martes, 22 de noviembre de 2016

¡AHÍ ESTARÉ!

¿Te quedarás cuando el tiempo de la dicha se agote?
¿Cuando sea un viejo necio, tonto y amargado?

¿Cuando las palabras se repitan cansadas y obsesivas contando las mismas historias de siempre, porque la memoria ya no sea la misma?

¿Cuando el gozo sea sólo un triste y doloroso recuerdo que se escurra en el olvido?

¿Cuando la enfermedad me provoque desvarios y me haga actuar extraño y sea grosero pidiéndote que me dejes solo?

Cuando me acerque a tu dios por medio de la devastadora y última tribulación, que es cuando realmente aflora la naturaleza inválida del ser humano, ¿Te quedarás?

¿Estarás ahí, para acompañarme cuando ya no sea yo lo que mires, sino un despojo marchito y enfermo, agotado por mis propios pecados a los que abrazaré hasta el final aunque ya no los quiera?

¿Que pasará cuando me vuelva tan inútil como un recién nacido?

¿Estarás ahí cuando no tenga control sobre mi ser más básico y la vergüenza impía me impida contestarte y mirarte a los ojos para darte las gracias?

¿Que pasará cuando las palabras se agoten, cuando ya no fluyan? ¿Cuando solo sea llanto lo que veas en mis pupilas mezclado con terror a lo que viene por ser desconocido?

¿Estarás ahí cuando la vida me robe la risa del alma y la proximidad de la muerte solo me permita abrir la puerta al acobardamiento?

¿Estarás cuando llegue la hora del sosiego más a fuerza que por gusto?

¿Cuando se me hayan acabado los sueños y no pueda ni esperar sentado junto a la ventana la promesa de un nuevo día?

¿Y cuando se cuelguen de las comisuras de mis labios todas las tristezas que he callado cerrándome la boca en un gesto de amargura?

Y cuando se me acaben los "Te amo" y los "Te quiero" no por falta de ganas de decírtelos; sino por falta de fuerzas para susurrarlos aunque sea, en tu oído ¿Estarás ahí?

¿Cuando sea casi invisible la luz de mi intelecto por estar mi mente perdida entre laberintos sin salida de miedo y de dolor?

Cuando se me acabe la esperanza aunque tu la prometas. Cuando se me olvide en la aflicción de los últimos días, los recuerdos que vivimos, lo mismo que nuestra canción y el amor con el que te cuide entre abrazos y pleitos ¿Ahí estarás?

¿Cuando ya no sienta ni el viento, ni el sol, ni tu caricia o tu beso, cuando ya no oiga la música, ni vea la flor, cuando más te necesite aunque quiera estar solo y muerto por temor a vivir así... ¿Tu, estarás ahí?

Y la respuesta simple surge refulgente de tus labios, (alejando con su resplandor de promesa amanecida mis miedos). "Ahí estaré", dices; mientras besas mi mano despejando con tu promesa mis oscuras cavilaciones del futuro.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.


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