(...) No, a mi afortunadamente no me abusaron sexualmente. No entraba en el grupo de los niños dulces y bonitos. Yo era tosco, feo, mal encarado y contestón (siempre he sido mal encarado y contestón), era de los niños a los que cuando les pegaban sus padres, se aguantaban las lágrimas y forzando una sonrisa que rayaba en lo exasperante decía "Y que, ni me dolió. Pegas como niña" provocando con eso, que me levantaran la piel al darme más fuerte. Y hoy que lo pienso, realmente no sé porque lo hacia. (Nunca lo he sabido, aunque dicen que es algo psicológico). Por lo tanto a mi, me tocó otro tipo de adulto abusivo, el sádico, que inspirado en "nuestro señor Jesucristo" me golpeó con fundas triples de almohadas rellenas con barras de jabón hasta fracturarme costillas, brazos o piernas y que me dejo marcado en la piel, el motivo por el cual jamás bajaría yo la cabeza ante un igual así llevara por título maestro, sacerdote, general o presidente. Y por la misma razón, no era raro verme amoratado, cicatrizado, vendado o enyesado con la complicidad de todos esos sacerdotes que "benditamente" sacaban sus perversiones azotándome hasta que se les acalambraban los brazos mirando por mi "beneficio y corrección de ese carácter soberbio" que me acercaba a satanás, con la anuencia de mi padre (que si matándote a golpes te quitan lo altanero y soberbio yo lo aprobaré) y el desconocimiento de mi madre que cuando me veía me abrazaba llorosa diciéndome "ay hijo, deja de pelear con todos, ya no seas tan violento. Tu no eras así cuando cocinabas conmigo. Mira que con ese carácter sólo vas a encuadrar en el ejército y ahí, sólo entra la gente sin destino, ni cerebro, ni sensibilidad. Gente que solo sirve para obedecer y ser asesinos. Y mientras esto decía, limpiaba con la orilla de su chal, las lágrimas que sin querer, se escurrían por mis mejillas rodando silenciosas.
Ese niño dulce murió en el internado. El sobreviviente que quedó, entró a la edad de once años a la última secundaria militarizada que quedaba en la ciudad donde desde que llegó fue el más duro, el más rebelde y el más soberbio que jamás antes se vio... ¡Como era sabia mi madre bendita!.
"El Capi"
"la paradoja del hombre vivo" (fragmento)
Gustavo Reyes Ramos D.R.
Sigo curioso pela Paradoja!
ResponderBorrarAbraço Hermano.
JAJAJAJAJAJAJA...MI HERMANITO.... TODAVÍA FALTA MUCHO!!!!!!!!
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