-Aquí, en este psiquiátrico, usted va a encontrar muchas historias; claro, de la gente que se las pueda contar, yo le sugiero, que empiece por tratar de platicar con los que no están catatónicos...pero eso, bueno, eso es fácil de ver...
-Me dijo ese hombre, que media aproximadamente un metro ochenta y ocho, corpulento y que lucia una bata blanca y un gafete, que tenian su nombre y su puesto dentro de la institución, moreno y podría pensarse sin ninguna característica sobresaliente a excepción del impresionante tajo que surcaba su rostro desde el comienzo de su sien izquierda, bajando en curva y pasando por la parte superior del mentón, volviendo a subir hacia su sien derecha.
-Y...¿que le parece si empezamos por usted, quien le regalo eso?
-Jajajaja...¡Amigo mío! ¿Quiere que le platique como fue que desapareció el doctor Rivas y nació el doc "sonrisas"? esta bien, -dijo mientras se le endurecía la mirada y un gesto de espanto se esbozaba en su rostro esfumándose casi de inmediato- se lo voy a decir y no me interesa si lo cree o no.
Esto, que ve usted en mi cara, es de hace muchos años, casi al principio de mi práctica profesional, yo era un joven ciego por el psicoanálisis y la ciencia, creía que todo era eso sin haber más, hasta que me tope con él, Eduardo lópez, interno desde hacía más de 8 años, cuando lo vi, me pareció sano o casi, su expediente decía que traía muchos problemas atrás, lo dictaminaron como paranoide, esquizofrenico, compulsivo, obsesivo, psicópata carismático, en fin, que ya lo habían calificado de todo, pero cuando yo lo vi llegar, me pareció que era un hombre perfectamente normal y sano o casi; se presentó en mi consulta, pidió permiso para pasar, venía esposado de pies y manos, me dio su nombre y me dijo: Me imagino sapientisimo médico el porque me mando llamar, quiere usted que le diga el motivo de mi estancia en este lugar... me equivoco? -y sin dejarme replicar continuo;- no estoy solo doctor, están los muertos conmigo, ¿sabe ilustre amigo? existen en este universo, más dimensiones de las que su leal saber puede entender (palabras tales que quedaron grabadas en mi cabeza como la segunda sonrisa en mi rostro) yo -prosiguió- recibo visitas, ¿sabe usted? pero no vistas comunes mi eminente y joven amigo, son visitas es-pe-cía-les, cuando ellas van a llegar siento el aviso casi con siete días de anticipación, el primero de esos días, todo es gris, común y triste, los colores se marchitan a mi paso y siento una opresión en el alma, un pesar y un agobio terribles, dejo de dormir, y tengo que pedir a los asistentes que me corten el cabello, cuando estaba libre, iba a la barbería a que me cortaran a rape, porque si no lo hago me viene una comezón que me hace sangrar la cabeza, como ya le dije, pierdo el sueño, y al contrario de el resto de la gente, mientras menos duerma, más lúcido me vuelvo, mas ágil y brillante estoy, tanto física como mentalmente, mis sentidos se agudizan lo mismo que mi percepción, llegando al grado de que puedo predecir un movimiento de una persona hasta con 1 minuto de antelación, si mi amigo, se que suena increible, pero es así, mi mente se expande y rememoro imágenes, palabras, sonidos y situaciones a tal grado, que puedo repetirlas como si las estuviese viendo en película justo en ese momento, y cuando mis visitas se hacen presentes ¡dioses! no sabe lo que puedo hacer, me vuelvo un telépata, un clarividente, tengo el poder de la telekinesia,de la bilocación, puedo hacerlo todo, y en este momento en el que estoy frente a usted, estoy ya por recibir mis vistas, espero que tenga el acierto de permitirme quedarme para que se lo demuestre...
