domingo, 16 de febrero de 2014

Morir de amor en plena vida, 

no es un crimen de incuria; es 

una realidad contradictoria 

pero necesaria que abrasa de 

desespero, porque me muero 

si no estas y me muero 

cuando repentinamente me 

besas. Porque cuando ausente 

estas, me muero por una 

mirada de tus benditos ojos, 

que de un soplo de vida y 

locura a mis tristes letras y 

cuando estas conmigo, deseo 

morir mientras creo una oda 

a la vida inmerso en la 

estrechez de tus entrañas; 

me muero calcinado en la hoguera de tu 

entrega renaciendo de ti, por 

ti, en cada orgasmo de tu 

sexo, de tus labios, de tus 

risas, para morir de 

nuevo cuando me 

dejas, cuando de mi te 

alejas...aunque estés conmigo.
           

                Gustavo Reyes Ramos 08/02/2014.



              

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