su mirada se ve triste, muy triste.
Sus ojos se ven cansados, muy cansados. No en vano han pasado ¿que? ¿veinte? ¿treinta años? de hacer lo mismo y decir lo mismo a la misma hora.
Ya no cree en nada, ya no cree en nadie. Tal vez, nunca creyó, o sólo fingió creer.
La vida siguió su marcha y lo dejo esperando quizá un beso, quizá la justicia de todo un amor; o tal vez sólo algo real, puro y cierto.
- ¿Tendrá un cigarrillo que me regale?
-¡Claro! -Le respondo ofreciéndole un paquete - Son suyos guárdelos...
- Esto... - me dice tras golpear el paquete en la mesa para que se apriete el contenido y sacar uno colocándolo en sus labios...
- La vida que aquí tenemos, es como purgar una condena ¿sabe?
- acerca su cara al fuego en el encendedor que le ofrezco, entrecerrando los ojos y tras inhalar una bocanada de humo prosigue...
- Dios no existe, ni ha existido nunca. Dios es sólo un consuelo para las almas desesperadas o débiles; para todos aquellos que han sufrido demasiado y que esperan de alguna forma un consuelo como recompensa. Y para ajustar esas cuentas aquí en la tierra, es que existimos nosotros, los demonios terrenales, los lobos de algunas malas ovejas...
El infierno es aquí... ahora; aquí se sufre, aquí se paga, aquí se condena uno y aquí se expía y sólo si eres muy suertudo o muy listo o ambas es que se puede burlar el sistema.
- ¿Entonces usted fue muy listo?
- No hombre, mi caso fue suerte... siempre he tenido mucha suerte hasta que se me acabo, pues si su servidor fuera listo, no hubiera hecho lo que hice, ni jamás me hubiera metido en tantos problemas. ni quizá (y solo quizá) sentiría esta comezón en las manos que me enferma cuando veo a una mala gente -me dice esto dando una aspirada profunda a su cigarrillo, mirando fijamente la superficie pulida de la mesa, tratando de quitar una mancha que sólo el mira, con el costado de la uña del pulgar de su mano derecha, mientras piensa acomodando en su cabeza su siguiente declaración. Suelta el humo con una exhalación sonora al tiempo que revira:
- ¡He cometido tantas pendejadas en esta vida! Y observa extrañado la brasa del cigarrillo que chisporroteante hace figuras extrañas con el humo que desprende - La vida y la navidad son un misterio y ambas son cruelmente mágicas... Por un momento, por un mes que es diciembre, la gente se olvida de todos sus problemas, cae en un embrujo tierno, tonto y a la vez irónico como pocos. En ese momento de la vida todo se torna dulce, las personas dejan de preocuparse y sólo piensan en convivir y amar respetando y respetándose y sólo pensamientos bonitos embargan la mente de la mayoría de las personas. Para la minoría, estamos nosotros. Gente como yo, que en esas fechas se atarea con tanto infeliz poca madre que se ha olvidado de la navidad y su real significado...
- ¿Entonces es usted un "justiciero"? - Le pregunto...
- ¡No, hombre, ni pensarlo! - Me contesta de inmediato dibujando una sardónica sonrisa - Soy un enfermo, como todos... Cleptómano creo que le dicen ¿Verdad? pero que esta del lado de los buenos o algo así
- ¿Pero cincuenta y un homicidios no lo convierten en algo así como un ángel vengador? - Le digo poniendo el dedo en la llaga y el motivo por el que estuvo preso...
- ¿Cincuenta y uno? bueno, yo no he confesado ni uno, yo pensé que usted hablaba de las pertenencias que robe. Robé, si, pero repartí todo lo robado. Hice felices a muchas familias en navidad, que no tenían ni para comer. Yo no guardé ni un quinto para mi.
- ¿Entonces me va a decir que no sabe nada de los homicidios? ¿Que purgó treinta años por nada?
- Por nada no, si robe y se lo estoy diciendo...
- ¡Por dios! llevamos ya dos horas con lo mismo y ha sido así, día tras día, durante todos estos treinta años. Cuando yo le conocí era apenas litigante... Así que, si no por justicia, por simple compromiso con su credo, (usted, que se dice cristiano), debería de confesar para liberar su alma y estar en paz con su dios y sabe bien de lo que hablo, pues de no ser culpable no hubiera estado aquí tan de buena gana esos treinta años...
- Yo creo en el destino y si el destino precisaba que yo estuviera aquí los treinta años lo acepto sin más, tenía que aprender algo que sólo me podía enseñar la cárcel... ¿Ahora, si soy culpable de lo que usted dice... porque me sueltan?
- Un idiota demente ha venido a declararse culpable. Y ha aportado datos que no se hicieron públicos como el hecho de que los dos cuerpos que tenemos presentan envenenamiento con una mezcla de benzodiazepina e insulina...
- ¿Y entonces?...
- Pues resulta que es un demente ignorante que no sabe nada de medicamentos de alto riesgo, es más, no sabe nada que no sea chatear en computadora y en cambio usted mi amigo...
- ahora resulta que el tener un puñado de conocimientos es peligroso ¿no? bueno, siempre lo ha sido a decir verdad...
