lunes, 30 de mayo de 2016

SE VENDE.

¿Tu sabes si los muertos sueñan?

(¡A veces tengo unos sueños tan vividos!)...

¿Sabes que sucede con los sueños cuando el amor se agota o peor, cuando jamás existió?

(Aunque casi siempre estoy triste. Creo que es depresión ¡Como me gustaría sentir algo en mi reseco pecho!)

¿Sabes si los muertos aman y deliran por la nada a la que van?

(Enamorarse de nada es muy romántico, pero muy triste y doloroso).

¿Es cierto que la sonrisa de la muerte es sarcástica?

(Existimos vivos con una sonrisa muerta a cuestas. La cara hipócrita del diario creo que le llaman).

¿Es cierto que en los ojos de la muerte se mira el insondable vacío de los amantes perdidos, de los sentimientos falsos y de las ternuras nonatas?

(Hay silencios más agudos, más dolientes, más distantes, más punzantes en los ojos de los no correspondidos)

Mientras me respondes, quiero mostrarte algo; es que necesito dinero para viajar en crucero a la isla del suicidio ¿sabes?

¿Quieres comprar un corazón sin uso?

A lo mejor te interesan mis ternuras. ¡Jamás han sido usadas!

Hubo un tiempo si, pero sólo fue de fantasía, simple ensoñación sin más, o sea, en pocas palabras están nuevas y de regalo te ofrezco mi ilusión. Esa no lo vendo porqué está rota. Le cubren mil emociones todas vanas, como telarañas viejas y abandonadas. Es poco lo que queda y en trozos, que ridículamente se enamoran de una risa, a veces del destello refulgente de un pensamiento o de unos labios o unos ojos. Es vieja y necia aparte de ridícula y fea.

Con gusto te la daría si me compras el corazón, las ternuras y una caja de cariños que nunca he hecho, son toscos y algo vulgares, pero en compensación, son auténticos y llevarían todo el amor que podrían darte.

¿Que dices... Hacemos trato?

Gustavo Reyes Ramos. D.R.










Pintura de Fattah Hallah Abdel
BÚSCAME.

Búscame cuando no tengas ya nada que hacer.

Cuando estés tan hastiada de todo, que nada te llene.

Cuando nadie te conteste.

Cuando nadie te hable.

Cuando te sientas desolada, o triste o el infeliz en turno te haga sentir cucaracha.

Búscame cuando tengas una lágrima atorada en los ojos, o un dolor en el corazón.

Cuando necesites saber que hay alguien que está peor que tu, pues solo está al pendiente de ti.

Búscame cuando a pesar de lo que todos te digan, necesites a alguien a quien le parezcas bonita, pues siempre te haré sentir deseada y apreciada.

Búscame cuando la soledad te agobie.

Cuando la amargura te cubra.

Cuando la belleza se acabe.

Cuando solo puedas y sepas hablar de los mismos temas que ya a todos tienen hartos.

Búscame cuando necesites quien te escuche con atención (no como hacen todos).

Búscame cuando las risas se agoten, lo mismo que los deseos.

Búscame cuando la realidad destroce tus sueños de conquistar el mundo.

Búscame cuando dejes de ser el centro de atención por que ha llegado una más joven o más bonita o ambas cosas.

Cuando alguien te valore por lo que piensas y no por lo que enseñas.

Búscame cuando necesites a alguien que te haga reír, pues, aunque no soy payaso como todos esos, haré mi mejor esfuerzo, a pesar de que me esté cayendo a pedazos.

Búscame cuando todos te den la espalda.

Cuando más lo necesites.

Cuando quieras un amigo y un confidente.

Cuando ya no te quede nada, ni nadie en quien confiar, que aún y cuando solo lo hagas entonces, yo limpiare mis lágrimas y si aún estoy aquí, aunque parezca que ya no estoy vivo, te confortaré, te limpiaré los ojos, acomodaré tus alas y musitaré suavemente a tu oído que estás a salvo del mundo y que en mis brazos tienes un refugio, y en mi corazón un templo de adoración donde jamás la flama que te cuida y vela por ti se ha apagado.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.











