miércoles, 12 de febrero de 2014

Cuando mi ausencia ya no extrañes, cuando mis lagrimas ya no te ardan, cuando mi adiós ya no te importe, cuando mi vacío y su dolor ya no te pese, cuando hayas cerrado en definitiva la ventana, para evitar el rumor de mis suspiros, cuando tus oídos sean sordos para mis latidos, cuando a tu boca sean estériles y ajenos mis besos, cuando te hayas llevado mis ojos áridos ya, por la ausencia de llanto por ti y mi cordura corra detrás tuyo, y sienta como el lúgubre retumbar de una lapida la puerta al cerrarse tras tu adiós...entonces también besare tus manos, acariciare tu cabello bendeciré el suelo donde pisas y musitaré por lo bajo "que seas feliz, y que la fe en tu dios y la fuerza de nuestro amor, te cuide y te guarde de todo mal". 
                            Gustavo Reyes Ramos 07/02/2014.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¡Gracias por tu comentario!