viernes, 29 de abril de 2016

HABLEMOS POR ÚLTIMA VEZ.

Mi alma murmura en azul oscuro para endulzar tu oído de luna llena, para endulzar tu mirada fría. Para tratar de enamorar de nuevo tu semblante adusto de pálida luz, mientras beso tus nudillos, desnudos, albos e impúdicos. Libertinos como tu sonrisa, aunque cálidos como tu corazón.
Quiero que comencemos a hablar, pero para eso, necesito la penumbra de nuestra habitación.
Ya en ella, comienzas parafraseando en besos sobre mi piel, el discurso que bien conozco; mientras te comento en gemidos lo maravilloso que siempre me ha parecido el arrullo de tus suspiros.
¡Necesitamos tiempo! Dice tu susurro que se oye gritar entre las sombras. Como desearía que la madrugada fuera eterna, y que cada aguijonazo de mi amor en tu precioso ser, solo durara el instante de una vida, para amarte al menos cien mil de ellas.
Nuestro diálogo se transformó en peces inquietos en el mar de nuestros hambrientos pecados. Y a la luz y al calor de nuestras caricias convertimos en hogueras de primavera cada estrella de nuestra última noche invernal.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.



POST SCRÍPTUM.
Mire usted, es tan tristemente simple, es tan ingenuamente puro, que da pena de tan breve. Solo vasto dejarle de pensar. Solo vasto dejarle de sentir. Solo se necesito dejarle de adorar, para que le dejara de escribir.
He cerrado la historia. Se ha vuelto un vago recuerdo de un buen sueño.

P.S.
Usted ha muerto.

Gustavo Reyes Ramos. D.R.



¿Puedes oírlo?

¿Lo escuchas? esta en mi respiración, está en mi latir, está en el rumor de mi mente y en el inquieto ir y venir de mi ser entero, que trata de estar aquí y estar aunque sea en esencia contigo. Está en cada breve suspiro que aún se extiende arrobado y lleno de admiración por ti. En el divagar de mis escritos que te aman con amor y añoranza y a veces (aunque me de pena y lo niegue) con esta pasión de adolescente con la que me dejaste adorarte. ¿Lo escuchas? Espero que puedas oírlo con la nitidez y la claridad con que yo lo percibo en cada una de las letras que conforman mis plegarias, pidiendo porque estés bien. Se percibe bien fuerte en cada intención de esperarte hasta el amanecer cuando te vas de fiesta, para cobijarte a tu regreso y decirte que estás a salvo del mundo en mis brazos, o al menos en mi desvelada imaginación. Espero que lo escuches por encima de todo y de todos, pues ese sonido es la fe que me mueve, que me lanza a tener esperanza por el día que empieza y a hacerlo así día a día. Solo cierra los ojos y escuchalo brotando acompasado desde el fondo de mi corazón. Es un susurro que acompañando mis latidos suena así: "Aún te amo...aún te

amo...aún te amo...aún te amo..."

          Gustavo Reyes Ramos. D.R.




jueves, 28 de abril de 2016

(...) Me choca esa época de tu vida en que sólo hace frío y realidad. Y cuando crees que no puede ser peor, empieza a llover desilusión.
Estoy harto de este frío de realidad que si me congela en verano, imagina como me hace doler la médula de mis pobres y cansadas letras en invierno.
La tristeza no debería existir, o deberíamos de algún modo hacerla tangible y quemarla.
Deberíamos poder hacer hogueras grandes. Enormes hogueras de tristeza donde pudieramos calentarnos la risa. Tomarnos una alegría o dos bien calientes, derretir unos pensamientos dulces y compartirlos con quien amemos, aunque no exista o aunque ya no esté... Y sentir el confort de su abrazo y de su candor, sentir como al calor de esa hoguera con los pensamientos, las alegrías, las risas y los abrazos, el mundo vuelve a girar, acabandose el frío , comenzado el deshielo... Terminando la tristeza.
"La paradoja del hombre vivo" (fragmento) 
         Gustavo reyes Ramos D.R.


lunes, 25 de abril de 2016


sábado, 23 de abril de 2016


viernes, 22 de abril de 2016

Eres como la lluvia de primavera, esperada, anunciada pero que cuando cae, es tan tupida y refrescante que empapa todas mis ramas, humedeciendo hasta mis raíces, hasta mis necesidades más hondas, hasta mis inquietudes más profundas.
                                                           Gustavo Reyes Ramos.


Me gustas, tímida, asustada, traviesa, picara, curiosa, atrevida, débil, fuerte, rota, entera, riendo, llorando, rebelde, obediente, soñadora,realista, orgullosa, apenada, segura e insegura, con tus dudas y con tus convicciones, con tus complejos y con tus fortalezas, con tus errores y tus aciertos, con tus victorias, tus empates y tus triunfos, con tu oscuro pasado y tu brillante presente, con tus vicios, con tus deseos, con tus necesidades y tus carencias, triste y alegre, inquieta y tranquila, relajada y excitada, con tus días
malos y los peores, con todas tus contradicciones, vestida y desnuda, me gustas asi: Niña, mujer, amante.
                                                                      Gustavo Reyes Ramos.


miércoles, 20 de abril de 2016


Me dieron ganas de comerte a besos... ¡No sabía que el chocolate se derrite con mucho amor!




Nadie es, ni será tan dulce, ni tan amante, como quien ha atravesado el infierno y ha ardido en el, viendo calcinadas sus lágrimas y sus sueños paso a paso; marchando en medio de sordos oídos a sus gritos de ayuda. Y que apenas saliendo te dice con la mejor de sus sonrisas y con su mirada más limpia "Por ahí no es, pero no te preocupes, tu y yo juntos buscaremos otro camino que sea bueno para ambos."
                                Gustavo Reyes Ramos.

María, María...
María de mi ternura rota.
Marcela que reparaste mis alas y me diste espacio para volar por ti y contigo.
Rosario de las cuentas dulces. Plegaria de mi querencia oscura.
María Inés de los graciosos mohines,
María mía. Mi pequeña Marcela.
Conmigo, pero nunca sin mi.
Eres cierta,como la muerte que me espera.
Eres plena como la vida que me habita,
porque estoy todo lleno de ti, 
desde ayer, pasando por mi presente, hasta el futuro, que de incierto me da miedo y que es, como mirarme en tus ojos y pensar que esto que vivo sea un sueño.
María, María, María Inés del alma mía, tu sabes que por ti mi pecho late, 
que es por la promesa del aroma de tu piel en nuestras noches, que yo espero y respiro. Que es por el derecho de saberte mía,
que te quiero en mi cuerpo a mañana, noche y día.
Es por tus ojos que yo miro.
Es por tus labios que suspiro.
Que es de amor este reclamo, porque por ti soy, 
y a tu nombre ruego y aclamo, pero sin ti María Inés, sin tu bendita presencia yo divago.
¡Hay María de la suerte mía! La Doña Inés de este irredento Don Juan. 
Marcela que alimenta con su mar y con su cielo, mi Rosario de oraciones a la vida. 
María Marcela Inés del sagrado Rosario del alma mía, por ti, por tu amor, tu lealtad y por tus sueños, es que vivo bebiendo de tu verdad, al recorrer la dura vía.
                              Gustavo Reyes Ramos. D.R.