Pintura de Cayetano de Arquer Buigas

miércoles, 25 de mayo de 2016


martes, 24 de mayo de 2016


lunes, 16 de mayo de 2016

Y.... Al final de cuentas, es cierto lo adjudicado al dientes de burro con cerebro de ameba Díaz Ordáz el problema no son los políticos, no son los gobernantes, no es televisa ni teve azteca, no son los esbirros, ni los esclavos del poder (esos ya tienen el ano tan agrandado que ni sienten), no son tampoco culpables, los pequeños mediocres burocráticos que se sienten diosecillos culiatornillados en lo que consideran su coto de poder, así sea cuidando la puerta.

El problema de México es usted a quien no le gusta leer, que no quiere involucrarse, que cree, con toda su fe, en el rumor y no en lo que vive en su diaria realidad, usted, que se evade en futbol, fiesta, cerveza, novelas y comentarios intrascendentes de deportes (y ojo, no estoy diciendo que no se merezca la diversión después de trabajar como acémila, lo que estoy diciendo es que no se evada en ello, que no se pierda, dejándose llevar de partido en partido o de comedia a comedia y deje de percibir la realidad que lo lleva a tratar de olvidar esa jornada agotadora) usted que tiene como máxima el no denunciar, el "Tu callate y voltea para otro lado" pero que se queja cuando nadie denuncia o le hace caso si le pasa a usted, usted que no protesta porque "hay un dios" que hará justicia a los mediocres. Usted que no educa con el ejemplo, alienando su conciencia, su futuro y el de sus hijos y nietos. Usted, si usted, el de la frase "chingue yo y chinguense los demás". Usted que se deja manipular para no pensar, para no sentir. Usted, que hace del miedo con que le llenan, un baluarte y un agujero de ceguera. Usted, que no indaga, que no cuestiona y solo bala al tono y ritmo de los otros sometidos. Usted que prefiere las "palancas" el "amiguismo" que le gustan las cosas fáciles, sin esfuerzo y a costa de los demás, que prefiere los "arreglos" aunque con eso fomente la corrupción que nos inunda. Usted a quien le importan más los chismes ajenos o inventados que la situación de su país o le es más trascendente el color de uñas de la vecina que el color del futuro de todos los mexicanos.

A final de cuentas, el problema de México es usted, su dejadez, su inmediatez, su ausencia de empatía, su carencia de criterio y solidaridad con las causas justas, SU TOTAL APATÍA PARA TODO AQUELLO QUE NO LE REPORTE UN BENEFICIO INMEDIATO.

Y ahora yo le pregunto, es usted parte del problema o parte de la solución?

Gustavo Reyes Ramos.


viernes, 13 de mayo de 2016

(...) No, a mi afortunadamente no me abusaron sexualmente. No entraba en el grupo de los niños dulces y bonitos. Yo era tosco, feo, mal encarado y contestón (siempre he sido mal encarado y contestón), era de los niños a los que cuando les pegaban sus padres, se aguantaban las lágrimas y forzando una sonrisa que rayaba en lo exasperante decía "Y que, ni me dolió. Pegas como niña" provocando con eso, que me levantaran la piel al darme más fuerte. Y hoy que lo pienso, realmente no sé porque lo hacia. (Nunca lo he sabido, aunque dicen que es algo psicológico). Por lo tanto a mi, me tocó otro tipo de adulto abusivo, el sádico,  que inspirado en "nuestro señor Jesucristo" me golpeó con fundas triples de almohadas rellenas con barras de jabón hasta fracturarme costillas, brazos o piernas y que me dejo marcado en la piel, el motivo por el cual jamás bajaría yo la cabeza ante un igual así llevara por título maestro, sacerdote, general o presidente. Y por la misma razón, no era raro verme amoratado, cicatrizado, vendado o enyesado con la complicidad de todos esos sacerdotes que "benditamente" sacaban sus perversiones azotándome hasta que se les acalambraban los brazos mirando por mi "beneficio y corrección de ese carácter soberbio" que me acercaba a satanás, con la anuencia de mi padre (que si matándote a golpes te quitan lo altanero y soberbio yo lo aprobaré) y el desconocimiento de mi madre que cuando me veía me abrazaba llorosa diciéndome "ay hijo, deja de pelear con todos, ya no seas tan violento. Tu no eras así cuando cocinabas conmigo. Mira que con ese carácter sólo vas a encuadrar en el ejército y ahí, sólo entra la gente sin destino, ni cerebro, ni sensibilidad. Gente que solo sirve para obedecer y ser asesinos. Y mientras esto decía, limpiaba con la orilla de su chal, las lágrimas que sin querer, se escurrían por mis mejillas rodando silenciosas.
Ese niño dulce murió en el internado. El sobreviviente que quedó, entró a la edad de once años a la última secundaria militarizada que quedaba en la ciudad donde desde que llegó fue el más duro, el más rebelde y el más soberbio que jamás antes se vio... ¡Como era sabia mi madre bendita!.

