miércoles, 31 de agosto de 2016

ES SOLO AMOR...

Eso - Le dije yo - eso es amor. Mientras la vida se le escapaba entre borbotones y  coágulos de sangre. Y en medio de su última exhalación, trataba de balbucear algo. Quizá que se estaba muriendo. Quizá, que no entendía de que le hablaba... ¿Quien pide una explicación cuando se le escapa la vida? Y no lo sé. Tal vez él ¿Quien lo sabe? El punto es, que incluso yo, no me refería a su deceso. Eso se lo expliqué cortésmente. Le dije que, para su información y lamentablemente su fallecimiento, él era mi último crimen. Que me retiraba por haber encontrado el amor verdadero y pues obvio que nadie quiere ser pareja de un asesino ¿Verdad? Tal vez si, pero son mujeres totalmente desequilibradas, que no sé, siento que no son mi tipo. Es que a veces son muy "lanzadas" ¿sabe? Y yo... Bueno, a mi me gustan más las mujeres a la antigua... Y entonces fue, que me di cuenta que me había puesto a filosofar y viéndolo en los estertores de la muerte añadí "Espero que disculpe mi banalidad mientras usted agoniza" Después de lo cual, me miró con sus ojos muy abiertos y parpadeando dos veces me dio a entender que disculpaba mi desliz. Para (posteriormente) patalear de forma leve y acabar de morir.

Me despedí de él quitándome el pasamontañas en señal de respeto. (No siempre se topa uno con una víctima tan educada) y partí, feliz y enamorado a disfrutar de la compañía de mi esposa número... Bueno, esta mujer a la que adoraba y que esperaba que fuera la buena. Digo, tan poco es tan fácil ir deshaciéndose de personas por la vida. 

¿En que cabeza cabe?. 

¡Por dios! 

Pues ¿Que clase de monstruo cree que soy?

Gustavo Reyes Ramos. D.R.


NIHILISMO PURO.

Era un fanático religioso tan obsesionado con demostrar que el diablo y el infierno eran reales, que se pintó de rojo, se puso cuernos y cola bajo la piel y para hacer más convincente su presentación, se implantó una pata de cabra y una de gallo y así salió a caminar de noche, entre las personas. Esperando que con el susto de su aparición, se arrepintieran sus almas pecadoras; aunque en realidad solo causaba risa por su forma de caminar deteniéndose de las paredes, como quinceañera primeriza en tacones.

Esa misma madrugada, ya de regreso a casa, sin acabar de acomodarse a los implantes, fue atropellado en la vía de alta velocidad al tratar de cruzar a pie... o podría decirse "a pata".

Gustavo Reyes Ramos D.R.


UN HOMBRE SENTADO FRENTE A UNA TAZA DE CAFÉ.


Un hombre sentado frente a una taza de café, observa su reflejo dentro. hacía mucho ya que no reflexionaba tanto. Que no era tan profundo al reflexionar. Y mientras lo hace, nota la media luna en su rostro que le devuelve el reflejo. ¿Cuanto tiempo ha pasado? ¿Dónde está el tiempo que se ha ido? ¿Donde el tesoro que le correspondía por haber invertido tanto tiempo en el aprendizaje y la perfección? Esa frente tan amplia no estaba ahí la última vez que pensó en ese ir y venir de días sin sentido. Aunque pensándolo bien, la vida de entonces como la de hoy, seguía sin sentido. Igual, siempre fue una larga espera. Esperar por las órdenes, esperar por el objetivo, esperar por el tiempo preciso, esperar para una ejecución perfecta y en el inter de esa espera, esperar por el amor, por la vida, por los sueños, esperar porque hubiera tiempo para vivir en paz, esperar porque hubiera con quien vivir en paz y que ese "con quien" pudiera aceptarlo con vicios y manías, con perversidades y virtudes.

Todo era esperar a que se agotara el tiempo de espera, para ya no tener que esperar y poder sonreír como lo hacían todos, sin miedos, ni preocupaciones, sin tener que estar al pendiente de nada, sin cubrir rastros ni estar al acecho y ser solo feliz. Simplemente feliz.

