HOMENAJE A LA HETAIRA PERDIDA.
Te había perdido, no se donde, no se porque tampoco, quizás en un sueño equivocado, o quizás este era el sueño donde recién sabía que te buscaba. Tal vez desconocida te buscaba en la incertidumbre de no haberte conocido, dejándome arañar el alma por soledades ajenas a mi y a ti, al amor, y a lo que sentía, pero que al no conocerte pensaba que era como debía ser, que era como me debía sentir, hasta que llegaste tu solicita, sumisa, amorosa y educada a darme todo, a llenarme por completo, a demostrarme cuan infinito es lo que abarca la palabra amor y ahora que de nuevo te encontré, te voy a hacer un monumento de cuerpo entero con la sal de mis lágrimas, para que se ponga en la entrada de los pueblos y la gente admire cuanto puede un hombre adorar a una mujer y cuanto es que una mujer puede ser amada, llorada, esperada y deseada.
Ahora que de nuevo te encontré, te voy a hacer amante oficial, de todos los hombres que viven insomnes buscando un color, un calor, irredentos de amor, para que sepan de ti, de tu ternura tan dulce, del derroche con que seduces cada noche, de la generosidad de tus besos y la displicencia con que generosa y diferente te entregas en cada cópula, para que valoren si lo suyo es amor o solo migajas burdas de porno rosa y blando.
Ahora que de nuevo te encontré, te voy a honrar como a la gran puta que eres, la más perfecta y amante, la más dulce y complaciente, la mejor de las putas conocidas e ignotas, la diosa de las putas, mi puta amorosa y breve , tácita y taciturna. Porque no seras cualquiera o una más, si no que seras la única puta que mis ojos quieran, la que mi mente desee febril y enardecida, aquella por quien mi alma se fría en los infiernos, tratando de ser digno de su amor, la única que mi sexo idolatre con vehemencia y así entonces, convertirme en ese a quien tu ames y respetes como su proxeneta lacónico porque esté afirmado en tu ser y tu conciencia más allá de cualquier formalismo o palabra innecesaria.
Ahora que de nuevo te encontré, voy a hacer una fiesta solo para los amantes inconclusos, los perdidos, los abandonados sin ternura, los descuartizados por la afilada hoja de un olvido o de un desprecio, una fiesta donde el significado del amor sea entendido, atendido, contundente y sin ambages, donde los miedos y rencores sean cosa del pasado y tu, estrella mía, seas la santa patrona que atienda magnánima cada ruego, cada palabra, cada caricia de esa orgía de afectos sin tendencia ni malicia para evitar así, que vuelvan a perderse disueltos en la nada.
Ahora que de nuevo te encontré, olvídate de altares y homenajes diplomáticos, seras diosa reencarnada, suma sacerdotisa, santa patrona, templo de adoración y perdición, seras el cáliz donde se viertan nuestras almas, la consumación de mis actos, de tus placeres, ofrenda digna de nuestros deseos todos.
Gustavo Reyes Ramos 23/03/2014.

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