viernes, 4 de octubre de 2019

Es el blues.

Es el blues, el mismo blues que conforma mi anatema, 
el que me seduce, me destroza y me enamora; 
el que me hace renacer ebrio de dicha o de pena, 
para escribir letras urañas, mustias y malditas, 
pero siempre ingenuas, tiernas y encandiladas 
para hablarle al amor al oído. Aunque ya no pueda... 
aunque ya no deba, ni sea prudente, 
ni aconsejable por la moral y las buenas costumbres. 
Así que, sirva pues entonces cantinero, 
otro vaso lleno, de la misma nostalgia romántica, 
demencial y conspicua...que ésta noche, 
me quiero embrutecer con esta pasión insana, 
real o ficticia pero siempre rechazada. 
Que me arropa y me desangra, 
de un modo oscuro y perversamente dulce; 
cual mortaja confortable con hechuras de mi propia necedad.
                                                                        G.R.R.