Un hombre sentado frente a una taza de café negro y tibio observa su reflejo dentro y piensa para si, que quizá sea tiempo de dejarlo todo. Ya no es tan ágil como antes. Ya su vista se ha cansado y sus reflejos han empezado a volverse lentos. Incluso sus tendones y sus huesos empiezan a doler con el frío y la humedad. Como decía Pablo Neruda y citaba su padre "Nosotros los de entonces ya no somos los mismos". Pero en eso, no tenía certeza. Él siempre, en su yo interno, había sido el mismo. Quería una niña, quería un amor, quería un hogar y un trabajo simple y mediocre que cumpliría con devoción en medio de una rutina asesina. Aunque al día de hoy, quizá, estaría con los mismos resultados: Su hija ya sería mayor y se habría ido y su esposa tal vez ya se hubiera fugado con otro resultado de la mediocridad que termina decolorandolo todo, que todo vuelve insaboro e insustancial. Al final, la soledad sería lo mismo para el.

Igual sería rutina. Tal y como lo era hoy. Igual tendría que pensar en todo lo que pasó. Igual estaría revisando todos los detalles de su ejecución para analizar los fallos y los tiempos, pero a diferencia de su trabajo (en el que los contratos se sucedían con frecuencia), necesitaría otra vida para volver perfectible aquello en lo que había fallado.
Y sin embargo, en su cabeza, tal vez por el reloj biológico que sólo dicen poseen las mujeres, había constante una idea; el deseo irrefrenable de una hija y de un amor que fuesen sólo suyos por siempre. Por lo que restara de vida. Serían escudo y promesa, serían aliciente y sueño de dignidad, serían certeza y compañía y quizá también, su única y más grande debilidad.

Un hombre sentado frente a una taza de café, medita con la mirada perdida en el interior de su taza, escondido o refugiado (¿quien lo sabe?) en el rincón mas oscuro de un cafetín barato de la ciudad. Alejado del bullicio y el ajetreo de todos, lejano de si mismo, pero cercano a su pensamiento como pocas veces en muchos años. Mientras da un sorbo a su taza que pareciera un beso. Sus ropas se ven tan gastadas y cansadas como sus ojos y su piel, colgando de su cuerpo lo mismo que sus arrugas y su mirada triste y acerada, descreída de todos y de todo y a la vez feroz cuando hace contacto con los ojos de alguien más; aunque evite la permanencia en la mirada. No quiere a nadie, aunque daría su brazo derecho por tener un amor verdadero que lo mimara y reconfortase a su vuelta a casa.

Sus ojos se ponen vidriosos de tanto tiempo que deja sin parpadear y cuando lo hace, una inevitable lágrima cae de su ojo izquierdo, levanta su mano enfundada en un guante negro de cabritilla (fuera de lugar como su porte) y con el dorso de la mano la limpia. Sacude su cabeza, cierra los ojos un momento y exhala abriendolos de inmediato con la precaución de mirar hacia todas partes como hace un ciervo que se acerca cauteloso a tomar agua de un riachuelo. Mira su reloj, y vuelve a suspirar, saca de sus ropas una foto arrugada con la mano izquierda, mientras que con la derecha aferra algo dentro del bolsillo de su chaqueta. Su mirada huidiza vuelve a barrerlo todo, parroquianos y viandantes fuera del café y su cabeza se hunde entre sus hombros. Su vista se fija en alguien que sale de un edificio con aspecto de funcionario y todos sus músculos se tensan bajo sus viejas y descoloridas ropas. "Es hora" musita levantándose de la mesa mientras deja caer dos billetes arrugados de cincuenta que pagarán consumo y propina a la vez que limpia meticulosamente la orilla de la taza y su lugar con una servilleta.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.

¿VIVA MÉXICO?...


Estoy cansado de la estulticia del ser humano que se repite una y otra vez, en su ausencia de memoria.