- jeje... Le admiro real y honestamente por su astucia ¿sabe? pero dígame, (en el hipotético caso) que usted fuera el asesino, ¿cual sería su "leitmotiv"? ¿Porqué motivo, asesinaría usted a cincuenta y un personas?...
- Bueno, siendo honesto, - Me dijo acercando su rostro y mirándome a los ojos con una mirada fría e inerte como la de una rata o un tiburón - como ya le dije, yo me robe sus pertenencias y aclaro, sólo las de la casa donde me apresaron. Ellos habían robado al pueblo y engañado a otros tantos y así eran todos, desde el más grande hasta el más pequeño de cada familia de ladrones, todos eran tiranos de los pobres, de los desposeídos, de los honestos, y en ninguno había ni el más mínimo rastro de arrepentimiento y se lo digo por la ostentación que hacían de sus lujos, todo eso salía en los periódicos, por eso sé, no vaya usted a pensar mal... Todos hacían gala y exhibición de sus puestos políticos no por la forma de servir al pueblo, sino por la forma de servirse del erario... ¿Dice usted que los mataron usando benzodiazepinas e insulinas?...
- Si eso mismo dije yo y esta registrado en la grabación mi listo amigo, así que prosiga...
- bueno, sólo lo decía para que quedara constancia. Así pues, lo más viable es que les dieran las benzodiazepinas como tranquilizante y después inyectarles la insulina para provocar un coma y un paro respiratorio, digo así podría ser posible ¿no mi jefe?...
- Le sonreí con mi mirada más cínica que tenía, pues ese era el "modus operandi" del que teníamos conocimiento en las dos víctimas encontradas, mientras él volvía sus ojos a la mesa y a tratar de quitar con la uña la mancha que sólo el veía y en su mano izquierda jugueteaba con otro cigarrillo, el cual cerraba por la parte del papel arróz que dejaba libre el tabaco al comprimirse haciendo muecas y levantando las cejas mientras murmuraba "bueno, eso digo yo", "a lo mejor así se podría" "sería cuestión de que alguien probara ¿verdad?" - Y añadió interesado después, usted no me puede mentir ¿no es así? Digo, si yo le preguntara sobre mi y sobre mi caso, habiendo una grabadora de por medio y testigos sería considerado... ¿Como se dice?... ¿Perjurio?...
- Si, algo así... ¿porque, que me va a preguntar?
- ¿Esta afuera mi abogada?
- Si...
- ¿La puede hacer pasar mi jefe? - me volteé e hice una seña al custodio que de inmediato pasó a la señorita abogada quien sentándose se acerco a su defendido y le cuchicheo algo a la oreja, mientras este sólo asentía con la cabeza para acto seguido decir:
- Si, ya se lo había preguntado antes de que usted entrara pero por si las dudas por eso la hice pasar... Y yo pregunto, ustedes, la procuraduría de justicia, me encerraron acusándome de homicidio, cosa que no pudieron comprobar, ni que yo declaré durante estos larguísimos treinta años, a pesar de haber tortura de por medio y pues para ser robo, hasta me quedaron a deber ¿no es así? Digo, ustedes no me podrían volver a procesar acusándome de lo mismo ¿verdad?
- Ejem...Tiene usted razón, no se puede...
- Entonces ¿cuando salgo?
- Hoy mismo, de hecho aquí está su absolución, la cual entrego aprovechando la presencia de su abogada...
- Gracias, entonces eso significa que...
-Así es, esta usted en libertad y no puede ser procesado de nuevo por la misma razón...
- Oiga, usted no me dijo cómo es que sabían lo usado por el justiciero...
- Lo sabemos por una pareja que encontramos allá en Topilejo por la carretera vieja a Cuernavaca. Pienso que son de los primeros ejecutados pues los encontramos en el maletero de su propio auto y sabemos que son cincuenta y un desaparecidos porqué a los demás si los hemos encontrado en el extranjero... huyeron del país en cuanto empezó esto de los homicidios en serie de políticos...
- Las ratas siempre abandonan el barco antes que nadie. En fin; yo quiero decirle mi jefe, que admiro su tenacidad y en pago al tiempo que le hice perder, quiero darle una postal que yo mismo hice, y que queda muy al propósito de esta temporada navideña - y de entre sus ropas de reo, saco una foto muy bien cuidada y preciosamente enmarcada - La hice yo mismo en el taller de informática de aquí de la prisión y luego en el taller de carpintería le puse un marco, un amigo de la internet, con quien chateaba de vez en vez, se tomo el tiempo de ir a tomar la foto cada cuando, a un campo de nochebuenas que esta por allá por el sur, así que tengo el registro fotográfico del crecimiento de ellas que ya ve, en esta temporada decembrina, han alcanzado su máximo esplendor, mostrándose preciosas al mundo... Son nuevas y puras, como mi intención de no volver a robar y perdonando la expresión, espero no volverlo a ver ¡nunca!...
ah, por cierto, el hombre ese... el que se declaro culpable, es inimputable ¿verdad? porque no está en condiciones de comprender las consecuencias de sus actos... ¡Dios bendiga a los locos!
Gustavo Reyes Ramos. Dr.

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