jueves, 21 de septiembre de 2017



Los perros.

Tu lo recuerdas ¿no? O tal vez debiera mejor, preguntarte si lo conociste. Él y yo fuimos compañeros... Bueno, trabajamos en lo mismo y para el mismo patrón, pero jamás formamos pareja en el trabajo ¿Me entiendes no? (Y la verdad, ¡agradezco al universo bendito por eso!) No, por favor no me tomes a mal. Pero es que, en realidad, no lo conociste. El era un tipo realmente desagradable. Y no estoy hablando solo de su forma de respirar, de moverse, su forma de caminar... Su olor corporal y su manera de comer ¡Por dios!...
No, no lo conociste. Jamás supiste de su forma de adivinar olfativamente, donde o quien traía manzanas amarillas (su fruta favorita) hociqueando al firmamento mientras salivaba ruidosamente, anticipando el festín. Ni tampoco lo viste masticar con la boca llena y abierta con aquellos brazos de baba que hacían solidos puentes entre su boca y su corbata ancha de los setentas que siempre usó, tachoneada de lamparones de grasa a la altura de su obscena barriga cuando comía con placer algo que le gustara... De hecho, por eso y por su color de piel, su enorme tamaño y sus grandes pestañas caídas, es que al "patrón" se le ocurrió ponerle ese mote ( cosa que jamás le incómodo, creo que hasta lo disfrutaba) y ya en el campo, en el trabajo pues, el decía que le llamaban así, por atascado, por no tener límites, en cuanto a imaginar los métodos más perversos de tortura.
No, pienso y creo, que fuiste afortunado y en ningún momento tuviste la mala suerte de encontrarlo en tu camino. Con el olor a rancio de sus trajes viejos y su peste corporal a cadáver insepulto. Él decía, que era, porque, para no gastar; se surtió de ropa despojando cuerpos de sus trajes en el panteón que removieron hace años y que después instalaron ahí en San Lorenzo Tezonco; y aunque lo decía riendo, por su olor y el color tornasolado de su ropa, lo creías.
Ni jamás... ¡Nunca! Te miro con esos ojillos vivaces, pequeños, verdes y escrutadores que lanzaban destellos psicópatas por entre las grandes y tupidas pestañas de sus rosados y caídos párpados.
¿Cuantos meses han pasado desde su muerte? y el auto que manejaba ¡aun hiede a él! A esa mezcla nauseabunda entre sudor, excremento, orina y halitosis que no han sido capaces de remover, ni todos los litros de desinfectante que se le han vaciado a la unidad. En cierta forma, es, considero yo, una forma de venganza kármica instantánea. La "compañía" pudo, pese a todo lo que el "marrano" sabía e hizo por el jefe, deshacerse de él y sin embargo, su esencia persiste como maldición en el jetta que manejó casi desde sus primeras encomiendas con el entonces flamante diputado, cuando no era, ni soñaba ser, secretario de estado. Su amistad y complicidad, venía desde los tiempos en que el patrón era un suboficial de tránsito cualquiera con vocacional trunca; tiempos en que, el dedo flamígero del Señor Procurador los comisionó a los dos, entre otros tantos, para ir a joder gente allá, por donde ni siquiera había camino para que pasara dios y de donde (dicen las malas lenguas) regresaron solamente los dos, porque el "marrano" se encargó de cuidar y mantener a salvo al "licenciado" porque eran amigos y porque algún día el "licenciado" vería por él, porque eso hacen los amigos ¿no? Además, él solo sabia desaparecer gente y hacerla hablar, pero el "licenciado" era un saco de mañas y de las mas grandes y malas y eso siempre ha llevado lejos a quien lo sabe aprovechar...
¿Quien los vio partir, jamás los hubiera reconocido al regresar; con los pelos, las ropas, las caras y las manos, oscuras y tiesas, del baño de sangre de la barbarie cometida y un hedor a muerte que al "marrano" jamás se le quitó y que al licenciado se le disimulaba con el Paco Rabanne que mandaba traer en envases especiales de presentaciones tamaño familiar desde la matriz. Es horrible sí, pero la verdad es, que todos nosotros, los amaestrados, tenemos impregnado el olor dulzón y nauseabundo de la sangre que se nos adhiere a la piel desde nuestro primer "encargó".
Dicen también, que para el licenciado fue una experiencia tan traumática, que necesito varios años de terapia; pero que para el "marrano" fue como una revelación. Incluso, había quien decía, que cuando él; el "marrano" lo contaba, juraba haber caído en un éxtasis, solo semejante a las epifanías de los santos, de las cuales sabía, porque era muy católico y se afanaba en el regusto del recuerdo. Contando de memoria cada detalle de la siniestra y cruenta matanza que los habían mandado cometer y que él, el "marrano", gozó segundo a segundo con singular encanto; encontrando la piedra angular de su existencia, el Quid de su esencia. Y también es cierto, que después, por orden del licenciado, tubo que cerrar la boca pues dicho pasado, ensombrecía la cultura y la alcurnia de las que por aquel entonces trataba de hacer gala el "Señor Licenciado". Y también cierto es, que misteriosamente fueron "desapareciendo" uno a uno, aquellos que habían escuchado la historia de primera mano, quedando solo rumores inciertos, e improbables, como aquel que contaban, de que a unas semanas después de regresar del siniestro encargo, el "Señor licenciado", sintiendo que le hormigueaba el cerebro y las manos, le destrozo la boca a su abuela a punta de cachazos y que estando inconsciente la anciana señora, le metió su miembro a la boca en el paroxismo de la excitación, asfixiándola con su semen y la tremenda hemorragia. Y que, de nuevo, fue el "marrano" quien lo salvo, pues ya se había enrollado cable de luz en el pescuezo y lo fue a bajar de su banquito donde estaba subido en estado de shock, haciéndose cargo del cadáver de la venerable señora y hospitalizando al Licenciado con amigos que !e debían "favores" para que le dieran buena atención.
