Mire usted, es tan tristemente simple, es tan ingenuamente puro, que da pena de tan breve. Solo vasto dejarle de pensar. Solo vasto dejarle de sentir. Solo se necesito dejarle de adorar, para que le dejara de escribir.
He cerrado la historia. Se ha vuelto un vago recuerdo de un buen sueño.
P.S.
Usted ha muerto.
Gustavo Reyes Ramos. D.R.

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