"El Capi" 
"la paradoja del hombre vivo" (fragmento)

Gustavo Reyes Ramos D.R.


lunes, 9 de mayo de 2016

¡GRACIAS!
Cuántas veces pase tardes enteras cocinando y aprendiendo con mi madre que a manera autodidacta, tenía una amplia y vasta cultura.
Por ella tuve afición a la lectura y la escritura desde muy temprana edad.
Aún recuerdo esos días que con las radionovelas de compañía hicimos guisos, ensaladas y postres y en los tiempos en que se cocinaba aquello o se marina lo otro, ella,
mi madre, decía: "Te enseño esto o aquello, porque quiero hacer de ti un hombre de bien, porque un hombre de mundo lo serás con el tiempo y con las bases que yo te dé"

- ¿Y que es un hombre de bien?

"Un hombre de bien, de buena crianza, es quien puede dibujar con un cincel descubriendo la gracia en la roca, la madera o el metal a base de fuerza, pero que tiene el alma tan dura y a la vez tan dulce, como para tallar con una pluma, la injusticia, la inconformidad general o la rudeza del amor. Quien conoce de la gimnasia y puede definir la magnesia. Y un hombre de mundo, es aquel que puede tanto alabar y conocer las cualidades de un buen vino, como hacer una elegante cena con lo que haya en casa. Que tiene preparación porque ha leído visto y conocido, pero que tiene la sencillez para no pavonearse por ello."

Gustavo Reyes Ramos (transcribiendo los recuerdos de mi madre) D.R.


domingo, 8 de mayo de 2016

¿CÓMO?

Si no te conmueven los versos del poeta. Si la amargura sólo te causa extrañeza
y la tristeza no te pinta,
si no la miras en pantalla gigante y plana luciendo su esplendor.
Si nunca has mirado extasiado a la bruma, 

sumergiéndote en ella,
como quien busca de todos sus pecados,
la total expiación.
Si nunca a tu recuerdo a aflorado,
de ayer la gran nostalgia,
mientras sonríes y suspiras,
haciendo la evocación.
Si a tu alma de indolente,
no conmueve la cadencia,
de un hombre miserable,
que exhibe su alma turbia,
dejando rodar triste su blues.
Si nunca a tu bolsillo a asomado la carencia,
o hambre verdadera,
a rugido en tus entrañas.
Si nunca la presta compañía,
de un ángel peludo,
que es mezcla de las mezclas,
de mil e inciertas razas,
has tenido al vagar
a altas horas de la noche,
por calles oscuras y vacías
y mucho menos la intención,
de darle casa y sustento,
por su valiosa y desinteresada amistad,
de la cual hace derroche.
Si nunca a la luna le has guiñado un ojo. 
Si nunca a deshoras y a destiempos,
le has coqueteado al amor, al peligro, a la aventura...¡al dolor!.
Si nunca has amado a la muerte
y después arrepentido,
has bendecido al sol.
Si nunca has abandonado,
tu cómoda certeza,
para sonreirle a la locura.
Si sólo rutina es lo que vives,
inmerso en sexo rápido,
en horarios de oficina,
sin colgar la gabardina,
sin quitarte la corbata,
o aflojarte el cinturón.
Si jamás has bebido en alma rota,
del más fuerte y amargo
de todos los licores,
que se llama frustración.
Si jamás has llorado,
al sentir el beso frío,
de unos labios rojos y encarnados,
pero ausentes de pasión,
¿Como quieres que yo crea,
mi inocente y dulce amigo,
que sabes de la vida, que conoces del amor?

