martes, 6 de mayo de 2014

NIÑA...MUJER...AMOR ¡MI SUEÑO!

Estoy enamorado de una niña. Que es ya mujer me dice ella,
mientras me hace un adorable puchero,
que es una ternura cuando conmigo habla,
de cosas de sus amigas o de los chicos que la pretenden,
 jugando su mejor carta ingenua, tratando de darme celos.
Ella, mi niña que se transforma en mujer de metas, obstinada y dura,
que sabe lo que quiere y como exigirlo cuando de la sociedad se trata;
ella que cuando está conmigo es un amor dócil, dúctil,
como una nube blanca,
que tranquila pasa por mi cielo uraño y lleno de tabúes,
mansa, suave y apacible.
Ella mi suave nube que tornase negra y escabrosa,
desencadenando tormenta cuando su pasión se desata.
Ella mi niña-mujer-amor; que me arrasa cual huracán,
y me lava las tristezas pasadas,
dejándome en cielo azul, puro y limpio, sin ayeres, sin pecados;
con mucho horizonte por delante
y solo su ternura desnuda junto a mi acurrucada.
Ella, mi niña-mujer-amor que despues de saciar sus urgencias,
queda limpia también y ausente de deseos,
y vuelve a ser nube blanca, mansa y dulce refugiada en el cansancio,
goteando extenuada sus pasiones,
como gotean los aguaceros,
despues de agotados en los aleros de las casas,
en ese remanso de calma que llega despues de verter toda su furia.
Ella, que me exige suplicante
"¿Me abrazas papito-amor?  porque tengo frío"
con su vocecita dulce, tomando con sus manitas pequeñas,
la tosca enormidad de mi brazo cobijándose con el,
mientras disfruto viendo su cabellos revueltos,
sus mejillas aún encendidas
y sus labios rojos despues del arrebato
y la oigo ronronear en mi hombro como una adorable gatita.
Pienso ahora (que ella duerme y yo la miro)
pasado el momento en que me contagia del ardor de su pasional locura,
que estoy enamorado de un amor prohibido, perseguido y censurado,
que me da su amor de hembra en celo, despues de volver de la escuela.
Y pienso esto ahora;
mientras arrullo en mis brazos,
su dulce inocencia dormida,
su hermosa ingenuidad al natural y sin recato. De formas suaves,
de caderas plenas, ¡De querer de niña!
Ahora que la miro con mis ojos viejos,
asustado el cuerdo que mora en mi,
de verla tan niña, tan resuelta, tan mujer... ¡Tan madura!.

Gustavo Reyes Ramos 17/03/2014.



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