Llegó la primavera, y con ella llegan los gorjeos de las aves,
la luz de las flores, se acabó el invierno profundo de tu ausencia,
y con eso no quiero decir que estés,
quiero decir que ya no duele tanto el hueco en que te habito.
En esta primavera,
se ha hecho un espacio entre tu silencio y mi dolor,
desenganchándose de ellos,
mi fidelidad a tu abandono
(al estar ausente es a lo único que era yo fiel),
pero era fiel, siempre fui fiel,
y te mentiría si te dijera que ya no lo soy,
sigo aquí esperando aunque sea el adiós,
que me redima el vacío.
Quizás nuevos vientos traigan nuevas esperanzas,
quizás otros aromas, tal vez algunos besos,
pero te confieso sin rencores que no podría enamorarme de nuevo,
como lo hice contigo....
¿como hacerlo si te di todo lo que humildemente poseía?
Aún en tus manos se halla mi corazón y mi ternura,
mi amor profundo, limpio y simple y la entrega total de mi alma;
como jamás me las devolviste, jamás los he vuelto a dar.
Aún flota en mi entorno tu "por siempre",
aún huelen a guayabas dulces mis sabanas y mi cama,
aún me arden tus labios en la piel,
aún tus suspiros resuenan todavía en mi pecho y porque no decirlo,
todavía me embriago con tu aliento a escondidas,
cuando nadie me ve, como el adicto perdido a ti que siempre he sido.
Gustavo Reyes Ramos 21/03/2014.

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