Tal vez, y solo tal vez, me hagan falta unas buenas vacaciones mentales. Es decir, me gustaría poder sacarme el cerebro y mandarlo lejos o encerrarlo en una caja oscura y aislada donde después de un tiempo de no tener ninguna estimulación, saliera y viera todo nuevo y maravilloso y así, pudiera yo imitar a algunas gentes que se limitan a agradecer cada nuevo día a su dios (sin mirarle ningún defecto... como hace los niños en su bendita inconsciencia).

Estoy cansado de la idiosincrasia acomodaticia y huevona de la gente. Y no sé para que me quejo, si bien pudiera cualquier otro quejarse ¿Verdad?

Harto de la doble moral donde las mujeres dicen ser princesas, pero son "cabronas y chingonas" donde pregonan su libertad a los cuatro vientos pero exigen que el hombre las mantenga. Donde se quejan y odian al machismo, pero son las primeras formadoras del mismo en sus "pequeñines" querubes infernales. Igual que del maltrato y la falta de respeto a los demás.

Estoy harto de vivir en esta época decadente donde la mujer es fomentadora de la ignorancia y la decadencia consintiendolas, promoviendolas y heredándolas. 
Donde el hombre es "princeso" tibio y falto de testosterona y de principios para lo que realmente debe ser hombre y no para las payasadas de andarse arañando la cara con otros o "chupando" hasta el embrutecimiento total cada fin de semana.

Estoy harto de esta época en que todo lo debe de resolver el "diosito". Donde la falsa moralina tibia y descafeinada de los creyentes, les hace pensar que ese ser mágico algún día hará justicia, y dejan todo en sus "benditas manos" hasta que se hartan y se vuelven bestias feroces sedientas de sangre, (que no de justicia). Ojalá y renaciera el fervor cristiano al estilo de San Francisco de Asís (quien sepa... pues ya sabe, quien no, pues puede investigar. No les digo aquí porque ya bastante flojera les va a dar leer Taaaaanto.)

Estoy harto de esta época donde impera la ley del más fuerte, del más abusivo, del más "marrullero", donde las conciencias se arrastran por billetes o posiciones o por "amiguismos" insulsos que no les llevan a nada. Y donde la gente misma solo por el gusto de la mediocridad le pone el pie a cualquiera que tenga una iniciativa (aún y cuando esta sea buena para todos).

Estoy harto de esta época donde impera el "chingue yo y chinguense los demás" donde todo mundo es "listísimo" tanto, que jamás admite que se equivoca. Donde son tan "listos" que venden su patria, sus sueños, y su libertad, por unos pesos y todavía se jactan diciendo "¿Y a ti que te dan, que te retribuye el pensar distinto?"

Estoy harto de esta época del aparentador, que trata de imitar al batracio pudiente y alevoso porque lo admira en serio.

Estoy harto de esta época donde los mediocres se regodean, escuchando el chapoteo que hacen al estarse moviendo en su propia mierda.

Estoy harto del "mirey" al cual esos mismos mediocres han encumbrado en su trono "espanta-pendejos" si, así como se oye VULGAR, MEZQUINO, PEDANTE, FRÍVOLO Y DISOCIADO DE LA REALIDAD pero donde lo han entronizado los miles de "admiradores" INSULSOS, CLASISTAS Y PUSILÁNIMES que no tienen nada, que no son nada, pero que aspiran a ser "fresistoides" jodidos. Ciegos a toda realidad donde jamás de la mesa de sus amos, caerá una migaja que solo por un día les lleve a vivir los desplantes de sus "ídolos".

Estoy harto de vivir en México, mi México, donde no sé qué le ha pasado a mi gente, a mis jóvenes, que en lugar de hablar de revolución, se la pasan buscando animales estúpidos y fantasioso, olvidándose de los necesitados, de los miles (hombres y animales) que volverían a vivir si alguien les ofreciera un poco de alimento una caricia o les dijera "¿estás bien?... ¿necesitas algo?". Donde hombres y mujeres prefieren decir "Hay dios dirá" que unirse a las causas de todos. Donde esos mismos hombres, mujeres y jóvenes, prefieren evadirse en la fiesta y la inconsciencia, antes que tomar un libro y aprender y enseñar que tenemos derechos sí, pero también obligaciones, que somos un gran pueblo cuando actuamos con civismo y conciencia y que esa misma consciencia podría hacer mucho por nosotros mismos si practicaramos la desobediencia civil organizada.

