Ellos son mis hermanos,
no de algo tan simple y burdo como la sangre,
ellos son mis hermanos de sueños,
de risas, de música,
de cantos,
de fiestas, y de poesías.
Y a veces,
Y a veces,
aunque yo sea de la inmensidad del mar,
todo rumba y algarabía,
de su silente y comprensiva compañía,
de su silente y comprensiva compañía,
se desprende una lágrima,
que silenciosa y explícita,
rueda con mi nombre por sus mejillas,
aunque yo a los ojos de otros,
viva feliz en la fiesta,
derrochando galanura y siniestras alegrías.
Gustavo Reyes Ramos D.R.

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