OJOS VERDES.
-¡Noooo, vete, lárgate!
-¿Porque amor, que pasa, porque me rechazas?...
-¡Déjame en paz!
-¿Porque me tratas así? Tu habías dicho que me amabas...
-¿Y todavía lo preguntas? Yo no te conocía así...
-Amor, yo te amo, ¡Eres todo para mí!...
-¡Pero yo ya no... Tu estas mal!
-¡Mi vida...mira que te traje hasta este lugar, bonito y apartado de todo y de todos, para poderte hablar de mi amor, disfrutar de tu compañía y que disfrutaras de este presente que te traje... ¿No te gusta el ramillete que te conseguí?
-¡Eres un enfermo... Por Dios!
-Corazón de mis días... Por favor...no me trates así, mira que solo vivo para complacerte...
-¡Vete, aléjate de mi... Me das asco... Una mujer como yo no merece esto!
-Pero amor...que es lo que pasa, no huelo mal... ¿Estoy mal vestido, o hay algo mal en mi amor?
-¿Y todavía lo preguntas, es que en verdad no te das cuenta?
-No mi alma, dime que pasa ¿Si?
-Te lo voy a decir... Los ojos, tu ramillete, ¡Tu!... ¡Eres repugnante, me das asco y horror!
-Chiquita mía... ¡Pero son verdes amor de mi vida, tu me habías dicho que los ojos de ese color te gustaban!... No entiendo porque ahora me hablas así, tu me dijiste que te era atractivo, que te parecía interesante, y cuando te hablé de amor, aceptaste mi propuesta... Y ahora, ahora me dices todo eso... Me desilusionas... Siento un dolor muy grande en mi corazón y un hueco enorme en mi alma... Mírame, no me des la espalda.
-Le dijo mientras empezaba a pasar su brazo izquierdo por sus hombros, lenta, suave y amorosamente, rodeando con el su cuello, casi con miedo de que ella lo sintiera y continuo diciéndole:
-La forma en que me tratas, me hace pensar que eres una persona sin alma y sin respeto a los sentimientos ajenos... Ahora, es que me doy cuenta, que eres solo bella por fuera, pero por dentro eres un ser horrible, que no sabe apreciar mi entrega, ni mi amor... ¡Ni nada!
-Gasph...pfstsss -dijo ella al tiempo que intentaba liberarse de su brazo en su cuello...
-¿Y sabes algo mas?- Le dijo apretando más el candado que hacia su brazo alrededor de su cuello, viendo con cierta ternura y tristeza el cuerpo de ella que se estremecía con los últimos estertores de la muerte, estrangulada, con su brazo izquierdo, firmemente cerrado sobre su cuello, mientras su mano derecha, agitaba vehementemente a la altura de su cara ya sin vida, un manojo de ojos verdes, pendiendo del ligamento óptico al que estaban unídos...
-Te voy a decir algo que tu fea alma no valoró... ¡Muchos hombres, tuvieron que ofrendar su vida, para que yo te trajera este ramillete de ojos verdes, que no supiste apreciar!
Gustavo Reyes 12-08-2013.
(En homenaje a mi mujer, que gusta de los ojos verdes)
Relato entretenido de principio hasta el final, aderezado con fino humor y con un final agobiante e inesperado.......lo recomiendo!!!
ResponderBorrar