El sonido de la lluvia arrea taciturno los recuerdos como agua en el caudal manso de la memoria.
En la ventana miro como esas gotas de lluvia van lentas, cansinas, como los recuerdos de quien quiere olvidar despacio y sin apuro. Como mis pensamientos de ti que te extrañan sin prisas.
Empujándose se mueven las letras que te dedico, chocando unas con otras al escribirte, igual a la forma en que caminan las vacas en la llanura ante el inevitable aguacero dulce de un temporal tranquilo y sin truenos.
Por eso trato de escribirte a diario, para que tu presencia no deje de caminar en mi, para que el golpe de sus pezuñas, de sus mugidos y de sus cencerros, esté siempre presente en mi alma, no como animal atado, sino como presencia viva que se mueve por lo bajo, mezclada con el sonido de la lluvia en mis adentros.
Recordándote diario vivo arreando tus ojos y tus palabras amorosas entre el trote cotidiano y los silbidos del convivir con otros vaqueros, que arrean meditabundos sus propias querencias ausentes.
Te escribo a diario, aunque ya no recuerde hace cuantas vidas que lo hago. Es mi modo de estar siempre presente en tu memoria, aunque tu no me leas, aunque tus ojos ya no me vean, ni tus lágrimas piensen en mi.
Te escribo a diario arreando la memoria de ti por la llanura descampada de mis contadas pasiones; recordándote entre frases, platicándote entre chasquidos de mi boca, entre el humo del cigarro y entre golpes de tecla, platicándote entre el arreo del diario acontecer, a ti, del único beso que no has dado, a ti, que los has dado todos. Para que estén siempre pendientes tus labios de la promesa de ser recibido. Para que siempre esté tu boca anhelante, expectante. Para que a ese beso, no lo nombre lo vivido. Para que no sea llama del olvido, ni leño del pasado.
Pienso que solo te voy a escribir una eternidad más y que solo voy a arrear esta nostalgia que me provoca el evocarte entre la lluvia, un par de eternidades más. Tal vez de esta eternidad en ocho me canse y al darme cuenta de lo fútil que es, te deje de escribir. Dando así, reposo eterno a los auténticos lamentos de mi alma que aúllan a las calles tu nombre. El nombre de mi bien más amado. Callando por siempre los lamentos con los que busque aquellos tus olores que nunca tuve, pero que llevo guardados en mi memoria con el encanto de un perfume elegante, erótico, sensual y floral Para que si tus ojos me olvidan, sea la lluvia y el arreo de mis recuerdos lo que mantenga viva esta enorme falta de amarnos que tenemos.
Gustavo Reyes Ramos. D. R.

Escribirte a diario un día un mes un año una vida mil vidas así deberían ser todos los amantes .
ResponderBorrarEscribirte a diario un día un mes un año una vida mil vidas así deberían ser todos los amantes .
ResponderBorrarEscribir, describir, amar, soñar, vivir, pensar, querer... TE.
BorrarBesos flaquita preciosa!!!!!