Este quince de septiembre, habrá pozole, y gastos y cohetes y fiesta y transmisión en cadena nacional de las fiesta patrias. y podría decir que también nacionalismo "de a peso" pero ya ni de ese conocen los mexicanos que admiran al "chapo" y a "Paulina Apretalini", a "Ladie corcho-dipu" y demás runfla de gañanes sin nombre que se mueven en lo oscuro aspirando secretamente a ser los "lords y ladies" que hacen sus desplantes para ser admirados en las redes sociales. Estoy harto y me dueles México.

Gustavo Reyes Ramos. D.R. 


jueves, 11 de agosto de 2016

Beso a contraluz.

Beso tu sombra contra el muro. Y sus labios me saben a salitre de pasión, a concreto desgastado y húmedo, a ocre y oscuridad tan profunda como la mía.

Beso tu sombra como quien besa la noche; con tiento, con cuidado, pero con mucho amor. Mientras limpio los destellos de dos lágrimas en tus ojos. Es de dicha, me dices. Y pienso en el resplandor de las estrellas y que su brillo en la noche sea a causa de una pena o una alegría¿Quien lo sabe?

Beso tu sombra durmiente, tranquila y pienso que es dulce, oscura y serena como los sueños de los muertos, pero liviana, como tu alma de niña, como la inocencia que dices que perdiste, pero que llevas escondida.

Beso tu sombra y aunque soy igual de oscuro que ella, voy detrás de la luz que de ti emana. Voy por tu calor, por tu carne, para morderla como hace el sol cuando bailas descalza y desnuda sobre tu sombra que yace complaciente, columpiando tu piececito desnudo para que no lo toque el pasto.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.


lunes, 8 de agosto de 2016

PELIGRO INFLAMABLE.

Los amantes comen sueños susurrados por el miedo.

De trozos de poder y de belleza están rebosantes sus platos y sin embargo ellos quieren la tristeza que escurre siniestra de la hiel embarrada de nostalgia.

Los amantes no existen. Se reproducen como los hongos y de sus esporas revientan reinventándose en la noche. Como ojeras al desvelo.

Los amantes son nada de todo.

Son estero de agonía.

Son luto entre las sombras. 


Son desvarios radicales de mentes razonables que predicen temblores e inundaciones entre quejidos y agónicos suspiros.

Los amantes son fríos. Goces ocultos que tiemblan siempre y lloran por oscuras y simplistas razones.

Son fuego que se derrite descafeinado.

Son delirios bien pensados.

Agentes perversos de lo incierto que mata de risa lo solemne.

Los amantes no tiene hora, ni día. Carecen de lugar y sin embargo siempre están a tiempo para su cita. Siempre desnudos envueltos en la formalidad de su querencia para devorarse en sus amores enfermizos, para demostrarse que son amantes; improvisando a deshoras, espectáculos de caricias prohibidas para los ciegos burdos de la moral aciaga, que les juzgan desde los burdeles.

Lo bueno de los amantes es que mueren casi al nacer. Una propiedad intrínseca de su mismo anatema, les exige que mientras más arda la flama, más pronto se extinguen en su desvarío.

Mueren a diario y renacen en la maldición de reencontrarse porque se buscan sin saberlo, sin quererlo, sin desearlo.

Los amantes tienen certificado de calidad, pues cuando son amantes de verdad, enloquecen y pierden todo contacto con la realidad por su entrega.

Los amantes jamás aprenden. Nunca escarmientan. Siempre viajan a tientas y muertos en vida sobre los lomos de la fatalidad, pues han entregado los ojos, el alma y el corazón, esperando con desesperanza la desdicha de ser felices solo un momento.

