Soy un paria de mi mismo.
Un hombre sin sombra ni polvo que vive aferrado a un sueño.
Redondo y mínimo a fuerza de rodar. Oculto en la inmensidad de la masa y el bajo perfil. Nada tengo, para que nada me pese dejar.
No me mueve el dinero, mucho menos la apariencia. Me mueve en cambio la búsqueda de un camino que ni yo sé si exista. Una senda de perfección y de sosiego que trato de hacer día a día y que espero me lleve a la evolución y a la liberación de mi alma.
Detesto ensuciarme (es parte de la imperfección).
Me parece asqueroso el simple hecho de saber que al respirar estás inhalando ADN, microorganismos, esporas y no se que tantas cosas de otros seres.
Detesto ensuciarme. La más mínima salpicadura me intranquiliza y me obsesiona hasta que logro eliminarla. Es horrible ser así, pero eso, así como otras "habilidades", son las características que me forman.
Te veo. Y mientras te acercas, pienso en todo lo que me gustaría decirte, para que no tengas miedo. Para que no haya sorpresas.
Soy ese algo, esa cosa que siempre agradecerás nunca encontrar en tu caminar a solas, y que si la encuentras o la presientes, sabes que es porque has obrado mal. Y sabes también que cuando me reconozcas, será el momento de arrepentirse sinceramente de todo aquello que lastró y ensució tu vida.
Estás sudando a mares aunque haga frío. Tienes miedo, pero no tienes porque. Es solo una transición. Tu mirada está asustada. Quisiera poder tranquilizarte. Hablar contigo para hacer que estés listo, pero es tu imperfección la que te hace temer.
Ojalá que estuvieras en calma para que me permitieras presentarme.
Soy esa clase de monstruo maldito que vive en las sombras y se alimenta de ellas, pero que siempre anheló un abrazo, un beso sincero y una hija de un amor verdadero.
Soy ese tipo de monstruo que siempre quiso ser otro. Que nunca estuvo de acuerdo con su destino, pero que después de muchos años de negación, auto-tortura y lucha interna, encontró la aceptación para servir y honrar sus aptitudes natas.
Soy ese tipo de monstruo que hubiera sido feliz siendo otro, viviendo fuera del infierno una vida sencilla y normal, sin tener que acatar los contratos. Me hubiera gustado ser un escritor quizá. Y vivir una vida normal y plena, realizado en las cosas simples de esa vida. Pienso, (mientras me acerco a ti), que soy de ese tipo de bestias sentimentales ¿sabes?
- Mi "jefecito" disculpeme...
- ¡Lárgate pinche ebrio infeliz!...
- ¡Discúlpeme de nuevo patrón! - Y le digo esto, mientras siento cómo se desliza la afilada hoja sin tropiezos, de lado a lado como si dibujara en un bote de manteca, tal vez sea la adrenalina pero la carne del tipo es muy suave a la hoja...
- Le pido una disculpa, - Le digo - para que sepa que si tengo sentimientos y que nuestro encuentro, no es personal. Solo son simples y burdos negocios.
Y mientras lo veo deslizarse suavemente contra la pared, pienso que de ser otra la situación, tal vez estuviera mostrándole la foto de mi amada esposa, la dulce sonrisa de mi preciosa hija, estaría acabando de firmar el libro que me diera y él estaría acabando de hundir su hoja en mi.
Simples negocios, burdos negocios. La gran diferencia es, que yo soy mal, que come mal. Mientras ellos son mal que come bien. A veces dios debe tener a alguien que haga el trabajo sucio, el trabajo que mancha las manos y perla la frente de sudor... de nueva cuenta las manchas...
Pienso que odio ensuciarme, mientras me quito el disfraz de indigente.
La sangre aún brota en leves chisguetes de sus cortes y sus ojos abiertos como platos, aún me ven con miedo y sorpresa.
Recojo del bote junto al poste en que me encontraba esperando, el letrero de "violador" que debo colocarle y la ropa de recambio que cubrirá el traje aséptico. Me visto con calma. es tarde ya, o muy temprano según se vea. Esta ropa la tiraré en el bordo y el traje aséptico, el cubrebocas y los gogles, los incineraré ya cambiado con los buenos "amigos" de Félix Cuevas que no me conocen, pero me hacen el favor.
Sería bueno escribir esto y todo lo que pienso mientras trabajo. Sería una forma de empezar a dejar esto y tratar de salir del infierno. Si no se vende, al menos sería como un diario de expiación.
Los años no pasan en vano (pienso mientras comienzo a caminar) y en mi cabeza resuena una canción vieja, una salsa (no sé porqué, si a mi ni me gusta la salsa) que dice "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida". ¿Estaré muy viejo para pensar en tener una hija?... ¿Existirá alguien para mi, que me ame y me acepte en totalidad, con mis vicios y mis pecados presentes y pasados?.
Comienzo el camino rumbo a casa. A lo lejos escucho una sirena de ambulancia. Espero que no sea nada grave en la casa a la que va o de la que viene, aunque a esas horas, por lo regular son cosas serias.
Empieza a serenarse la noche o la mañana y hoy, a diferencia de otras veces si tengo sueño. Los años, pienso, los años no pasan en vano.
"Si naciste para martillo, del cielo te caen los clavos"
Gustavo Reyes Ramos. D.R.
Gustavo Reyes Ramos. D.R.
https://www.youtube.com/watch?v=fINSsP-8szs
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