Gustavo Reyes Ramos. D.R.




viernes, 6 de mayo de 2016

Desde el exilio del tiempo instalado en la memoria del olvido.

(Vos sabés. Ya tu "sabe").

Desde el exilio del tiempo, instalado en la memoria del olvido, platico contigo aunque nunca estés. Se me hizo costumbre creo que desde que te conocí. Desde que empecé a amarte.

¿Te dije que algunas veces, contigo a mi lado; soñaba que tenía alma?

Hay tantos hombres que te adulan sin pensar, sin querer, sin sentir. Tantos que dicen que te quieren pero que en realidad sólo te desean como presea. Lo mío era eterno ¿sabes? Ninguno te amaría desde el exilio del olvido como yo; día a día, hora tras hora; desgranando los instantes que dura el fin del mundo en esta isla de desahucio que sólo pasa arena por el corazón, en lugar de recuerdos lindos y que me apaga con sus ráfagas furiosas, las pobres brasas que trató de prender con mis tristezas; para calentarme el amor que me diste y que hoy me hiela todavía.

Hay tanto cariño aún, olvidado entre nosotros, que podríamos hacer una ciudad entera, construida con bloques congelados de amantes besos desmemoriados.

Y deshabitado en el pensamiento me susurro en el alma cosas que no entiendo, que no quiero entender, pero que me calcinan desde dentro y me dejan briznas de aguacero detrás de los párpados. Y le pregunto a tu orgullo ¿Eres feliz desde que me olvidaste? Y mi memoria dolorida me replica "No sé para que le preguntas. No se acuerda de ti, y se engaña creyendo que es feliz. No sabe que es la felicidad. Nunca la ha visto" mientras se me derrumba en trozos resecos un dolor que me viene de muy adentro y al mismo tiempo de ninguna parte, pero que cimbra mi ser con angustia sobrecogedora haciéndome pensar ¿Será entonces que soy el primer no vivo, muerto de amor por una esclava insumisa?

¿Será que perdí el alma que nunca tuve cortejando a la reina de los no muertos?.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.



miércoles, 4 de mayo de 2016

SOLO TU, TU MI CIELO.

Solo tu has detenido mis noches dulces en ese número mágico y eterno. Hasta que se nos agota la vida, hasta que nos trasciende el alma y se viene el sueño entre destellos de colores presagiando el cansancio. Solo tu has detenido la noche hasta que se presenta la madrugada con su manchón blancuzco de alborada y a mi me llega el éxtasis de verte y de sentirte convertida en río caudaloso. En flujo salvaje y amoroso de poesía, que presagia en su rugido, tu placentera crecida. Agorera del desbordamiento intenso que da paso a la dicha plena, al goce extremo que pareciera te arrebata hasta la vida.
La noche ha pasado, lo mismo que tus gritos y mis agónicos quejidos.
Tu alma vuelve a su cauce dulce y manso fluyendo en el remanso de tu respiración profunda y relajada, sincopada por mis suspiros, mientras dormitando, casi inconsciente, pienso: "Más de sesenta y nueve veces he vivido o he muerto haciendo esto contigo y más de sesenta y nueve veces he renacido inmortal de entre tus largas y torneadas piernas, al calor de mis ensueños, en el rubor de tu preciosa labia, meciendo mi cabeza en el tierno vaivén de tus caderas, abanicado con el refrescante subir y bajar de tu cabello en mi regazo".

Gustavo Reyes Ramos. D.R.