No, si dicen que hasta eso, cuando quería congraciarse con alguien se aplicaba, aunque eso, no le quitara su mala "nacencia". Era un sádico y un terrible enfermo sexual. Y no es que me espante ¿ves? Digo, trabajamos en lo mismo y si me ordenan torturar, pues lo hago y ya, pero a diferencia de él, yo no lo gozo, ni me regocijo como diablo maldito en ello; es más, tu supiste de todos mis esfuerzos por evitar los pleitos, por aminorar mi deuda karmática, y mi huella de carbono, soy o trato de ser vegano y el único animal que mato, caso y a veces torturo, es el humano; sin pena, si, pero siempre por trabajo y con respeto ¡Nunca por deporte o diversión!. Por eso siempre pido el perdón y la bendición de mis víctimas y trato de hacerlo lo mas rápido posible (tu sabes de que hablo) y si se trata de que parezca accidente, pues ya ves, evito la tortura adicional de lo que serían las quemaduras del incendio o la explosión, o sea, si te va a llegar, que sea "post mortem" pues para eso contamos con la bendición de peritos y equipos pobres y deficientes. En cambio el "marrano" se regodeaba en la tortura y la aplicaba con pericia y sádico placer, aunque no fuera parte del trabajo. Famosa se hizo su frase infausta de "No se humille, no se humille" que saco de una película vieja y les decía a sus víctimas, cuando en medio del suplicio, rogaban por piedad. Es más, ya que estamos en el momento de la confidencia, te voy a contar algo que a mi si me consta, él, hacia algo que llamaba "la tabla". Desnudaba a los tipos, y los amarraba bien apretados de cara a una tabla con mucha cinta para ductos, la tabla, tenia un agujero por donde sacaba los genitales del amarrado y con una hoja de bisturí, sin anestesia, sacaba los testículos de la bolsa escrotal y los lamia y chupaba en carne viva, paladeando como el sabía, la sangre, y las toxinas del miedo. Decía que así, absorbía el poder y la masculinidad del ejecutado, que así lo habían enseñado a hacer con las criadillas de los toros en la plaza de su pueblo cuando era niño. También cortaba con tijeras de pollero, trozos de prepucio que masticaba como chicle, mientras duraba el episodio de tortura y al parecer los tragaba. Es por demás decir, que sus víctimas morían de terror y de dolor en medio de gritos que no sonaban humanos.
¿Sabes? Al "marrano" lo que lo cegó, fue su egolatría... vivimos de una profesión que nos impide ufanarnos de ella. Somos los monstruos de la vida real y debemos permanecer como las cucarachas, en la mugre y la oscuridad, para no provocar asco social y señalamiento. Sin gastos expendiosos, sin pleitos, ni accesorios o personas llamativas a nuestro alrededor y al "marrano" lo deslumbraron diciéndole que iba a hacer historia si contaba como la cucaracha de la cloaca le allanó el camino al "dulce príncipe-licenciado". Eso fue lo que lo perdió ¿sabes? Y para mayor revancha del destino, se comisionó a sus mas acérrimos detractores... De todos los que escogió el patrón, no había uno al que no le debiera aunque sea una oreja... A final de cuentas, ya ves, no lo mataron, pero lo dejaron tuerto, manco y cojo y aun así, era tan mala entraña este sujeto que pudo llevarse a todos los de la encomienda que se la habían "jurado". Yo no puedo vanagloriarme de nada, como te dije, estaba ya muy mal herido y él sabia que me iban a mandar por él, me dio la mano; siempre sudorosa, me dijo "ya sabia que me iban a encargar contigo y te perdono, aunque los dos sabemos que es trabajo. Que dios te bendiga mi "chingón".
En fin... Ha dejado de llover y debo partir ya. Tu esposa y tu hijo están ya lejos de peligro y fuera del país. Agradezco de tu parte, el sobre con tu perdón y bendición por escrito.
Fuiste un buen perro, hasta que te llegó la tentación grande. Para ti fue el dinero. Ni modo, somos perros y algunos saben leer los placeres sencillos o las necesidades que como premios, a veces nos conmueven a nosotros los perros entrenados.
Somos perros, simples perros que cumplen la función para la que fueron adiestrados y espero que, cuando me toque a mi la hora última; cuando sea mi turno, quiero estar en las manos de alguien tan perfeccionista como yo. Que me reconozca como artesano de un arte, maldito si, pero un arte al fin y al cabo; tal y como hace un buen herrero, cuando reconoce el trabajo de otro y se encargue de mi, con la pulcritud, la decencia y el esmero, con que yo he hecho mi trabajo hasta ahora.
Gustavo Reyes Ramos. D.R.









https://www.youtube.com/watch?v=1k1H3NJ8k3c

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¡Gracias por tu comentario!