domingo, 23 de febrero de 2014

SIEMPRE.

Siempre estoy hambriento de 

ti, de tus ojos de miel, de tus 

besos de noche, de tus versos 

de espuma de mar, de tus 

languideces despues del sexo, 

de tus nostálgicas miradas, 

tengo hambre de tus arrullos 

mientras dormito entre tus senos duros,

 oliendo tu fragancia de dulce de guayabas frescas. 

Tengo hambre de 

que acaricies mi cabello cantándome esas historias 

de sirenas niñas que reían enamoradas,

contándole a la luna sus coqueteos

con las nubes desde el fondo del mar. 

Tengo hambre y siempre te lo he dicho, 

de ver tus tristezas desnudas, 

de ver tu pasado sin ropas ni maquillajes,

 para conocerte a fondo, para disolverte en el 

y recrearte mudo, silente y enamorado,

amasando nuestros destinos 

con mis dedos ávidos de ti, 

ya sin vergüenzas ni pudibundeces. 

Tengo hambre de ti, de tu dulce cuello, 

de tu tierna espalda, de tus muslos ardientes,

 de tu verdad descarriada tan cierta pero tan lejana,

 para dejar de contarme esta triste historia de amor,

 de dos enamorados donde uno vivía vacío de sueños. 

                      Gustavo Reyes Ramos 31/12/2013.


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