TODO...
Te doy mi risa y mi sin razón, para que junto a las tuyas, sean la locura que me de vida y aliento cada día.
Te doy mis sueños, para que los enganches a tu estrella y así; simple y sencillo, compartamos destino.
Te doy el mando de la vela, el remo y la embarcación, para que me lleves a donde sea que te plazca. Para que tu seas viento y océano y el viaje dure el tiempo que tu quieras.
Te doy mis manos y mis brazos para trabajar por ti y contigo, para hacerte cariños y refugios de abrazos cuando lo necesites. Lo mismo que mis letras, para ensalzar tu belleza, tu ternura y tu candidez.
Te doy de mis latidos uno solo, para que sientas el enorme poder con que estremeces mi corazón cuando te pienso, te nombro, te sueño, te vivo y te amo.
Te doy mi ternura a cuenta-gotas para que no te empalague.
Te doy mi silencio retraído, que también te ama y te pide perdón por parecer a veces tan distante.
Te doy la promesa de mirarte siempre a los ojos antes de besar tus manos y cuando te diga que te amo.
Te doy mis labios con el firme compromiso de que siempre estarán sedientos de ti, hambrientos de ti, ansiosos de ti, y sólo por ti.
Y si algún día te quieres ir, te doy mis ojos, para que a tu lado tengan siempre horizontes frescos dulces y sin lágrimas y te doy también mi vida, para no morirme de amor, solo, triste y ciego sin ti.
Gustavo Reyes Ramos. Derechos reservados.