martes, 22 de noviembre de 2016

ES USTED.

Usted es y será siempre mi mujer. Por siempre mi puta más amada, mi señora persignada, mi amor más dolorido, mi querer más insistido, la perra incondicional en el insomnio bendito de mi cama y la dama perfecta por quien se desvelan mis suspiros. Usted es, y será siempre mía; porque yo soy su dueño así como usted es la mía.

Usted es mi amor eterno y mal correspondido, mi mujer sumisa con su devoción mal sometida.

Usted es mía, siempre mía, aunque esté en otra cama, aunque sea otro quien la lleve prendida de su brazo; porque solo yo he podido verme reflejado en sus ojazos.

Usted es mi mujer, mi Señora, mi tristeza incomprendida, mi canción de la existencia, mal cantada y aprendida, mi esclava sublevada. La historia de mi vida.

Hoy he amanecido especialmente lascivo, decidido a compartirte mis más profundas oscuridades, a hacer de ti mi perra, mi redención, mi puta y mi salvación.

Hoy amanecí decidido a llevarte a la hoguera del sexo pleno; para, en ese crisol; sacar tu esencia más pura, y beberla de tu copa al rojo vivo. 
Hoy he decidido llevarte al infierno del placer y redimirte mediante el sexo más pleno, más animal, más puro y más santo que jamás has conocido.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.

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