martes, 6 de mayo de 2014

GRACIAS.

Nunca supiste de mis lagrimas más amargas, de mi soledad más gélida,

del derrumbamiento de mis sueños, de la caída del gigante que fui, 

y de las ruinas en que me debato en tu abandono.

Nunca supiste de mi callado dolor, ni de mi tristeza más devastadora, 

cuando el alma se me perdió en laberintos de angustia 
por no saber si estabas bien. 

Ni de cuando la vida me comía el corazón,
con dentelladas fieras al sentirme abandonado.

Nunca supiste, porque tu eras feliz y dichosa en tu mundo, 

lejos de mi, inmersa jovial y divertida en tu olvido... 

sabedora de que a mi, se me quemaba el alma por saber de ti, 

o quizás lo sabías y ni siquiera te importó. 
Aún así, quiero en este último adiós, 

darte las gracias por la loca y fugaz ilusión que me diste, 

pero quiero pedirte un favor, 

jamás vuelvas a jugar con el corazón de un hombre... 

Porque abandonar sin motivo, también es jugar.

Gustavo Reyes Ramos 14/03/2014.


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