LA SIRENA.
-Era la suya una belleza mágica, encantaba
realmente a la vista toda ella, su voluptuosidad
emanaba por todos y cada uno de sus poros, si
viejos la veían, los mismos que la deseaban,
curándose de inmediato de la impotencia y
recuperando el ímpetu y el vigor de jovencillos, si
jóvenes la miraban, ¡ni se diga!...incluso los niños
pequeños, siendo varones, caían hechizados por
su increible belleza física y la sensualidad que
emanaba. Si señor, yo lo recuerdo bien y en las
noches...¡ah, por dios! Esas noches benditas en
que ella nos cantaba, su voz te transportaba a un
mundo de ensueño, de placeres inenarrables, de
goces exquisitos, les juro por lo más sagrado que
tengo, que más de una ves estuve firme, potente y
eyacule como un garañón....y sin tocarme...¡solo
escuchando su canto!...si no la hubiese visto
aquella noche, le juro que yo también quizás
intentaría secuestrarla y tenerla, al menos una
noche y solo para mi, pero despues de lo que vi y
de lo acontecido, todo se vino abajo, los hombres
empezamos a presentar males varios, jóvenes y
viejos por igual sufríamos achaques por su
ausencia... fue uno de esos mozalbetes que creen
que por su juventud lo pueden todo, quien pago
su osadía con la vida, si señor, así como se los
digo y de la forma más atroz, esa noche, me
acuerdo bien, típica noche de verano ya casi otoño,
ella cantaba (siempre que le proporcionaban agua
lo hacia) ¡era feliz en el agua! lo que no
sabíamos es que de la misma agua obtenía su
magia, y aunado a la luna llena de ese funesto día
su fuerza y vigor se incrementaron al doble...pero
yo se bien que ella no quería hacer daño, mas bien
fue su naturaleza que le gano...ella estaba a gusto
aquí, entre nosotros, nos cantaba y nos devolvía
la potencia, la salud y la alegría a nosotros y tenía
la gratitud de nuestras mujeres, ¡tal era su
encanto! Pero ese funesto día, ese mocoso casi
hombre, la quiso tener solo para él, ahí fue donde
se jodieron las cosas, no porque ella fuera mala,
sino porque el egoísmo se paga ¿o no es cierto?
incluso creo que es un pecado...pues bien, ese
chamaco la quiso solo para él, y se escondió entre
los telones de la carpa para intentar llevársela,
cuando ella salia del agua, su cuerpo bello y
hermoso adquiría piernas, unas espléndidas y
torneadas piernas, y si a eso aunamos su color,
ella era morena con un color delicioso de piel,
como doradita y su pelo negro y ensortijado,
fuera del agua claro, pero dentro, era blanca como
la leche y su pelo era rubio, pero en ves de piernas
tenia cola y aletas de pez...esa era su magia, y
pues les digo, este escuincle idiota, al verla
magnifica como era, quedo por completo
encantado por ella y solo pensó en robarla y
tenerla para si, el entró a su aposento, que era
todo de cristal, con una cortina corrediza para
dejarla descansar entre funciones... y la sola
irrupción de ese muchacho, la trastorno por
completo, su aroma a joven, el olor virginal del
muchacho, disparó sus instintos, o vayan ustedes
a saber que fue, lo que si se, es que en cuanto él
entró, ella ensancho sus fosas nasales, oliéndolo
como una hembra en celo huele a su macho e
inmediatamente salio de la bañera secándose sus
piernas y adquiriendo su color de mulata
cazadora, se acerco al mozalbete, mostrándose
sin pudor alguno ante los asombrados ojos de
aquel pobre niño, que veía por primera ves a una
mujer desnuda y no cualquiera mi jefe ¡esta era,
nada menos, que... la última de las sirenas!
-Bueno, bueno....dijo de forma brusca Benítez,
mientras yo trataba de imaginar a esa diosa
delante de los azorados ojos del muchacho...
-Entonces, en resumidas cuentas, la sirena se
comió al muchacho, sin dejar nada, y
despues...¿huyó?
-Así mismo mi jefe...
-Como ves Reyes, y las periciales dicen que no
hay nada de huellas o rastros de sangre en ocho
kilómetros a la redonda, dando por examinada la
escena del "supuesto" crimen donde solo se
hallaron los zapatos y la ropa que vestía...
-Pero mi jefe, yo lo vi, lo vi con mis propios ojos,
pero caí ante el hechizo de la mirada sicalíptica
de sus ojos de miel, y no pude moverme, solo
contemple la macabra escena, hasta que acabó con
el, viéndola engullirlo con deleite, consumiendo y
masticando hasta el hueso mas pequeño, bebiendo
su sangre con un apetito voluptuoso y
concupiscente, devorándolo todo, incluso el
cabello....
-Ah, si...y contamos con un testigo presencial que
se embriaga casi a diario y que dice que ha sido
raptado por alienígenas y que es uno de los que
sabe la verdad de porque realmente el hombre no
llegó a la luna...
-Mi jefe, esas son otras historias y si tuviera por
ahí una botellita, con gusto se las cuento....
-Jajajaja....vamonos Benítez, aunque a mi si me
hubiera gustado oír las otras historias...y ustedes,
no se muevan de aquí...tienen mucho que aclarar,
incluyendo la desaparición de los investigadores
que vinieron antes que nosotros ¿eh?
le dije al
tiempo que le daba un billete de a 20...
-¡Si mi jefe, muchas gracias Patrón! y pierda
cuidado, que lo mismo nos dijeron los otros
policías y hasta que nos den permiso no nos
vamos, de todos modos, sin ella entre nosotros,
creo que todos vamos a morir aquí de viejos...
cuando salimos del carpón aquel ya era tarde,
estaba pardeando casi anocheciendo, y todavía
teníamos que hacer el informe correspondiente al regresar a la ciudad, y eso nos llevaría casi una hora de terracería hasta entroncar con la carretera, y de ahí, media hora más para llegar a la comandancia.
Ya en el auto, Benítez manejaba y yo venia
sumido en mis pensamientos, podría ser un ebrio,
pero ¡Que buena forma de relatar tenía! venia
tratando de imaginar la belleza de la "sirena" y
al mismo tiempo, contrastarla con la dantesca
escena; cuando un bote terrible que pegó el auto
me sacó de mis cavilaciones....
-¡Me carga!...se chingo la puta llanta...¿que
procede Reyes?
-¿No traes de refacción Benítez?
-No, ya sabes que el presupuesto que nos asignan
es muy limitado y no alcanza para eso....
-Bien, entonces pide ayuda por radio, trata de
darles la ubicación exacta y que vengan por
nosotros...
Le dije, por mero formulismo porque en realidad,
no podía pensar ni concentrarme, ya que, por lo
bajo, escuchaba un canto dulcísimo, suave y a la
ves excitante, algo así como la primera ves que
tienes sexo... ¡Emoción, alegría, angustia, pasión,
todo a la vez!...ya Benítez caminaba hacia donde
se escuchaba la hermosa voz y yo le seguía, con
una erección fantástica y sin importarme más
nada en el mundo, que llegar a la fuente de esa
inquietante y hermosa tonada....
Gustavo Reyes Ramos 20/08/2013.
hmmmmmmmmmm que suspenso!!!!!!!!!
ResponderBorrarmuchas gracias por tu comentario mi vida¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
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