ELLA.
Ella volvió, y con ella volvieron los aquelarres nocturnos, donde orgiásticamente las frases copulaban mágicas al simple roce de mis dedos con su piel de diosa pagana.
Ella volvió, y con ella regresaron voluptuosas y sicalípticas sus hermanas las musas a untar sus pieles en mis sienes, a deleitar con sus danzares, mis afiebrados, pecadores e incestuosos delirios, levantándome de nuestro lecho a altas horas de la noche para escribir enamorado lo dictado por mis amadas tiranas.
Ella volvió, y con ella vuelve mi promesa no dicha de amar lo eterno en lo efímero, de querer y vivir consagrado a los muertos, a los sin descanso, a los no vivos. ¿Y que importa si solo me usa? Mientras la tenga a mi lado, mientras pueda cuidar de ella y velar su sueño diurno, mientras pueda ofrendar hombres nocturnos a su sed de vida inagotable, yo seguiré hasta donde mis fuerzas lo permitan.
Ella volvió. Y con ella se renuevan mis quehaceres de hombre enamorado.
Gustavo Reyes Ramos.
Todos los derechos reservados.
Todos los derechos reservados.