¡GRACIAS!
Cuántas veces pase tardes enteras cocinando y aprendiendo con mi madre que a manera autodidacta, tenía una amplia y vasta cultura.
Por ella tuve afición a la lectura y la escritura desde muy temprana edad.
Aún recuerdo esos días que con las radionovelas de compañía hicimos guisos, ensaladas y postres y en los tiempos en que se cocinaba aquello o se marina lo otro, ella,
mi madre, decía: "Te enseño esto o aquello, porque quiero hacer de ti un hombre de bien, porque un hombre de mundo lo serás con el tiempo y con las bases que yo te dé"
- ¿Y que es un hombre de bien?
"Un hombre de bien, de buena crianza, es quien puede dibujar con un cincel descubriendo la gracia en la roca, la madera o el metal a base de fuerza, pero que tiene el alma tan dura y a la vez tan dulce, como para tallar con una pluma, la injusticia, la inconformidad general o la rudeza del amor. Quien conoce de la gimnasia y puede definir la magnesia. Y un hombre de mundo, es aquel que puede tanto alabar y conocer las cualidades de un buen vino, como hacer una elegante cena con lo que haya en casa. Que tiene preparación porque ha leído visto y conocido, pero que tiene la sencillez para no pavonearse por ello."
Gustavo Reyes Ramos (transcribiendo los recuerdos de mi madre) D.R.

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