LOS TRES COLORES MÁGICOS.
Pluck......pluck......pluck......
El sonido de esa gota cayendo en un charco en alguna parte de la inmensidad de mi casa silente, siempre me ha puesto taciturno...
pluck......pluck......pluck......
Me provoca una introspección, nostálgica... Es casi mágico, me lleva a mi niñez, a mi juventud, a los momentos más gratos vividos en el seno familiar...
pluck......pluck......pluck......
me revive en mi mente, olores, destellos, reflejos, situaciones, sonidos...me recuerda, los colores de la navidad ¿se han fijado que son básicamente verde, plata y rojo? me recuerda por ejemplo, la última navidad, que viví con el encanto de mi niñez, la compañía de mis primos también niños (algunos, algunos ya pre adolescentes o adolescentes) y la candidez de mis familiares adultos... La última navidad con mi familia...
pluck......pluck......pluck......
El olor de diciembre cuando eres niño es muy peculiar, tiene un encanto especial, todo se perfuma, las calles, las gentes, las cosas, todo se impregna desde octubre de un olor a pino, mandarina, cacahuates, limas, azucar y risas y todo se vuelve verde, rojo y plateado....
pluck......pluck......pluck......
y revivo mi última navidad con todos ellos, alrededor de la gran mesa del comedor de mis abuelos, cubierta con un mantel hecho con paño de color verde y bordado con un sin fin de motivos y aplicaciones en chaquira y lentejuela de tipo navideño y en una mesa espaciosa que se encontraba dispuesta en una esquina del salón comedor, un nacimiento con su portal decorado con luces y esferas y estrellas de vidrio de colores verdes, plateadas y rojas...
pluk......pluck......pluck......
y hablábamos y todos eran escuchados con respeto y todos expresaban sus buenos deseos de navidad, desde los mas niños, hasta los adultos incluyendo los esposos de mis tías maternas, para quienes esas fiestas solo eran motivos de borracheras a costa de los suegros o de los otros concuños...y bebían y bebían hasta que el alcohol los embrutecía y los hacia cometer locuras...
pluck......pluck.......pluck.......
como uno de mis tíos, que esa navidad, se puso tan perdido de ebrio que se llevo a lo más apartado del jardín a una de mis primas, a quien le despuntaban ya hermosos y puntiagudos pechos y torneadas piernas y ahí trato de violarla...
pluck......pluck......pluck......
El la amenazaba con un cuchillo, yo lo recuerdo enorme...claro, lo veía con mis ojos de niño...y como ella no se callaba la golpeo con el puño cerrado tan fuerte que la dejó inconsciente; es un recuerdo tan vivido, que siento que si estiro la mano lo puedo tocar, veo la escena y la revivo al detalle el jardín iluminado tenuemente por focos verdes rojos y blancos y yo, acercándome, viéndolo y oyéndolo, oyendo el roce de las ropas y viendo sus manoteos de ebrio sobre las ropas de mi prima, con sus prisas entorpecidas por el alcohol y el jadeo de su respiración agobiado en su tarea, y también me veo yo recogiendo la enorme hoja de acero por el mango, quedando deslumbrado por su brillo, me produjo el mismo encanto que las esferas enormes que tanto me gustaban...lo veo a el, volteando a verme espantado y enojado al mismo tiempo y yo encandilado con los reflejos platinados de la hoja del cuchillo, recuerdo que manoteo, para tratar de arrebatármelo, y entonces sucedió, fue ahí que él hizo gloriosa esa navidad, pues con su manoteo se cortó y le dio a esa hoja platinada pulida y perfecta un matiz adicional de color rojo sangre, ¡Plata y rojo, rojo y plata y fui feliz, mi mundo estaba casi completo! pero el siguió intentando quitarme mi tesoro, y en el forcejeo la hoja, la afiladísima hoja se deslizó como una caricia de seda por su cuello y fue el descubrimiento mas perfecto que fortuitamente jamás hubiese hecho, ya que, el rojo manaba con furia de su cuello, vibrante, intenso y cubría ¡el verde del césped, el resplandeciente césped cubierto de roció de la aspersión nocturna y que aunado a la plata de la hoja; hicieron perfecta mi noche, pues tuve los colores magníficos de la navidad! .....Y su rojo siguió manando....hasta que se acabó la potencia con que salía y despues, solo oía el Pluck.......pluck.......pluck.......de las últimas gotas que caían de su cuerpo al charco de sangre, pero en la inmensidad de la noche, sin ruidos ajenos, sin distracciones...esa navidad fuimos solo yo, los colores y el pluck......pluck.......pluck.......de su espeso y cálido rojo; corte el cuello de mi prima también pero su rojo era menos intenso, menos vibrante, por eso solo degüello ebrios varones y excitados en navidad, es cuando su rojo es perfecto para hacer los colores de diciembre y darle a la vida, un poquito de la magia de entonces.
Gustavo Reyes Ramos 15/08/2013.
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