Eso me pareció interesante, podría ser el inicio de su cura, demostrarle que en realidad no pasaba nada de lo que el decía, que era solo un delirio, y si, casi le rogué por que se quedara, incluso le pedí que se pusiera cómodo y le ofrecí un vaso con agua disculpándome por ofrecerle un vaso de plástico (lo hice pensando en que no se pudiera lastimar con uno de cristal) y entonces, echando atrás la cabeza, mientras se sacudía en un espasmo violento, reanudo su interesante charla... La parte final a la proximidad de mis vistas, mi percepción se afina aún más, puedo sentir a la gente que es mala, su conducta, su forma de respirar, incluso su transpiración me dice si han hecho algo malo, como el enfermero que esta en la puerta, -dijo sin voltear a verlo- el sabe, que yo sé, que hace cosas malas...¡y mucho! ya los muertos, mis vistas me lo han dicho, el viola a los niños del pabellón infantil de este hospital psiquiátrico...
Voltee a mirar al enfermero, lo ví nervioso, y sudaba copiosamente a pesar de ser invierno y hacer frío en esta ala del hospital...pero yo quería saber más...anotaba como loco mi hoja de análisis estaba ya llena de los dos lados y continuaba anotando en una segunda hoja, este hombre me estaba aportando más, de lo que nunca pudiera haber visto clínicamente entonces, el enfermero parecía mas nervioso que nunca, cuando repentinamente, se me ocurrió una idea interesante... y yo -le dije- ¿yo le parezco un tipo malo Señor Eduardo, cree usted que soy de ese tipo? le pregunte mientras lo veía fijamente a los ojos, que eran grandes, enormes, profundamente negros y de mirada penetrante...vi como sus pupilas se dilataban y su cara se plegaba hacia atrás en un rictus entre miedo y asombro...alargo el cuello y luego giro su cabeza en circulo,como quien se destensa el cuello, mientras otro espasmo lo sacudía casi como una convulsión...
-¡Ahhhhhhhhh!-exhaló- ¡ya están aquí! -dijo, al tiempo que rompía el contacto visual que teníamos y bajaba la cabeza musitando algo más...
-¿Como? le pregunte ya que no le había entendido, mientras estaba anotando parte de las características de su delirio...
-Que yo le debo a usted una disculpa...
-Ah, no hombre, si es por el agua ni se fije...-le contesté levantando la vista de mi escritura y viendo con alarma y sobresalto, que estaba libre de pies y manos y que el enfermero era ahora quien estaba esposado sentado en su lugar con una jeringa asestada en la lengua de su boca abierta y babeante luciendo como un pez fuera del agua con el anzuelo puesto todavía...
-Si -musito- le debo una disculpa por lo que voy a hacer, pero créame que me lo agradecerá con el pasar del tiempo y de un salto, llegó a mi, sujetándome del pelo de la nuca y tirando fuerte hacia atrás mientras me inyectaba algo también...
-Esto- me susurro al oído- es por dos motivos, el primero, es que sepa que el diablo tiene sentido del humor, y el segundo, es para que le crean que no se pudo mover ni dar la voz de alarma; cuando ellos entren, yo diré que usted era el próximo, dijo mientras con la hoja de un corta plumas que había en mi escritorio, me hacia mi segunda sonrisa, la verdad, por lo que me inyecto, casi ni lo sentí, es más, ni siquiera me podía mover, solo parpadear y me empezaba a entrar un sueño tremendo....pero lo que vi antes de perder el conocimiento ha sido motivo de incontables pesadillas... vi su cara, su expresión, transfigurarse en mi hermano, mi hermano muerto hacia dos meses antes apenas, el había sido un canalla toda su vida y así murió, y este hombre se había transformado en el, mientras lentamente, saboreando el momento con sumo placer, destapaba el cráneo del enfermero y rebanaba la parte precisa del cerebro que se amputaba en las lobotomías, esa que te transforma en un imbécil y se lo llevaba a la boca, masticándolo y degustandolo veleidosa y morbosamente ante mis ojos y ante la mirada idiota del enfermero, mientras me decía "Hola hermano ¿como estas? yo estoy bien, el infierno no es tan malo como muchos piensan...mira, hasta me dan de comer".
Gustavo Reyes Ramos 06/09/2013.
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