jueves, 3 de octubre de 2013

MIEDO PRIMITIVO.

Ese día, uno de los compañeros se reportó incapacitado y como de todos yo soy el único soltero y al que le da igual quedarse en cualquier parte, pues me ofrecí, como no lo festejo pues, lo mismo me daba pasar la navidad  en casa, solo con mis perros, que estar en el trabajo, además, casi ni había gente, raras eran las personas que ese día iban a buscar piezas de engranaje especializadas, pero abrimos porque el dueño (mi jefe un sujeto bonachón y bromista) decía, que alguien entraba a revolverlo todo en las noches y por eso desde que empezó eso, se quedaban dos a vender en el día y a hacer de veladores en la noche, pero ese día mi buen amigo Manuel dijo que tenía que ir a la reunión con su familia, y como quizás era la última navidad de su abuela pues le dieron permiso, como dije antes, mi jefe era una persona muy noble y lo dejo ir, no sin antes preguntarme si no lo necesitaba y darme sobradas instrucciones de como debía reaccionar si pasaba algo y que no encarara solo a quien se pudiera estar metiendo a hacer los desmanes. Así entonces, es que me quedé solo, los compañeros decían, que alguien espantaba ahí, y no era raro oír que en el segundo piso de la tienda que se usaba de almacén, se escuchara la respiración asmática de alguien, para mi no era muy sorprendente, porque de cierta manera gracias a mis abuelos y padres había aprendido, que esos ruidos eran resonancias que a veces se quedan guardadas como vibraciones en las construcciones o cosas por el estilo, y mi madre decía que si era una alma en pena, en lugar de tenerle miedo, debería de preguntarle como ayudarla y poner una vela o quemar incienso y rogar por el descanso de ese ser, entonces pues estaba algo familiarizado con eso y mi forma de reacción si se puede decir era atípica a la del común de la gente, incluso mis compañeros me pusieron por sobre nombre "el sin miedo"
  El día transcurrió sin más, y estaba por cerrar, cuando empecé a escuchar la respiración asmática, entonces, intrigado y sin nada que hacer, consulte en el internet para ver las posibles respuestas, me encontré de todo, pero hubo una que me llamó poderosamente la atención, decía y cito textualmente: "en caso de escuchar voces o sonidos de personas con problemas respiratorios, siéntese en silencio, dentro de un círculo previamente hecho con tiza (gis) blanca y pregunte con las luces apagadas y la mente tranquila con voz firme y fuerte que es lo que me quieres dar, para que pueda ayudarte a dejar este mundo y esa preocupación" Como no soy creyente en nada, incluso me pareció divertido, y pues una ves cerrada la tienda, procedí a hacerlo utilizando las tizas que se usan ahí para marcar las piezas defectuosas y adicional a lo sugerido en el internet, me conseguí una veladora de las que usan para la fiesta anterior que es el festejo de la virgen de Guadalupe, para como decía mi madre ayudar a este ser a avanzar, con esto y la curiosidad de lo que se pudiera presentar me senté dentro del circulo y pregunté, pasaron mas de siete horas y yo ahí sentado, incluso me dormí por momentos, antes de que tuviera respuesta alguna, si es así como se puede llamar al ruido aquel y para esto, ya pasaban de las once y media de la noche, como dije, estaba dormitando y me había despertado el frío de la madrugada y un ruido peculiar, esta ves no era la respiración asmática, era más bien como si alguien arrastrara con esfuerzo una pieza de metal sobre el piso, la sensación de frío se hizo más intensa, conforme eso se acercaba, incluso pude escuchar que arrastraba un pie o al menos eso me pareció...shwuuuuuuis, pock.....shwuuuuuuuuis pock, era lo único que se escuchaba retumbando en todo el lugar, el frío se había hecho tan intenso, que podía sentirlo llegar hasta mis huesos y empezaba a tiritar sin poderme controlar...shwuuuuuuuuuis pock..... shwuuuuuuis pock, el lugar estaba helado, y temblando traté de encender la veladora que llevaba conmigo... shwuuuuuuuis pock...shwuuuuuuis pock...en mi mano temblorosa se sacudía la caja de fósforos, tratando de sacar un cerillo para frotarlo y encender la luz de la veladora, lo que sea que se estuviese acercando se hacía más presente ahora no solo con frío, sino con un hedor horrible, como de carne en descomposición y yo tratando de encender el fósforo cada ves mas tembloroso, cada ves más torpe por miedo, si, más que por frío, y no podía encender nada, los cerillos se doblaban o se trozaban con la presión de mis dedos o caían de mis manos por el temblor incontrolable que tenía... Fue entonces, cuando aquello empezó a emitir un quejido, ronco y profundo , por lo bajo apenas, pero lastimoso, y a la ves amenazante, como el gruñido ronco de un animal herido y con ello es que me dí cuenta que estaba ya muy cerca de mi, que incluso el ruido que hacia al caminar había cesado, porque estaba ya frente a mi, fuera del círculo... Repentinamente hubo un estallido de luz que de momento encegueció mis casi desorbitados ojos, mi miedo ya era total, puro, absoluto, avasallador y primitivo, y solo cabía en mi mente un pensamiento...¡Sobrevivir! en mi mano izquierda sostenía una punta de acero sobrante de las piezas de engranaje y estaba dispuesto a usarla, si eso me iba a lastimar de alguna forma debería o trataría de defenderme, aunque no pudiera hacerle nada (como dije mi miedo ya superaba mi racionalidad) y en el estallido de luz me abalance sobre lo que fuera que estaba delante de mi, apretando los ojos para no verlo y hundí la punta una, dos tres...muchas veces sobre esa masa a la que no podía ver, pero si sentir, y escuche entonces un grito agudo, desgarrador, que me hizo enterrarlo con más fuerza si es que eso era posible, hasta que unas palabras me sacaron del trance de miedo que tenía, para conducirme ahora a la locura y empece a recuperar la visión...era la esposa de mi jefe, ella era quien había gritado y ahora me decía "¿Que has hecho?...solo queríamos festejar contigo la navidad y te traíamos la cena" entonces fue que lo vi, tendido en el piso, casi destripado por mi y con la punta enterrada hasta el fondo en su corazón escupiendo sangre a borbotones... Él, mi jefe, que en sus ultimas palabras me dijo "solo era una broma muchacho....feliz navidad" y expiró...y al rededor nuestro, varios de los trabajadores que pasaban solos estas fechas, incluso Manuel, que dejo caer una bolsa con vísceras de pollo apestosas de sus manos, sobre el charco de sangre que emanaba del cuerpo ya sin vida de mi jefe, todos viéndome con ojos atónitos, viéndome mis manos y mi cuerpo, llenos de su sangre, esta sangre que no he podido lavar hasta ahora y que me obliga compulsivamente a lavarme las manos hasta hacerlas sangrar, por eso en este hospital, me mantienen encerrado, atado y con las manos enguantadas... ¿Que más quiere saber... Señor Doctor?

                   Gustavo Reyes Ramos 26/08/2013.     

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