Morir de amor en plena vida,
no es un crimen de incuria; es
una realidad contradictoria
pero necesaria que abrasa de
desespero, porque me muero
si no estas y me muero
cuando repentinamente me
besas. Porque cuando ausente
estas, me muero por una
mirada de tus benditos ojos,
que de un soplo de vida y
locura a mis tristes letras y
cuando estas conmigo, deseo
morir mientras creo una oda
a la vida inmerso en la
estrechez de tus entrañas;
me muero calcinado en la hoguera de tu
entrega renaciendo de ti, por
ti, en cada orgasmo de tu
sexo, de tus labios, de tus
risas, para morir de
nuevo cuando me
dejas, cuando de mi te
alejas...aunque estés conmigo.
Gustavo Reyes Ramos 08/02/2014.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
¡Gracias por tu comentario!