SUERTE TE DE DIOS....
-¡Fíjate mujer... Por poco y te atropello!
Dijo el taxista, molestando con el claxon, a la jovencita que imprudentemente, se atravesara delante del taxi que el conducía y de quien yo solicitara el servicio para trasladarme (del lugar donde había sido el trabajo) a una estación de metro donde pudiera fundirme, hasta perderme en la multitud.
-Por esas gentes luego lo joden a uno mi señor... ¿A poco no?...
Y cosa que no hago me fije en la mujer...joven, bonita, pero con una sombra de tristeza que opacaba casi todo lo demás, un bulto en la espalda y portando en su mano izquierda,una correa que enganchaba a su destino a un pequeño y lindo perrito sin raza definida, que parecía compartir su confusión ( yo amo a los perros, son los únicos seres vivos por los que siento algo dentro de mi)...
-lástima de carita mi señor...y luego con esa cosita ahí amarrada, la verdad a mi no me gustan, me parecen repulsivos...
Y fue ahí donde llamó poderosamente mi atención (no hay nada que deteste más que a una persona que odia a los perros) y fije mis ojos a los suyos, por el retrovisor ya que venía sentado en el asiento posterior del vehículo y percibí sus movimientos casi ratoniles...sus ojos se untaban nerviosos desde la parte de atrás de los otros vehículos, a la parte de asfalto que podía ver o al espejo retrovisor de su lado izquierdo, su cara afilada y su peculiar bigote le daban más apariencia de ratón y mientras seguía hablando, el acero de 12 pulgadas cosquilleaba en mi cintura, inquieto, impaciente...
-Ellos mi señor, que dios me perdone, pero me dan asco... Me parecen criaturitas verdaderamente repulsivas...
Si, lo iba a hacer, libraría al mundo de otro infeliz que seguramente maltrataba a los perros y empecé a hacer el cálculo de la distancia y donde seria el lugar de la inserción, pero tendría que acostumbrarlo a que me moviera, para que no se sorprendiera antes y pudiera esquivar el tajo...
-Se empieza a sumir el asiento por el uso ¿eh? Le dije, apoyándome en el respaldo de su asiento y el respaldo del copiloto...
-ahhhhh....sep...
fue todo lo que me dijo, hizo una pausa, y continuo con su perorata...
-¿Sabe mi señor? Creo que estoy mal de la cabeza, ya que a todo mundo le parecen lindos y los ven con mucho amor, sin entender que son una verdadera carga...
Yo ya estaba acomodado, un semáforo en rojo que nos tocara, y este infeliz odia perros estaría entregando cuentas a su creador...
-...Porque ¿a poco no? son bien apestosistos...cuando alguien me hace la parada y trae uno o varios....
lo haría parar unas calles antes de la estación del subterráneo y una ves ahí lo tomaría del cabello de la base de la nuca para apoyarlo y le hundiría mi acero en diagonal por el espacio de la clavícula limpiamente...
-...Y me tengo que poner a limpiar todo el carro mi señor, hasta doble aromatizante tengo que poner...
-OrÍllese en esta calle por favor Le dije tratando de no sonar frío e imperioso...
-Si mi señor...pero no me ha dicho nada...y ya me imagino porque...A usted si le gustan los niños... ¿verdad?
-¿Niños? Le dije realmente sorprendido...
-¡Si mi señor! ¿que no vio al escuincle que traía amarrado a la espalda la muchachita esa?...jejeje...ya lo descubrí que ni me venía poniendo atención ¿eh?
-Je, je, je...si, la verdad me descubrió...yo venía pensando-Le dije esbozando mi sonrisa más encantadora- Que es usted un buen hombre ¡y con una suerte inmensa!
-Naaaaaa...para nada mi señor, solo hago lo que me gusta, eso es todo...
-Que dios le bendiga. Le dije dándole un billete Y conserve el cambio añadí ,mientras descendía y cerraba la portezuela...
-¡Gracias mi señor, que mi dios bendito lo cuide también!
¡Vaya que es un suertudo este tipo! -Pensé mientras me dirigía al subterráneo, mira que aclarar que hablaba de niños, unos segundos antes de desenvainar mi hoja...jejejeje...mi acero había dejado de cosquillear en mi cintura y que bueno, porque realmente había sido muy cansado el trabajo realizado unos minutos antes...jejejeje...me estoy haciendo viejo, pensé para mis adentros y mientras me sonreía, en voz alta al entrar a la estación dije: "¡suertudo...suertudo!"
Gustavo Reyes Ramos 18/08/2013.
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