miércoles, 12 de octubre de 2016

YO YA TE OLVIDE.

Ya olvidé tus ojos.

Me olvidé de tus labios carnosos y rojos y tus cariños porque si y a deshoras.

He olvidado tus manías y tus antojos. Tus tristezas dulces y tus enojos.

Ya no recuerdo la forma tan amorosa en que sonaba mi nombre saliendo de tu boca.

Ya no recuerdo tu naricita pequeña y bien formada, ni la elegancia de tu cuello que mordisque tantas veces mientras levantabas tu cabello, en claro preludio a nuestro encuentro.

Me he olvidado de tu risa explosiva, espontánea y generosa, de tus suspiros a granel, de tus latidos, de tus desprecios silenciosos. Y sin embargo, te busco en todos los adioses que tienes sin cerrar, en todos esos sueños que prefieres olvidar. 

Te busco en los pliegues de cada una de las preguntas que me debes. En cada anochecer que aún te espero desvelado, rogando a las estrellas por tu bien. En cada atardecer que vivo alejado de tu lado. En cada amanecer en que parado junto a la ventana, me pregunto cómo estás, si estás bien, si te estás cuidando y si acaso tu también me has olvidado.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.




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