miércoles, 25 de marzo de 2020

TÁCITA AUSENCIA.

Aún recuerdo tus ojos y el calor de tus labios,
musa invisible de tácita ausencia.
Los recuerdo como tu piel y tus caderas,
como tu mirada y tu voz.
Los recuerdo con la vehemencia con que los marineros añoran el mar estando en tierra firme,
los recuerdo con el fervor de un estandarte en santa cruzada,
los recuerdo, con la convicción con que los perdidos siguen a la estrella del norte. Con la fe de una mentira que se repite mil veces; esperando que algún día se haga realidad.
Los recuerdo con la firme convicción de que algún día,
en algún momento, en esta o en cualquier otra vida,
los veré y serás realidad,
y entonces me daré cuenta que un día por otro te he querido
y que algún día por otro te he odiado,
pero que sin embargo, todos los días de mi vida,
siempre te he extrañado.
Gustavo Reyes Ramos. Dr.

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