lunes, 25 de mayo de 2020

LA FÁBULA DEL PENDEJO.

UN DÍA, EL PENDEJO SE PUSO A SEÑALAR AL MÁS PENDEJO Y GRITABA Y VOCIFERABA MANOTEANDO Y BABEANDO DE ALEGRÍA, SE CREÍA TAN CONTUNDENTE, TAN ACERTIVO, QUE EL OTRO NO CONTESTABA. Y SE EMPEZÓ A LLENAR DE ORGULLO DE SER TAN LISTO, HASTA QUE SE DIO CUENTA QUE ESTABA FRENTE AL ESPEJO. 

                                                     Gustavo Reyes Ramos Dr.

martes, 5 de mayo de 2020

POR TI.

Por ti me sedujo la luna y su soledad.
Por ti hice de barca un sueño imposible;
tire mi alma que sólo me lastraba,
al mar de la nada
y remonte de esos ojos el brillo
y dejé que me llevaran a la locura de la desolación
y de la desolación a la pena,
y de ahí, a la insatisfacción,
de la misma forma que aquellos quienes han oído los cantos de las sirenas, nada les devuelve el sosiego al alma.
Y dejé que te alimentaras con mis sueños,
con mis días, con mis suspiros y mi amor,
y deje que labraras la tierra agreste de mi cariño,
sólo mío hasta entonces.
Y fui de ti, como jamás volvería a ser de nadie más,
porque nadie más volvería a tocar mi corazón,
como tú, aunque fueran mentiras las semillas que en él sembraras.

Gustavo Reyes Ramos. Derechos reservados.

domingo, 5 de abril de 2020

¡María, María!

Ella me recuerda una historia olvidada en algún instante de un beso, muy al éste del recuerdo, entre "había alguna vez", y "serás siempre mi historia de amor" su nombre es un nombre cualquiera para cualquier persona, pero para mi, es angustia, es dolor, es amor, es esperanza, es... recuerdo.
Yo prometí serle siempre fiel, sin importarme si me ama, me amaba, me amo, o nunca lo hizo. Le soy fiel a ella y a su carácter voluble de diva del destino, de diosa del mundo, de reina de los muertos, de ánima maldita que vaga errante sin poder amar nunca realmente a nadie, ni a nada.
¡María, María! gritan los niños abandonados a la noche. 

¡María, María! gritan las almas en pena por la calle. 
¡María, María! gritamos todos los afligidos por la pena y el pesar, con la esperanza de vernos en sus ojos vacíos, para dejar el temor, el dolor y la culpa.
¡María, María! grito yo, buscando el consuelo de su voz, de su abrazo, o de un beso que sé bien, que jamás tendré, mientras no tenga miedo a morir, porque ella es así, viene cuando no la buscas, cuando temes que se presente, cuando deseas que se haya olvidado de ti... 

¡María, María! Es el nombre de la muerte mía. Y con su nombre viene el recuerdo del viento árido que sopla en el desierto llagándote los labios resecos y pelándote hasta el alma, si es que alcanzas a tener una.
¡María, María! quiero yacer a tu lado sin el frío de la oscuridad y sin el miedo a ser uno de tus tantos amantes.
                                                        Gustavo reyes Ramos Dr.


https://www.youtube.com/watch?v=EAhnK1F-xwo  (Canción "María, María" de Carlos Santana)