Me gusta la mujer que me hace mimos, que me solaza con toda su ternura femenina, que me habla con delicadeza y amor. No sé si eso sea "machismo tradicionalista y misógino" en el lenguaje de las nuevas "feministas", pero creo que eso es parte de la simple naturaleza, Yo no quiero, ni creo en una "mujer brava" pues "bravas" solo algún tipo de vacas.
Es simple naturaleza (la mujer es suave y el hombre es rudo por llana química - estrógenos y testosterona -).
La delicadeza, la ternura y la suavidad, son parte de la femineidad y buscarlo necesitarlo y quererlo es parte de la naturaleza humana y parte del amor y del respeto que nos debemos al ser pareja.
No es sumisión de lo que hablo, por favor, no se me mal entienda.
No creo en la mujer que apática me dice:
"Esta bien... como tu digas... has como creas" porque esa no es una pareja, ni es una mujer a la que yo le importe realmente, o le interese un bledo lo que se hace en favor o en contra de lo que se construye para ambos.
Me gusta la mujer que me cuestiona, que aporta, que tiene opinión y criterio. Pero no la que me pone obstáculos o me avergüenza delante de otros. Me gusta la mujer que me enaltece como compañera y que se desenvuelve en lo que sea que haga con soltura y con firmeza, que escribe y declara su libertad y su pensamiento. Pero que busca tiempo a solas conmigo, que me escribe cosas cursis y sentidas, y me declara su amor sin pretextos ni sonrojos; totalmente franca como una niña.
Me gusta la mujer que sabiéndose educada y de buena cuna, se hace valer con criterio y firmeza, sin caer en la rudeza y la grosería. Pero no la mujer que sintiéndose "feminazi" aprovecha su poder para imponerse, o su condición para salirse con la suya. O que cree que ser mujer le da el derecho de estar por encima de cualquiera. O (peor aún) que piensa que ser mujer es sinónimo de "hembra entrona, cabrona, atascada" y abusiva, Y que eso le permite actuar con alevosía en el anonimato, escudándose en su feminismo para salirse con la suya injustamente "por sus ovarios".
Me gusta la mujer que es pareja y es honesta, que es cabal sin tratar de burlar mi confianza o de hablar mal de mi a mis espaldas cuando no estoy o no puedo defenderme o nos hemos separado. Que no me exhibe con sus "amigas" o "amigos" por mis gustos o mis vicios los cuales le he confiado en la intimidad creyéndola compañera. Me gusta la mujer que piensa, que es sensible, que es independiente, que es HUMANA antes que Juez y parte de un funesto juego de roles entre machos y hembras.
Que me hace una caricia sin amagar las garras o tratar de averiguar o conseguir algo.
Que me pregunta antes de cuestionarme, interrogarme, o inculparme juzgándome y sentenciando sin oírme.
Que me ama y se entrega a esa pasión y a ese amor con naturalidad sin hacer de la alcoba un campo sexista de guerra.
Me gusta la mujer que discute y razona sus puntos de vista sin alegatos necios, ni buscando ofuscados o nefastos triunfos solo "porque soy mujer" y que en su momento, me hace ver el error con paciencia y con cariño, sin restregarmelo en la cara mil veces, ni declararse vencedora (por un error o defecto en mi discurso) sobre mi hombría y mi orgullo. Me gusta la mujer que me explica sin ser voluble, ni explosiva y sin regañarme pues "Madre solo hay una", lo mismo que la niñez.
Me gusta la mujer que con respeto me enseña lo que quiere que entienda sin tratar de hacerme sentir un burdo idiota solo porque soy hombre y su androginia le castra las "entendederas" y le atesta de estrógenos la soberbia.
Me gusta la mujer que no se ciega con falsas tapujeras moralistas acordes a la foto al discurso o a la moda del momento.
Me gusta la mujer que me trata como igual, como le gustaría ser tratada, porque así es como yo la trato. Pues antes de ser un "macho" en busca de una "hembra brava", soy un ser humano que busca una pareja de la que espera respeto, amor, ternura, comprensión y compañía auténtica y no enmarcada en falsos valores y etiquetas.
Ah, y me gusta el "papi" dicho con amor y cuando lo dice de corazón y porque es mujer sin importar su edad, así como me gusta decir "mami" por el mismo tenor, sin ninguna connotación freudiana o enferma con la que se etiqueta en estas épocas de la nueva doble moral de "igualdad y feminismo".
Gustavo Reyes Ramos D.R.

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