jueves, 1 de diciembre de 2016

LAMENTO DE UN PERRO CALLEJERO.

Te recuerdo perra.

Y mi recuerdo de ti, se hace garra en la garganta.

Y mi dolor de ti, se hace astillas, aullándole a la luna.

Te recuerdo perra y recuerdo cuando los dos eramos cachorros y vivíamos felices dando saltos por la vida, sin pretensiones a futuro. Y si había pan era bueno, pero nunca hubo desdicha... Tal vez solo al final.

Te recuerdo perra, husmeando en nuestro parque, caminando nuestras calles que en ese entonces eran nuestras por derecho, sin collares de promesas ni correas con abalorios que hoy te son tan necesarias.

Te recuerdo perra, y desboco en tropelía la memoria de tus besos; lengüetazos húmedos de promesas oscuras, como cuchilladas largas y frías justo en medio de la noche. Ya no me sirven perra, ya no me saben, porque tu esencia ahora es completamente otra... Has dejado de ser el animal simple, que repleta de amor siempre me entendía.

Te recuerdo perra, y vagando sin ti, me revuelvo a dentelladas y con miedo, entre las estridentes luces de esta ciudad que aniquila. No sé si a ti, o a mí, o a nuestro tiempo juntos, pero nos mata lentamente.

Alguien a cambiado pienso, mientras busco un lugar donde descansar este mi ser dolido, mi ser huérfano de gentes, de colores, sin memoria de caricias y quizá, sin olvido de penas.

Estoy cansado perra, de buscar tu amor entre los vidrios.

Buscando donde pasar la noche, encontré un lugar oscuro y frío, donde dejar el polvo de este cuerpo que tanto ha vivido, mientras siento anochecer en lo profundo de mis huesos. Llorando tu memoria, me echo sobre el mar de púas que heredé de todas nuestras alegrías rotas. Busco cobijo en todas las tristezas que recuerdo y se asoma en el horizonte la añoranza, con lo único que he amado... Tu mirada repleta de inocencia de ayer, de amor y de nosotros. Consciente en mis sueños de que ya no estás, aprieto los ojos nostálgico de esa secreta esperanza ingenua, al tiempo que lamo mi nariz reseca y fría.

Soñando sueño que te soñaré y que tal vez, hasta te vea mañana. Aunque estés distante, aunque seas otra, aunque quizá ya no despierte de este ir y venir constante, a ninguna parte y que ajeno de ti, mi perra y compañera, me tiene sin ningún cuidado.

Gustavo Reyes Ramos. Dr.


https://www.youtube.com/watch?v=BxZeU4BRFlc

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¡Gracias por tu comentario!