sábado, 1 de marzo de 2014

Este es un adiós conminado, obligado, 

desvalido que camina al cadalso 

con el triste ruego de tu nombre entre sus labios. 

Este es un adiós, roto, desarmado 

sin angustias porque ya se las bebió todas, 

aniquilado en esta bitácora 

ininterrumpida de tu ausencia. 

Este es un adiós torvo, 

arisco y agreste, puesto que 

sabiendo que va a morir crucificado 

en esta surrealista crónica de mi 

sentida despedida, 

de tu indiferente abandono, 

se resiste y lucha, con miedo, 

por miedo a morir, 

triste adiós...pobre adiós.

             Gustavo Reyes Ramos 26/02/2014.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¡Gracias por tu comentario!