Estoy harto de este frío de realidad que si me congela en verano, imagina como me hace doler la médula de mis pobres y cansadas letras en invierno.
La tristeza no debería existir, o deberíamos de algún modo hacerla tangible y quemarla.
Deberíamos poder hacer hogueras grandes. Enormes hogueras de tristeza donde pudieramos calentarnos la risa. Tomarnos una alegría o dos bien calientes, derretir unos pensamientos dulces y compartirlos con quien amemos, aunque no exista o aunque ya no esté... Y sentir el confort de su abrazo y de su candor, sentir como al calor de esa hoguera con los pensamientos, las alegrías, las risas y los abrazos, el mundo vuelve a girar, acabandose el frío , comenzado el deshielo... Terminando la tristeza.
"La paradoja del hombre vivo" (fragmento)
Gustavo reyes Ramos D.R.

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