Sabes que un amante ha sobrevivido, cuando lo ves convertido en un viejo amargado, carente de ilusiones y pasiones, cuando nada le conmueve, ni le sorprende, cuando ya no ríe, ni llora y su gesto es siempre de disgusto; pero cuidado, no te acerques mucho. Son inflamables e incendiarios a la más leve suposición de coqueteo.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.




domingo, 7 de agosto de 2016

PLACEBO.

Me masturbo como remedio contra la impotencia y el desamor.

Me masturbo como remedio contra la crueldad del mundo. Como remedio contra la apatía y la angustia. Como remedio contra la bipolaridad del amor, el cáncer de la vejez y la insoportable presencia de la soledad y el abandono.

Me masturbo como remedio contra la enfermedad de la nostalgia. Como remedio contra la estupidez, que entregó mi alma inocente (como un adolescente urgido) a una come-sueños; a la edad en que ya no se puede ser estúpido.

Me masturbo como conjuro contra la realidad.

Como remedio contra la iniquidad humana y divina.

Me masturbo y mientras lo hago, me susurro al oído que es por la paz del mundo, como para (a manera de consuelo), no dejarme ver que estoy totalmente jodido masturbandome a solas;
 aferrado a un sueño de amor, que es mi anatema, mi bendición y mi camino.

Me masturbo para eludir el trago amargo de que estoy amargado y vacío sin tener siquiera el consuelo o el alivio, de poderme evadir en alguna droga o en los "amigos" callejeros o en alguna bendita puta redentora. Jamás se podrá escapar a la propia conciencia.

Me masturbo callado, sin ganas, ni esperanza de consuelo, sin quejidos al vuelo, ni profanas satisfacciones.

Me masturbo ajeno al placer, pero con la intención masoquista de descansar del dolor, satisfaciendo mi dolor... Aturdiendome en el dolor mismo.

Me masturbo con esta insatisfactoria rabia de tenerlo todo sin poder disfrutar de nada.

Me masturbo removiendo perverso mis espesas tristezas, sabiendo que estoy a unas cuantas eyaculaciones de distancia de donde sea que tenga que llegar.

Me masturbo soñando entre desilusiones, que tal vez, en alguna parte, en algún lugar, alguien me podría amar romántica y platónicamente.

Me masturbo ausente de sexo, ausente de ganas, ausente de mi.

Me masturbo con mis lágrimas, mis desengaños y mi desolación.

Me masturbo buscando de entre mis recuerdos, las texturas más ásperas, las más agudas, para que el dolor del sacrificio sea agradable a los volubles dioses del destino.

Me masturbo ensoñando... Para morir justo a tiempo y no antes.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.

https://www.youtube.com/watch?v=AOv1_ZP3tMs


sábado, 6 de agosto de 2016

LOS AÑOS NO PASAN EN VANO.


Soy un paria de mi mismo.

Un hombre sin sombra ni polvo que vive aferrado a un sueño.

Redondo y mínimo a fuerza de rodar. Oculto en la inmensidad de la masa y el bajo perfil. Nada tengo, para que nada me pese dejar.

No me mueve el dinero, mucho menos la apariencia. Me mueve en cambio la búsqueda de un camino que ni yo sé si exista. Una senda de perfección y de sosiego que trato de hacer día a día y que espero me lleve a la evolución y a la liberación de mi alma.

Detesto ensuciarme (es parte de la imperfección).

Me parece asqueroso el simple hecho de saber que al respirar estás inhalando ADN, microorganismos, esporas y no se que tantas cosas de otros seres.

Detesto ensuciarme. La más mínima salpicadura me intranquiliza y me obsesiona hasta que logro eliminarla. Es horrible ser así, pero eso, así como otras "habilidades", son las características que me forman.

Te veo. Y mientras te acercas, pienso en todo lo que me gustaría decirte, para que no tengas miedo. Para que no haya sorpresas.

Soy ese algo, esa cosa que siempre agradecerás nunca encontrar en tu caminar a solas, y que si la encuentras o la presientes, sabes que es porque has obrado mal. Y sabes también que cuando me reconozcas, será el momento de arrepentirse sinceramente de todo aquello que lastró y ensució tu vida.

