jueves, 21 de septiembre de 2017

Tú, la coca, las estrellas y la noche.


Es cierto que se usa la coca-cola para quitar sangre en carreteras, no porque contenga algún tipo de solvente misterioso, sino por la cantidad ingente de azúcar que contiene, ella atrae a insectos y roedores que ayudan a la limpieza, consumiendo coca y sangre y como son tan numerosos, pues ¡voila! Un ejército de limpieza. Si es en el campo es fácil, si es en ciudad, con ayuda de las buenas atarjeas y la cantidad de fauna "nociva" que ahí vive, es mucho más fácil. Y digo nociva entre comillas porque la mayoría de los citadinos (tanto los pulcros como los sucios), desconocemos el enorme beneficio que nos hacen.
Es de noche... muy noche ya en realidad. Noche de domingo, madrugada de lunes.
La calle está en silencio y el tráfico de vehículos es casi inexistente en todas las avenidas; sin mencionar que los viandantes, a esta hora, brillan por su ausencia. Podría decir que todas las buenas almas asalariadas, dejaron ya sus festejos de fin de quincena y de fin de semana y en éste momento, reposan sus cansados cuerpos para acudir mañana temprano a su cita con sus monótonas rutinas; con las que coquetean toda la semana.
Acabo de embalar mi paquete con dos enormes y gruesas bolsas de plástico negro ( de esas que se usan para trasplantar árboles) y doy una última ronda de cinta para ductos "seguridad ante todo".
Acomodo mi paquete en el maletero, levanto la vista al oscuro cielo y observo ocho tímidas estrellas, apenas visibles por el mar de luminarias de esta maravillosa e increíble ciudad mientras pienso que ya sólo me resta limpiar un poco.
Mi pensamiento entonces, (casi libre) vuela a por ti de inmediato y pienso (y deseo) que ojalá estés bien; pienso que, ojalá estés comiendo saludable y te estés cuidando. Y pienso también que sería lindo al regresar a casa, encontrar un mensaje tuyo; como antes, cuando te gustaba hablar conmigo y yo era el ser mas feliz y enamorado del mundo y pensaba (soñaba) en ser un hombre de bien, poner una tienda pequeña con repostería, o un humilde restaurante allá donde vives y vivir una vida sencilla y honrada; dedicado a hacerte feliz y darles mi amor a ti y a mi hija (tu sabes cuanto he deseado siempre, tener una niña).
Vacío otra coca y me doy cuenta que con esta ya, llevo cuatro de dos litros.
Ojalá y pudiera ese tiempo volver... ¡No sabes cuanta ilusión tenía! Jamás me había enamorado (a las personas como yo, les esta prohibido. O al menos para mi, como ejercicio de disciplina así lo pensaba). Nunca había tenido a alguien que me provocara estos suspiros tan profundos incluso al día de hoy, que hace mucho ya, que no estas conmigo.
El aire de la madrugada aunque sea en la ciudad, siempre huele a fresco. Siempre que aspiro el aire de la madrugada, pienso en ti y me imagino que así de bonito ha de oler tu cuerpo y pienso también que me sentiría un consentido de los dioses si alguna vez hubiera podido amanecer entre tus brazos. Hubiera sido el hombre mas dichoso y afortunado del planeta. Y lo pienso realmente mientras cierro el maletero del "Tío", (mi tragón de gasolina impala sesenta y cuatro) ¿Te acuerdas que me llegaste a conocer tan íntimamente que hasta te hablé de él y de mi pasión por los autos viejos?... Je, je... Ojalá y nosotros también al envejecer nos convirtiésemos en "clásicos" y también fuésemos bien valuados y cuidados. De hecho lo hacemos, nos convertimos en clásicos, solo que existimos modelos que ¡Ah, como nos hemos agarrado a chingadazos con la vida! Y pues así ya no servimos... Nos devaluamos.
El estéreo del "Tío" está tocando "Radio Ga-ga" y mientras la escucho, meto a fondo el acelerador. El "Tío" sólo es un clásico de nombre y de año, pues lo mantengo en excelente estado de la máquina, para poder exigirle en momentos como éste u otros en los que hay que sacar rendimiento del motor... Uno nunca sabe.
El alma se me llena de nostalgias cuando te pienso y todas esas añoranzas de cosas que me hubiera gustado que pasasen me pone mas introspectivo y callado que nunca. Tanto que a veces me aislo de mi mismo en mi pensamiento, pongo la mente en "blanco" y te dejo de platicar para que no duelas tanto, y solo me concentro en la mancha grisácea del asfalto que iluminan los faros del "Tío" y te dejo de pensar mientras el avanza sin problemas.
Acabo de pasar Topilejo. Voy a avanzar unos cuantos kilómetros mas y bajo mi carga.
¿Sabes que es cierto también? Que cuando la gente se muere, por alguna extraña circunstancia que desconozco, después de unas horas, se vuelve mas ligeros o a veces más pesados.
Aquí en la carretera vieja a Cuernavaca, al carecer de tanta iluminación como la que hay en la ciudad y sin luna, se ven muchísimas estrellas. Pero yo no quiero verlas. Tu sabes que muchas me dan miedo y también sabes el porqué.
La liviandad de los muertos dicen que es por el alma que se escapa, o su pesadez por sus culpas y pecados. Yo creo que es la adrenalina, la tensión del momento, o el desasosiego de la gente cuando los levanta No creo que sea por la pérdida de sangre, digo, cinco o seis litros son apenas casi el ocho por ciento del peso corporal.
Dejé de pensarte mientras cavaba. Llámame ingenuo o escrupuloso, pero me da vergüenza pensarte mientras trabajo; siento que de alguna forma mancho tu preciada memoria si lo hago.
Pensaba regresar a casa, pero no tengo a qué. No hay, ni habrá mensaje alguno. Las cosas lindas por lo regular son meras ilusiones. Mejor sigo camino a Cuernavaca centro, desayuno allá y me distraigo un poco; porque sé, que si regreso a casa, Pensándote como lo estoy haciendo, me voy a deprimir. En este momento voy a llevar el auto unos kilómetros mas adelante para dormitar un poco en la cuneta. Al encender la marcha del "Tío" en la radio suena "Riders on the storm" de los Doors. Suspiro y pienso en lo mucho que te extraño, en lo mucho que me haces falta.
Quizá descanse un poco, quizá no lo haga en absoluto. Aun tengo muchas visitas pendientes y la adrenalina que me genera estar despierto varios días me sirve bien. Hay mucho trabajo que hacer, pero platicarle a tu recuerdo me agota mucho.
Gustavo Reyes Ramos. Dr..

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