miércoles, 8 de junio de 2016

Su alma está hecha de nubes, de dulces de colores, de sueños, de risas y sonrisas porque si, por que, al día de hoy ¿Para que amargarse?. 
Sus ojos sólo reflejan cosas buenas y amables (nada de lo vivido), lo mismo que su sonrisa, que cuando se despliega, es de un candor y una ternura que te avasalla. 
Ella, tan delicada y menudita, tan amable y tan optimista, tan dulce y tan deslumbrante, ha estado en el peor de los infiernos y por la peor de las razones; pero con un aplomo que haría palidecer al guerrero más rudo. 
Ha vivido ahí, deseando secretamente encontrar un día, un motivo, una razón que la hiciera desear salir de la iniquidad. 
Tiempos pasados en los que ya su memoria no desea tener estación. Tiempos en que calmaba su angustia anhelando el motivo que deshiciera la coraza de piedra con que había protegido lo poco de valor que guardaba aún en su corazón. La esperanza que diera olvido a todo su pesar, su sufrimiento y su dolor...Entonces llegué yo.

Gustavo Reyes Ramos.


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