Estás sudando a mares aunque haga frío.  Tienes miedo, pero no tienes porque. Es solo una transición. Tu mirada está asustada. Quisiera poder tranquilizarte. Hablar contigo para hacer que estés listo, pero es tu imperfección la que te hace temer.

Ojalá que estuvieras en calma para que me permitieras presentarme.

Soy esa clase de monstruo maldito que vive en las sombras y se alimenta de ellas, pero que siempre anheló un abrazo, un beso sincero y una hija de un amor verdadero.

Soy ese tipo de monstruo que siempre quiso ser otro. Que nunca estuvo de acuerdo con su destino, pero que después de muchos años de negación, auto-tortura y lucha interna, encontró la aceptación para servir y honrar sus aptitudes natas.

Soy ese tipo de monstruo que hubiera sido feliz siendo otro, viviendo fuera del infierno una vida sencilla y normal, sin tener que acatar los contratos. Me hubiera gustado ser un escritor quizá. Y vivir una vida normal y plena, realizado en las cosas simples de esa vida. Pienso, (mientras me acerco a ti), que soy de ese tipo de bestias sentimentales ¿sabes?

- Mi "jefecito" disculpeme...

- ¡Lárgate pinche ebrio infeliz!...

- ¡Discúlpeme de nuevo patrón! - Y le digo esto, mientras siento cómo se desliza la afilada hoja sin tropiezos, de lado a lado como si dibujara en un bote de manteca, tal vez sea la adrenalina pero la carne del tipo es muy suave a la hoja...

- Le pido una disculpa, - Le digo - para que sepa que si tengo sentimientos y que nuestro encuentro, no es personal. Solo son simples y burdos negocios.

Y mientras lo veo deslizarse suavemente contra la pared, pienso que de ser otra la situación, tal vez estuviera mostrándole la foto de mi amada esposa, la dulce sonrisa de mi preciosa hija, estaría acabando de firmar el libro que me diera y él estaría acabando de hundir su hoja en mi.

Simples negocios, burdos negocios. La gran diferencia es, que yo soy mal, que come mal. Mientras ellos son mal que come bien. A veces dios debe tener a alguien que haga el trabajo sucio, el trabajo que mancha las manos y perla la frente de sudor... de nueva cuenta las manchas...

Pienso que odio ensuciarme, mientras me quito el disfraz de indigente.

La sangre aún brota en leves chisguetes de sus cortes y sus ojos abiertos como platos, aún me ven con miedo y sorpresa.

Recojo del bote junto al poste en que me encontraba esperando, el letrero de "violador" que debo colocarle y la ropa de recambio que cubrirá el traje aséptico. Me visto con calma. es tarde ya, o muy temprano según se vea. Esta ropa la tiraré en el bordo y el traje aséptico, el cubrebocas y los gogles, los incineraré ya cambiado con los buenos "amigos" de Félix Cuevas que no me conocen, pero me hacen el favor.

Sería bueno escribir esto y todo lo que pienso mientras trabajo. Sería una forma de empezar a dejar esto y tratar de salir del infierno. Si no se vende, al menos sería como un diario de expiación.

Los años no pasan en vano (pienso mientras comienzo a caminar) y en mi cabeza resuena una canción vieja, una salsa (no sé porqué, si a mi ni me gusta la salsa) que dice "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida". ¿Estaré muy viejo para pensar en tener una hija?... ¿Existirá alguien para mi, que me ame y me acepte en totalidad, con mis vicios y mis pecados presentes y pasados?.

Comienzo el camino rumbo a casa. A lo lejos escucho una sirena de ambulancia. Espero que no sea nada grave en la casa a la que va o de la que viene, aunque a esas horas, por lo regular son cosas serias. 



Empieza a serenarse la noche o la mañana y hoy, a diferencia de otras veces si tengo sueño. Los años, pienso, los años no pasan en vano.

"Si naciste para martillo, del cielo te caen los clavos"

Gustavo Reyes Ramos. D.R.


https://www.youtube.com/watch?v=fINSsP-8szs